Acerca del humo blanco
en la UV
De acuerdo con los artículos 4, fracción primera y 9 de La Ley de Autonomía, artículo 36 de La Ley Orgánica, y artículo 28 de su propio reglamento, la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana ratificó a Raúl Arias Lovillo como rector de esa casa de estudios para el periodo que comprende de septiembre de 2009 a agosto de 2013.
Los miembros de la Junta: Enrique Florescano Mayet, Miguel Limón Rojas, Romualdo López Zarate, José Sarukhán Kermez, Mario Muñoz, José Negrete Martínez, Santiago Mario Vázquez Torres y Carlos Octavio Rivera Blanco manifestaron a los medios de comunicación, que “después de auscultar a la comunidad de la universidad en sus cinco regiones, y de haberse entrevistado con los candidatos que reunieron los requisitos establecidos para la reglamentación universitaria y haber escuchado sus propuestas y programas de trabajo, ha designado por UNANIMIDAD al doctor Raúl Arias Lovillo como rector para el periodo del primero de septiembre de 2009 al 31 de agosto del 2013”.
Todos los que estén leyendo este artículo sabrán, por tener interés en nuestra universidad, que todo este proceso estuvo preñado de impugnaciones y acusaciones de los otros contendientes que se inscribieron en contra del hoy ratificado Rector, principalmente de Rafael Arias Hernández y de Félix Báez Jorge, que llevaron al mencionado en segundo término a declinar en su legítima aspiración de suceder al doctor Lovillo, y de llegar hasta el final de la contienda al titular del COPLADEVER, quien sentenció el mismo viernes 24 al conocer la noticia emanada de la junta de Gobierno, que la reelección de Raúl era el resultado de “”la crónica de una reelección anunciada””.
Quien se convirtió en el más serio impugnador del hoy ratificado rector fue, sin duda, Rafael Arias Hernández quien denuncio muchas veces que el proceso de sucesión estaba viciado, y que solo se trataba de un “”protocolo”” para reelegir al actual. “Que era antidemocrático, simulador e inequitativo””. Acuso al doctor Lovillo de haber cometido daños al patrimonio universitario, detallando los que a su juicio fueron más graves como el “”affaire”” de las computadoras y sus decenas de millones de pesos perdidos, así como el fraude cometido por el CENEVAL, entre otros que esgrimió.
El coordinador del Comité de Planeación para el Desarrollo del estado de Veracruz ha sido ya funcionario de la universidad, maestro en la facultad de economía, funcionario en varios gobiernos estatales; en resumen, un hombre talentoso e inteligente que tenía mucha razón al esgrimir aquellas frases ante las grabadoras y micrófonos de los comunicadores “el proceso sucesorio no es democrático, es injusto, inequitativo, viciado, contradictorio, amañado, ilegal y anticonstitucional”, mi pregunta en consecuencia es: ¿Si sabía todo esto, porque decidió participar en él y llegar hasta el final de la contienda, a sabiendas de cual iba a ser el resultado?
Porque en efecto, Arias Hernández sabe que eso de la autonomía universitaria concedida a nuestra máxima casa de estudios por el ex gobernador Patricio Chirinos es una patraña, es letra muerta, y que la Junta de Gobierno de la misma es una extensión de la mano que gobierna Veracruz; luego entonces, ¿Por qué no hablo directamente con el gobernador Fidel Herrera para hacerle saber su intención de ser rector?
No comprendo a Rafael Arias en esta aventura que emprendió, porque si alguien sabe rezar el rosario político es él. Conoce como se tejen las cosas en política. Sabe a quién se le tiene que hablar para conseguir todos estos menesteres. Sinceramente no creo que el que da las líneas en Veracruz lo haya lanzado al ruedo para salir tan raspado como hoy, y más cuando es uno de sus funcionarios talentosos y cercanos.
La institucionalidad entre las gentes del partido oficial es así. No pueden saltarse las trancas a menos que les den la instrucción, y la actuación de don Rafael en primera instancia dio esa impresión, que tenía línea para golpear al doctor Lovillo y se enfilaba para sucederlo, pero ¿O algo paso en ese proceso y retiraron la orden para impulsarlo a la rectoría, o de plano se aloco Arias Hernández y se fue sin consultar, en lugar de bajar la cortina y dedicarse a su changarro?
