UNA PAREJA DIABÓLICA
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
En la vorágine de un gobierno que no gobierna, de una república que ya no lo es, de un Estado desvinculado de su pueblo y de un total desprestigiado sistema político, los mexicanos somos testigos del regreso de los bebesaurios, convertidos hoy en dinos, tanto por las circunstancias del modelo económico, como por el estado de excepción que vivimos.
Y es que el gobierno de Felipe Calderón esta muy alejado de serlo. La visión que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas tenemos de su administración, es confirmada por el concierto internacional, que afirman que México se acerca más a la anarquía, dado que no tiene el control ni económico, ni político y mucho menos social.
Ya ni siquiera la paz social garantiza, porque es una realidad que el México bárbaro ha sentado sus reales en gran parte del territorio nacional, con sumas cada año superiores a las cinco mil muertes violentas, producto de las nefastas políticas públicas de seguridad, al alto grado de corrupción de los cuerpos policíacos, en gran medida, solapadas y fomentadas por altos funcionarios del gobierno federal.
Esta nación esta partida, dividida entre unos estados que viven una relativa tranquilidad social, respecto de otros donde el ruido de las metralletas son el pan de cada día, con asesinatos lo mismo en centros de rehabilitación que en restaurantes, en los estacionamientos de centros comerciales, en las esquinas y en las casas, y todo porque el Estado y sus representantes en los tres niveles de gobierno han sido rebasados por el crimen organizado, que para eso les paga a muchos funcionarios extraordinarias cantidades de dólares para permitirles impunidad total.
Independientemente que el gobierno ha utilizado el último recurso que le quedaba, como era el de sacar de los cuarteles a las fuerzas militares para combatir a los carteles de la droga, sinceramente tenemos que confesar que la batalla no la esta ganando el ejercito, lo que agrava el estado de anarquía que permea a la república.
El Estado como tal, en consecuencia, muestra síntomas de debilitamiento en todos sus poderes. Un Ejecutivo enano que ha sido rebasado por la derecha y por la izquierda por las equivocadas decisiones económicas tomadas, que han empobrecido y empobrecerán, más todavía, al pueblo de México. Un Poder Judicial aristócrata, cuyos integrantes están mas preocupados por mantener sus privilegiados y exorbitantes salarios, por comer y dormir como lo hemos observado últimamente en los noticiarios, antes que buscar el orden jurídico y la autentica aplicación de la Constitución y todas sus leyes reglamentarias. Y un Poder Legislativo que dos de sus terceras partes vive en el lujo, en el “”topus uranus””, desvinculados del pueblo al que le prometieron legislar arduamente para propiciar una mejor vida, pero que al llegar a sus cargos se convierten en sus principales verdugos, como recién sucederá cuando aprueben el aumento a todos los impuestos que pagamos, entre otras puñaladas que asestarán.
Esta tan colapsado el sistema político mexicano, que ha dado margen al resurgimiento de nefastos personajes, maquiavélicos, dantescos, facistoides, que cuando ocuparon cargos de elección popular dieron prueba plena del uso del poder faccioso, que les sirvió para construir fortunas personales y de su pequeño circulo de familiares y amigos, sin importarles los medios para conseguir sus fines.
Carlos Salinas de Gortari y Diego Fernández de Ceballos están de vuelta, como aquella fabula que dice “”cuando me desperté, el monstruo seguía allí””. Están tomando el control político de México de manera pública y no secreta, y se aprestan a determinar el rumbo, la velocidad, el vehiculo y los títeres con quienes lograrán al empoderamiento total, porque están decidiendo desde hoy, quienes serán gobernadores y presidente de la maltrecha República.
Quienes criticaban a Andrés Manuel López Obrador, por venir afirmando años atrás que estos dos personajes eran “”la mano que mece la cuna””, no se si admitirán públicamente cuan equivocados estaban ellos, y certero el excandidato presidencial, pero ya ve usted estimado lector, como don Carlos Salinas ya violo la regla de oro de guardarse físicamente y no opinar públicamente.
Recorren el país como si el precandidato del PRI y del PAN fuera él; impuso en la cámara de diputados a decenas de sus alfiles para “”amarrar”” posiciones de privilegio en ese poder, y ya hasta nos tiene al “”barby”” Peña Nieto como su gallo para asaltar la Presidencia en 2012.
El “”Jefe Diego”” esta en su segundo aire. De nueva cuenta se convierte en el interlocutor entre Salinas y Calderón para ir acomodando las piezas en el ajedrez político. Le acaban de entregar la Procuraduría General de la República pero su papel principal será, indudablemente, construir los puentes entre el nuevo PRI (el prisalinas) y el PAN, para mantener el maltrecho sistema financiero neoliberal.
Salinas y Diego, esa dupla diabólica que emergió en 1988 ha regresado con nuevos brios, renovados, más perversos que antes y lo que es peor, como salvadores del sistema político y económico que ellos corrompieron.
domingo, 27 de septiembre de 2009
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