LOS 6 MIL: SOLO
EN FOXILANDIA
Por Helí Herrera Hernández
Twitter:HELIHERRERA.es
Don Ernesto Javier Cordero Arroyo es desde el 9 de diciembre del 2009 Secretario de Hacienda y Crédito Público.
Tiene 42 años de edad. Estudio la Licenciatura en Actuaría en el Instituto Tecnológico Autónomo de México y Maestro en Economía por la Universidad de Pennsylvania. Al término de sus estudios de posgrado ocupo la dirección general de la Fundación Miguel Estrada Iturbide del Partido (de) Acción Nacional, institución encargada de prestar servicios de asesoría técnica en proyectos parlamentarios a los integrantes del grupo legislativo del PAN en la Cámara de Diputados.
Desde que Felipe Calderón inicio su precampaña interna para buscar la candidatura de su partido a la Presidencia de la República y mas tarde ya como candidato blanquiazul, Cordero Arroyo se desempeñó como su coordinador de políticas públicas, y a partir del primero e diciembre del 2006, el ejecutivo federal lo nombro subsecretario de egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Mas tarde su amigo lo nombro Secretario de Desarrollo Social (15 de enero de 2008), para posteriormente ocupar el cargo que hoy ostenta.
Este militante distinguido del PAN hizo unas declaraciones algo estúpidas y totalmente fuera de la realidad la semana pasada, que a continuación se las enumero:
1. Aseguró que la recuperación en la economía nacional ya llego a los bolsillos de las familias mexicanas, aunque siempre la percepción de los compatriotas es peor porque somos más exigentes de lo que las cifras muestran (quizás refiriéndose al crecimiento del Producto Interno Bruto que el año pasado fue del 5.5%, según las estadísticas dadas a conocer el 21 de febrero por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía >INEGI<).
2. Con ingresos de SEIS MIL PESOS AL MES hay familias mexicanas que tienen el crédito para una vivienda, que tienen el crédito para un coche, que se dan el tiempo de mandar a sus hijos a una escuela privada y están pagando colegiaturas.
Semejantes declaraciones merecieron una respuesta rápida de columnistas, académicos, líderes de partido políticos, maestros y sociedad en general, que calificaron los dichos de don Ernesto Javier como una “bartolada”, dado que de los 7 millones de compatriotas que sobreviven con 3.5 salarios mínimos al mes, ni tienen carro, ni tienen hipoteca de casa, ni tienen a sus hijos en escuelas privadas.
Según un estudio de la universidad obrera Vicente Lombardo Toledano que dirige su hija Adriana Lombardo Otero, la familia clásica mexicana esta integrada por 5 miembros >matrimonio y tres hijos<. El hombre trabaja y percibe un salario de 4 mil 200 pesos mensuales, y como el dinero no les alcanza, la esposa realiza trabajos extras que acompletan el ingreso a los famosos seis mil pesos.
Estas familias pagan 1,200 pesos mensuales de renta que están ubicadas en conjuntos habitacionales y/o vecindades que tienen, como usted se esta imaginando dos cuartos, un baño, mini sala-comedor, cocina y un pequeño patio para tender ropa.
Afirman las madres que de esos 6 mil pesos que juntan “”Debemos estirar el dinero al máximo, pues es poco para solventar la educación, ropa, renta, agua, luz, transporte. Andamos pidiendo dinero porque a finales de cada quincena ya no tenemos para el transporte””.
Llegan a la conclusión de que gastan dos mil pesos al mes en alimentos, sin contar la despensa que es básicamente café, leche, chocolate y a veces cereal. También no se incluyen en estos mil pesos las tortillas ni el pan, aunque afirman categóricamente el 83% de las encuestadas que ya cambiaron el pan por galletas, porque son mucho más baratas.
El promedio de gasto que tienen estas familias en transporte tanto para ir a sus trabajos como para llevar a los hijos a la escuela es de 1200 pesos mensuales, dado que tomar ahora un urbano los hace gastar entre 7 y 8 pesos, dependiendo de la ciudad en que habiten. Si a eso le suma el pago de agua, de luz y de gas, observarán que los seis mil pesos ya no alcanzaron ni siquiera para irse un domingo alguna alberca publica a nadar, o a un parque recreativo porque hay que pagar urbanos o taxis, y gastar allá en golosinas que piden los hijos y no se tiene dinero.
¿De donde saca este egresado de la universidad de Pennsylvania que con seis mil pesos alcanza para pagar la hipoteca de una vivienda, la letra de un automóvil y enviar a nuestros hijos a escuelas privadas? Se preguntan las familias encuestadas.
¿Qué acaso no sabe que para vestirnos tenemos que recurrir a comprar ropa a la “segunda”, usada, de esa que llega en pacas de Estados Unidos porque es más barata que las que ofrecen los supermercados en grandes rebajas, y eso ocurre una vez al año?
¡Que le den los seis mil pesos al doctor Ernesto Cordero Arroyo para ver si sobrevive ya no con su familia, sino él solo con esa cantidad de dinero! Terminaron afirmando las familias encuestadas que mejor se expresaron de este funcionario federal, porque no puedo escribir aquí lo que la inmensa mayoría de las otras dijeron de este miembro del gabinete que sigue viviendo en foxilanda