lunes, 15 de febrero de 2010

EL CONSEJO POLITICO
DEL PRI

Por Helí Herrera Hernández
TWITTER:HELIHERRERA.es


Por más que Mario Lozano, jefe de prensa del Partido Revolucionario Institucional haya dicho hasta el cansancio, al término del Consejo Político Estatal de ese partido que “todo marcha bien”, lo cierto es que los problemas internos en ese instituto político en lugar de disminuir, van en aumento.

Los deseos de él, del delegado nacional, del dirigente estatal, de Fidel Herrera y de su delfín Javier Duarte son esos, claro esta; pero sus anhelos distan mucho de la realidad que están viviendo los priístas de Veracruz, que cada día que pasa observan como sus posibilidades de salir compactados a la lucha electoral disminuyen, en la misma proporción que el Gobernador se aferra a sacar, a como de lugar, al diputado federal por Córdoba, que no es otro que su exsecretario particular en el Senado de la República.

Las intenciones de don Fidel de haber sacado a su muchacho como candidato de unidad, se han estrellado una y otra vez por el mal manejo que hizo del proceso de selección interna (increíble en él), dado que a decir de los propios compañeros de su partido, alentó a más de uno desde que asumió el cargo para que buscaran con trabajo esa posibilidad, pero cargo los dados en beneficio de su “equipo generacional”, haciendo un lado la militancia y experiencia de la madura clase política priísta radicada en el Estado, que han sido los que han sacado exitosamente campaña tras campaña desde hace muchos años, incluyendo la suya.

Ensoberbecidos los imberbes han llegado al grado de insultar, mofarse y criticar a exdirigentes estatales de su partido, a exsecretarios generales de gobierno y a priístas distinguidos, que aguantaron y aguantaron todos estos años las ironías de los “”muchachos del gobernador”, pero que hoy piensan que ha llegado la hora de cobrar factura.

No lo digo yo estimados lectores. Lo afirman ellos porque ya están hastiados de las irreverencias de este grupito de jóvenes funcionarios, que lo menos que han hecho es burlarse de su edad, atajándolos con calificativos de “”viejitos”, “inservibles”, “pasados de moda”, “inoperantes” etc., y más hoy que para ungir a don Javier como candidato priísta, lo han hecho con toda la fuerza del aparato estatal.

Que más ejemplo puedo poner cuando ustedes han visto como gran parte del dinero público destinado para obra estatal ha corrido a manos llenas para comprar no solo espacios en los medios de comunicación, sino a los propios medios y periodistas con el fin de posicionar a un joven diputado federal que sin esos recursos, ni siquiera lo conocerían en su natal ciudad , porque es ajeno de trabajo político en el estado, a favor de su partido.

Todos los días compran planas, spots, espectaculares y conciencias para repetir una y mil veces que este legislador era “”el secreto mejor guardado que tenía Veracruz””, porque con él viene lo mejor: es decir, que superará la obra de su maestro en estos seis años.

El insulto, el avasallamiento, la diatriba, la amenaza, entre otros instrumentos, se han colocado hoy como el medio para acallar inquietudes políticas que tienen como pecado el buscar también la candidatura, recurriendo ahora no solo a la guerra sucia contra los oponentes de los otros partidos, sino con los propios, los tricolores, que han osado pretenderla en buena lid.

Medio que usted lee trae planas completas que denuncian a Héctor Yunes Landa, el otro aspirante, como un tipo prepotente, amenazador, lleno de delitos cometidos durante su desempeño en la función pública, pero ese aparato que hoy acusa nada dijo de él, en tanto no buscaba ser competidor. En consecuencia, las autoridades que tuvieron conocimiento de supuestos delitos cometidos por Yunes Landa son cómplices de esas fechorías, y como la procuraduría del Estado depende del Gobernador en turno, entonces ¿Quién tiene responsabilidad también?

Así, mientras Carbonel y la alta burocracia del PRI salen a decirle a los reporteros y fotógrafos que “”no pasa nada””, que “”todo esta en orden”” al término de la sesión del Consejo Politico estatal, la prueba en su contra es precisamente el no haber dejado pasar a los periodistas (ni siquiera los comprados) para que cubrieran los detalles alli desarrollados.

Si la casa estuviera en orden ya habría candidato de unidad. No hubiera sido necesario que los oradores en el Consejo Político Estatal llamaran precisamente a la unidad, porque a decir de ellos mismos sin ella, van a perder la gubernatura.
Si las cosas estuvieran bien, no habrían tenido necesidad de haberle soltado los perros a Héctor Yunes, ni de recurrir a los medios para desprestigiar a un priísta que hasta antes de buscar la candidatura a gobernador, era impoluto, inmaculado, es decir, no tenía mancha alguna.

Si los vientos soplaran a favor el gobernador no hubiera tenido que abrir dos frentes de batalla: uno contra el de casa y el otro contra el primo, porque tanto en uno como en el otro corre el riesgo, como ya sucede, que debiliten las estructuras partidarias que en un partido como el PRI, serían fatales en sus aspiraciones.

Los pronunciamientos oficiales de ese partido han sido rebasados por la realidad. Un Yunes Landa que les advierte que va ir hasta el final de la contienda, porque lo que le han hecho ha lastimado su orgullo y su militancia partidista. Una descomposición sería de ese instituto que se advierte a nivel distrital y municipal, y una desesperada alianza del PRI con sus sucursales el partido verde, el PRV y con Vía veracruzana, que sumadas sus fuerzas no le ganan ni siquiera al PANAL, si llegara éste partido a sacar un candidato.

Estas son apenas las escaramuzas. La batalla será cruenta y hasta sangrienta, si no: al tiempo

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