Las lamentaciones de “”la crónica de una sucesión anunciada”” hacen creer lo segundo, porque sería perversa la primera hipótesis.
Los miembros de la Junta: Enrique Florescano Mayet, Miguel Limón Rojas, Romualdo López Zarate, José Sarukhán Kermez, Mario Muñoz, José Negrete Martínez, Santiago Mario Vázquez Torres y Carlos Octavio Rivera Blanco manifestaron a los medios de comunicación, que “después de auscultar a la comunidad de la universidad en sus cinco regiones, y de haberse entrevistado con los candidatos que reunieron los requisitos establecidos para la reglamentación universitaria y haber escuchado sus propuestas y programas de trabajo, ha designado por UNANIMIDAD al doctor Raúl Arias Lovillo como rector para el periodo del primero de septiembre de 2009 al 31 de agosto del 2013”.
Todos los que estén leyendo este artículo sabrán, por tener interés en nuestra universidad, que todo este proceso estuvo preñado de impugnaciones y acusaciones de los otros contendientes que se inscribieron en contra del hoy ratificado Rector, principalmente de Rafael Arias Hernández y de Félix Báez Jorge, que llevaron al mencionado en segundo término a declinar en su legítima aspiración de suceder al doctor Lovillo, y de llegar hasta el final de la contienda al titular del COPLADEVER, quien sentenció el mismo viernes 24 al conocer la noticia emanada de la junta de Gobierno, que la reelección de Raúl era el resultado de “”la crónica de una reelección anunciada””.
Quien se convirtió en el más serio impugnador del hoy ratificado rector fue, sin duda, Rafael Arias Hernández quien denuncio muchas veces que el proceso de sucesión estaba viciado, y que solo se trataba de un “”protocolo”” para reelegir al actual. “Que era antidemocrático, simulador e inequitativo””. Acuso al doctor Lovillo de haber cometido daños al patrimonio universitario, detallando los que a su juicio fueron más graves como el “”affaire”” de las computadoras y sus decenas de millones de pesos perdidos, así como el fraude cometido por el CENEVAL, entre otros que esgrimió.
El coordinador del Comité de Planeación para el Desarrollo del estado de Veracruz ha sido ya funcionario de la universidad, maestro en la facultad de economía, funcionario en varios gobiernos estatales; en resumen, un hombre talentoso e inteligente que tenía mucha razón al esgrimir aquellas frases ante las grabadoras y micrófonos de los comunicadores “el proceso sucesorio no es democrático, es injusto, inequitativo, viciado, contradictorio, amañado, ilegal y anticonstitucional”, mi pregunta en consecuencia es: ¿Si sabía todo esto, porque decidió participar en él y llegar hasta el final de la contienda, a sabiendas de cual iba a ser el resultado?
Porque en efecto, Arias Hernández sabe que eso de la autonomía universitaria concedida a nuestra máxima casa de estudios por el ex gobernador Patricio Chirinos es una patraña, es letra muerta, y que la Junta de Gobierno de la misma es una extensión de la mano que gobierna Veracruz; luego entonces, ¿Por qué no hablo directamente con el gobernador Fidel Herrera para hacerle saber su intención de ser rector?
No comprendo a Rafael Arias en esta aventura que emprendió, porque si alguien sabe rezar el rosario político es él. Conoce como se tejen las cosas en política. Sabe a quién se le tiene que hablar para conseguir todos estos menesteres. Sinceramente no creo que el que da las líneas en Veracruz lo haya lanzado al ruedo para salir tan raspado como hoy, y más cuando es uno de sus funcionarios talentosos y cercanos.
La institucionalidad entre las gentes del partido oficial es así. No pueden saltarse las trancas a menos que les den la instrucción, y la actuación de don Rafael en primera instancia dio esa impresión, que tenía línea para golpear al doctor Lovillo y se enfilaba para sucederlo, pero ¿O algo paso en ese proceso y retiraron la orden para impulsarlo a la rectoría, o de plano se aloco Arias Hernández y se fue sin consultar, en lugar de bajar la cortina y dedicarse a su changarro?
Las lamentaciones de “”la crónica de una sucesión anunciada”” hacen creer lo segundo, porque sería perversa la primera hipótesis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario