SARAMAGO Y MONSIVAIS
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
Con escasas 24 horas de diferencia, el mundo de las letras ha perdido a dos grandes hombres: José de Sousa Saramago y Carlos Monsiváis. Uno Portugués y el otro mexicano, pero ambos, considerados en el mundo como las conciencias criticas del mundo capitalista y de sus respectivos gobiernos.
Saramago nació en Portugal el 16 de noviembre de 1922 en una familia campesina sin tierras. Ese origen explica su militancia dentro del Partido Comunista Portugués, clandestino hasta ese momento, del que se hace miembro a partir de 1966.
Autor de innumerables novelas y obras literarias, entre las que destacan levantado do chao, (la primera), memorial do convento; el evangelio según Jesucristo; Ensayo sobre la ceguera; todos los nombres; las intermitencias de la muerte, entre las principales.
Gana el Premio Nobel de Literatura en 1988 por su extraordinario libro “”ensayo sobre la ceguera””, convirtiéndose en el primer escritor, y hasta ahora el único, de lengua portuguesa en ganar este premio.
En 1991 presenta su novela El Evangelio según Jesucristo que lo lleva a la fama mundial, pero también al auto destierro, dado que la misma genero un distanciamiento con las autoridades de su país que lo vetaron para recibir el premio Literario Europeo, porque según ellos la novela ofendía a los católicos, lo que lo llevo a vivir a la isla de Lanzarote (canarias), en España.
Este escritor alternó con la poesía (Poemas posibles, el año de 1993, probablemente alegría); con los relatos (casi un objeto: cuentos; los 5 sentidos –el oído-; la flor más grande del mundo); con la novela (aparte de las ya descritas, destaco la que a mi juicio merece cinco lecturas por su fondo: La Caverna: novela que parte del mito platónico y critica del consumismo; el viaje del elefante y Caín); y con la crónica (de este mundo y del otro; el equipaje del viajante; y apuntes).
Gran parte de sus trabajos fueron llevados al teatro: in nómine dei; la noche, la segunda muerte de Francisco de Asis, a la opera: blimunda; Divara y don Giovan, así como en la música sinfónica como la morte de Lázaro, basada en su novela El Evangelio según Jesucristo; cruci verba, y de paz y de guerra.
Incontables premios y doctores honoris causa recibió Saramago durante su prolifera vida, destacando desde luego, el Premio Nobel de Literatura de 1988.
Muere el 18 de junio, un día antes que otro grande en el mundo de las letras, como fue el compatriota Carlos Monsiváis, fallecido el sábado 19, quien se definió siempre como “”un simple lector””, aunque la historia lo definiera en vida, como un hombre de inteligencia extraordinaria, que supo alternar la ironía narrativa como herramienta para criticar las acciones del gobierno que generaron heridas sociales.
Nacido en la ciudad de México el 4 de mayo de 1938, estudio Economía y Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, con la que se ligo al término de sus carreras, al trabajar en radio UNAM por más de diez años, con el programa el cine y la critica, además de ser el director de la colección de discos Voz Viva de México.
Monsiváis fue becario del Centro Mexicano de Escritores de 1962 a 1968, y del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard en 1965.
Sus crónicas irónicas se han recopilado en diversos libros entre los que destacan “”principios y potestades””, “”días de guardar””, “”amor perdido””, “”de que se ríe el licenciado””, “”Entrada libre, crónicas de la sociedad que se organiza””, “”Escenas de pudor y liviandad””, y “”los rituales del caos””, que tocan diversos temas sobre la vida cultural y política mexicana.
Dentro del campo del texto narrativo, don Carlos Monsiváis crece con dos obras importantísimas “”nuevo catecismo para indios remisos”” y “”la biografía de Frida Kalo: una vida, una obra””.
Ganador del Premio Nacional de Periodismo y otros no menos importantes 33 galardones más, Monsiváis presento el que sería su ultimo libro “”Apocalipstik””, el 29 de noviembre del año pasado en el marco de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara.
México perdió a su conciencia critica, al intelectual, al artista, al activista social, ese que en 1988 acompaño al Ingeniero Cuauhtemoc Cárdenas en su peregrinar por el país tratando de democratizarlo. Ese que se opuso con energía al desafuero de Andrés Manuel López Obrador y simpatizo con su candidatura presidencial, porque argumentaba que “”México esta cada vez pior””, así, como usted lo leyó, -pior-.
La columna “”Por mi madre bohemios””, que durante tantos años se publico en el periódico La Jornada, y en la revista Proceso, donde usted leía y comprendía con la ironía del maestro Carlos el diario acontecer de las avatares de la Patria, callará para siempre.
Si existiera la otra vida en el más allá, cuya negación le valió a ambos la critica despiadada de la iglesia católica romana, seguro estoy que la describirían como un invento de la sociedad consumista para tenernos arrodillados y calladitos.
Modestos en su vida personal, sencillos, sin vanidades, sin ambiciones bastardas. Preocupados siempre, enormemente por la suerte de sus patrias, les dedicamos a don José Saramago y don Carlos Monsiváis nuestros mejores pensamientos
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
Con escasas 24 horas de diferencia, el mundo de las letras ha perdido a dos grandes hombres: José de Sousa Saramago y Carlos Monsiváis. Uno Portugués y el otro mexicano, pero ambos, considerados en el mundo como las conciencias criticas del mundo capitalista y de sus respectivos gobiernos.
Saramago nació en Portugal el 16 de noviembre de 1922 en una familia campesina sin tierras. Ese origen explica su militancia dentro del Partido Comunista Portugués, clandestino hasta ese momento, del que se hace miembro a partir de 1966.
Autor de innumerables novelas y obras literarias, entre las que destacan levantado do chao, (la primera), memorial do convento; el evangelio según Jesucristo; Ensayo sobre la ceguera; todos los nombres; las intermitencias de la muerte, entre las principales.
Gana el Premio Nobel de Literatura en 1988 por su extraordinario libro “”ensayo sobre la ceguera””, convirtiéndose en el primer escritor, y hasta ahora el único, de lengua portuguesa en ganar este premio.
En 1991 presenta su novela El Evangelio según Jesucristo que lo lleva a la fama mundial, pero también al auto destierro, dado que la misma genero un distanciamiento con las autoridades de su país que lo vetaron para recibir el premio Literario Europeo, porque según ellos la novela ofendía a los católicos, lo que lo llevo a vivir a la isla de Lanzarote (canarias), en España.
Este escritor alternó con la poesía (Poemas posibles, el año de 1993, probablemente alegría); con los relatos (casi un objeto: cuentos; los 5 sentidos –el oído-; la flor más grande del mundo); con la novela (aparte de las ya descritas, destaco la que a mi juicio merece cinco lecturas por su fondo: La Caverna: novela que parte del mito platónico y critica del consumismo; el viaje del elefante y Caín); y con la crónica (de este mundo y del otro; el equipaje del viajante; y apuntes).
Gran parte de sus trabajos fueron llevados al teatro: in nómine dei; la noche, la segunda muerte de Francisco de Asis, a la opera: blimunda; Divara y don Giovan, así como en la música sinfónica como la morte de Lázaro, basada en su novela El Evangelio según Jesucristo; cruci verba, y de paz y de guerra.
Incontables premios y doctores honoris causa recibió Saramago durante su prolifera vida, destacando desde luego, el Premio Nobel de Literatura de 1988.
Muere el 18 de junio, un día antes que otro grande en el mundo de las letras, como fue el compatriota Carlos Monsiváis, fallecido el sábado 19, quien se definió siempre como “”un simple lector””, aunque la historia lo definiera en vida, como un hombre de inteligencia extraordinaria, que supo alternar la ironía narrativa como herramienta para criticar las acciones del gobierno que generaron heridas sociales.
Nacido en la ciudad de México el 4 de mayo de 1938, estudio Economía y Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México, con la que se ligo al término de sus carreras, al trabajar en radio UNAM por más de diez años, con el programa el cine y la critica, además de ser el director de la colección de discos Voz Viva de México.
Monsiváis fue becario del Centro Mexicano de Escritores de 1962 a 1968, y del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Harvard en 1965.
Sus crónicas irónicas se han recopilado en diversos libros entre los que destacan “”principios y potestades””, “”días de guardar””, “”amor perdido””, “”de que se ríe el licenciado””, “”Entrada libre, crónicas de la sociedad que se organiza””, “”Escenas de pudor y liviandad””, y “”los rituales del caos””, que tocan diversos temas sobre la vida cultural y política mexicana.
Dentro del campo del texto narrativo, don Carlos Monsiváis crece con dos obras importantísimas “”nuevo catecismo para indios remisos”” y “”la biografía de Frida Kalo: una vida, una obra””.
Ganador del Premio Nacional de Periodismo y otros no menos importantes 33 galardones más, Monsiváis presento el que sería su ultimo libro “”Apocalipstik””, el 29 de noviembre del año pasado en el marco de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara.
México perdió a su conciencia critica, al intelectual, al artista, al activista social, ese que en 1988 acompaño al Ingeniero Cuauhtemoc Cárdenas en su peregrinar por el país tratando de democratizarlo. Ese que se opuso con energía al desafuero de Andrés Manuel López Obrador y simpatizo con su candidatura presidencial, porque argumentaba que “”México esta cada vez pior””, así, como usted lo leyó, -pior-.
La columna “”Por mi madre bohemios””, que durante tantos años se publico en el periódico La Jornada, y en la revista Proceso, donde usted leía y comprendía con la ironía del maestro Carlos el diario acontecer de las avatares de la Patria, callará para siempre.
Si existiera la otra vida en el más allá, cuya negación le valió a ambos la critica despiadada de la iglesia católica romana, seguro estoy que la describirían como un invento de la sociedad consumista para tenernos arrodillados y calladitos.
Modestos en su vida personal, sencillos, sin vanidades, sin ambiciones bastardas. Preocupados siempre, enormemente por la suerte de sus patrias, les dedicamos a don José Saramago y don Carlos Monsiváis nuestros mejores pensamientos