LOS EFECTOS DE
LA IMPOSICIÓN
Por Helí Herrera Hernández
TWITTER: HELIHERRERA.es
Por Helí Herrera Hernández
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El escenario político en Veracruz se enrareció.
Nunca como hoy el proceso electoral se envileció de tal forma, que no escapa ninguna fuerza política a la carnicería interna que se ha desatado por los cargos de elección popular, olvidando los actores su máxima de ocuparlos para generar bienestar social.
En todos los frentes políticos hay pugnas por el desaseo que los dirigentes de los institutos han hecho para sacar adelante, principalmente a sus candidatos a gobernador del estado, aunque ya aflora la misma rabia para los de legisladores y alcaldes, que de norte a sur de la entidad conocemos todos los días, y lo que es peor, que en lugar de amainar suben de tono, de perfidia y amenazas. Algunas privadas y otras públicas.
La política como ciencia ha sido rebasada por la derecha, por el centro y por la izquierda, olvidándose quienes la practican del fin de la misma. Hoy es la búsqueda del poder por el poder mismo, y para conseguirlo, los medios que se están utilizando ya no son solo las zancadillas comunes y corrientes que antaño se daban quienes buscaban alguna postulación; NO, ahora lo que observamos es el trasfondo de la vida privada, la calumnia, la denostación y la amenaza entre los contendientes internos, que hasta hace poco eran compañeros del mismo partido, con los que salían muy sonrientes en la foto que los medios buscaban con ansia para publicarlas.
Como que perdieron “”el feeling”” los encargados de haber tersado los procesos internos de selección de candidatos, y sus acciones provocaron escenarios de enfrentamiento muy difíciles de superar, como ya ocurre en el PAN, en el PRI, en el partido verde, en el PRD, en Convergencia, donde los deslindes y las descalificaciones son el pan de cada día.
Los hechos más graves están ocurriendo desde luego en los dos primeros, que al ser partidos políticos que tienen esferas del poder público no están dispuestos a perderlo, y para lograr sus pretensiones recurrieron a métodos antidemocráticos para imponer a sus candidatos a Gobernador, sin importarles (como se observa), las consecuencias que tendrían.
Diga lo que diga el Presidente de la República y el Gobernador Fidel Herrera a través de sus voceros y dirigentes estatales de sus partidos, respecto a que “”no pasa nada””, lo cierto es que si están pasando cosas muy graves en sus estructuras, de las que nos enteramos escuetamente por escasos medios de comunicación que para variar, la mayoría de ellos han tomado color en la refriega y todo lo pintan color de rosa, como respuesta a los contratos económicos jugosos que solo los pueden hacer con los partidos y candidatos que tienen dinero, como es el caso de Javier Duarte de Ochoa que trae un gasto millonarios diario de sus actividades, y en segundo término de Miguel Ángel Yunes que ya empieza a romper el cerco informativo que en Veracruz le han tendido, contratando 8 columnas con los dueños en la capital del país de esos periódicos, radio y televisión.
El PRI y el PAN son padres de sus propias tormentas. Las calenturas que están sudando son consecuencia del desaseo que realizaron para sacar a sus hoy candidatos a gobernador. Pero lo grave ya no es eso, sino que ambos partidos principalmente el tricolor, no buscan siquiera la reconciliación con Héctor Yunes Landa, que aparte de apedreado y madreado, sufre los efectos del poder que irónicamente se “”niega a perdonarlo””, y por voz de Javier Duarte le advierte “”no estar dispuesto a invitarlo a su proyecto político””, todo esto por haber anunciado la impugnación primero en la sala electoral local, y luego al TRIFE.
No ve el PRI el capital político de Yunes Landa. Las más de cien mil firmas de priístas que a sabiendas que no era el candidato del gobernador Herrera decidieron dársela. Se obnubilan frente a las simpatías que este político genero durante su carrera dentro del partido tricolor, y tiene por el valor de enfrentarse a la imposición del ejecutivo que pasó por encima de la militancia, de las estructuras y de todos aquellos hombre y mujeres que por años han enfrentado, como fieles soldados, todas las batallas electorales del PRI.
Allí están ya las primeras deserciones en ese instituto político, algunas de gente muy cercana al fidelato como Cristian Morales Carreto, que como Yunes Landa pagan el precio de creer en la democracia interna del PRI, o del regidor de Martínez de la Torre Omar Gómez López que anuncian su salida de ese partido, y esto solo por mencionar solo algunas de las muchas que tendrán.
Si todo esto no le preocupa al que manda en Veracruz, menos lo será el grado de hastío que hay, de a de veras y sin perfidia alguna, de la sociedad veracruzana ante tanto despilfarro de dinero que viene haciendo el gobierno para apuntalar a su candidato Duarte. En los cafés, en el cine, en las plazas comerciales, en los pasillos, en los mercados, en los urbanos, en los iglesias, en las escuelas se escucha el “”ya estoy hasta la madre”” de escuchar, veer y leer al candidato del PRI””; “”cuanto cientos de millones de pesos esta tirando Fidel de recursos públicos para esta campaña, mientras nosotros no tenemos ni para comer””; “”yo tuve que conseguir prestado para completarme hoy para mi pasaje, mientras los rojos tiran y tiran dinero en publicidad””.
Si piensan que este derroche no duele, espérense al resultado de las elecciones, primordialmente en las grandes ciudades, y duerman pensando que con a despensa, la colchoneta, las láminas, los trastos y los mandiles van a ganar el voto verde.
En la siguiente entrega me ocupare de lo que sucede en el frente azul, donde no cantan malas rancheras en estos menesteres
Nunca como hoy el proceso electoral se envileció de tal forma, que no escapa ninguna fuerza política a la carnicería interna que se ha desatado por los cargos de elección popular, olvidando los actores su máxima de ocuparlos para generar bienestar social.
En todos los frentes políticos hay pugnas por el desaseo que los dirigentes de los institutos han hecho para sacar adelante, principalmente a sus candidatos a gobernador del estado, aunque ya aflora la misma rabia para los de legisladores y alcaldes, que de norte a sur de la entidad conocemos todos los días, y lo que es peor, que en lugar de amainar suben de tono, de perfidia y amenazas. Algunas privadas y otras públicas.
La política como ciencia ha sido rebasada por la derecha, por el centro y por la izquierda, olvidándose quienes la practican del fin de la misma. Hoy es la búsqueda del poder por el poder mismo, y para conseguirlo, los medios que se están utilizando ya no son solo las zancadillas comunes y corrientes que antaño se daban quienes buscaban alguna postulación; NO, ahora lo que observamos es el trasfondo de la vida privada, la calumnia, la denostación y la amenaza entre los contendientes internos, que hasta hace poco eran compañeros del mismo partido, con los que salían muy sonrientes en la foto que los medios buscaban con ansia para publicarlas.
Como que perdieron “”el feeling”” los encargados de haber tersado los procesos internos de selección de candidatos, y sus acciones provocaron escenarios de enfrentamiento muy difíciles de superar, como ya ocurre en el PAN, en el PRI, en el partido verde, en el PRD, en Convergencia, donde los deslindes y las descalificaciones son el pan de cada día.
Los hechos más graves están ocurriendo desde luego en los dos primeros, que al ser partidos políticos que tienen esferas del poder público no están dispuestos a perderlo, y para lograr sus pretensiones recurrieron a métodos antidemocráticos para imponer a sus candidatos a Gobernador, sin importarles (como se observa), las consecuencias que tendrían.
Diga lo que diga el Presidente de la República y el Gobernador Fidel Herrera a través de sus voceros y dirigentes estatales de sus partidos, respecto a que “”no pasa nada””, lo cierto es que si están pasando cosas muy graves en sus estructuras, de las que nos enteramos escuetamente por escasos medios de comunicación que para variar, la mayoría de ellos han tomado color en la refriega y todo lo pintan color de rosa, como respuesta a los contratos económicos jugosos que solo los pueden hacer con los partidos y candidatos que tienen dinero, como es el caso de Javier Duarte de Ochoa que trae un gasto millonarios diario de sus actividades, y en segundo término de Miguel Ángel Yunes que ya empieza a romper el cerco informativo que en Veracruz le han tendido, contratando 8 columnas con los dueños en la capital del país de esos periódicos, radio y televisión.
El PRI y el PAN son padres de sus propias tormentas. Las calenturas que están sudando son consecuencia del desaseo que realizaron para sacar a sus hoy candidatos a gobernador. Pero lo grave ya no es eso, sino que ambos partidos principalmente el tricolor, no buscan siquiera la reconciliación con Héctor Yunes Landa, que aparte de apedreado y madreado, sufre los efectos del poder que irónicamente se “”niega a perdonarlo””, y por voz de Javier Duarte le advierte “”no estar dispuesto a invitarlo a su proyecto político””, todo esto por haber anunciado la impugnación primero en la sala electoral local, y luego al TRIFE.
No ve el PRI el capital político de Yunes Landa. Las más de cien mil firmas de priístas que a sabiendas que no era el candidato del gobernador Herrera decidieron dársela. Se obnubilan frente a las simpatías que este político genero durante su carrera dentro del partido tricolor, y tiene por el valor de enfrentarse a la imposición del ejecutivo que pasó por encima de la militancia, de las estructuras y de todos aquellos hombre y mujeres que por años han enfrentado, como fieles soldados, todas las batallas electorales del PRI.
Allí están ya las primeras deserciones en ese instituto político, algunas de gente muy cercana al fidelato como Cristian Morales Carreto, que como Yunes Landa pagan el precio de creer en la democracia interna del PRI, o del regidor de Martínez de la Torre Omar Gómez López que anuncian su salida de ese partido, y esto solo por mencionar solo algunas de las muchas que tendrán.
Si todo esto no le preocupa al que manda en Veracruz, menos lo será el grado de hastío que hay, de a de veras y sin perfidia alguna, de la sociedad veracruzana ante tanto despilfarro de dinero que viene haciendo el gobierno para apuntalar a su candidato Duarte. En los cafés, en el cine, en las plazas comerciales, en los pasillos, en los mercados, en los urbanos, en los iglesias, en las escuelas se escucha el “”ya estoy hasta la madre”” de escuchar, veer y leer al candidato del PRI””; “”cuanto cientos de millones de pesos esta tirando Fidel de recursos públicos para esta campaña, mientras nosotros no tenemos ni para comer””; “”yo tuve que conseguir prestado para completarme hoy para mi pasaje, mientras los rojos tiran y tiran dinero en publicidad””.
Si piensan que este derroche no duele, espérense al resultado de las elecciones, primordialmente en las grandes ciudades, y duerman pensando que con a despensa, la colchoneta, las láminas, los trastos y los mandiles van a ganar el voto verde.
En la siguiente entrega me ocupare de lo que sucede en el frente azul, donde no cantan malas rancheras en estos menesteres