¿Cuál Estado de Derecho?
Por Helí Herrera Hernández
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
A la crisis económica que esta viviendo el país, donde los salarios no alcanzan la velocidad a la que están subiendo la mayoría de las mercancías, principalmente los alimentos, habrá que agregarle las crisis de inseguridad y social que esta viviendo la sociedad nacional, que amenaza, sin ser catastrofista, con convertirse en una insurrección violenta contra las disque instituciones políticas del Estado.
Los principales diarios de la República dan cuenta este fin se semana del alza incontrolable de precios a los artículos de consumo básico, donde la papa, el chile poblano, el frijol, el aguacate hass, el ejote, el chayote, el huevo, el atún, la leche, los medicamentos, el gas y otros productos han subido sus precios en promedio 38%, ante la ineficacia del gobierno para frenar esta escalada que daña a más de 80 millones de compatriotas.
Asientan también los índices de desempleo, frente a un presidente de la República cuyo eje de campaña fue la creación de empleos, que sobrepasa ya el millón de mexicanos, y el aumento >afortunadamente diría yo<, de la economía subterránea que aglomera a casi 17 millones de personas que se cobijan en el subempleo para sobrevivir, antes que dedicarse a la delincuencia.
Y ni que decir de la inseguridad nacional, cuando el propio Secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont admitió el sábado que en el País “”hay espacios que han sido cooptados por el crimen organizado, subvirtiendo el orden constitucional””, en una clara muestra de ingobernabilidad e ineptitud del gobierno federal y estatales como para mantener en paz y tranquilidad social a la nación y su sociedad, que como lo manifestara el escritor Carlos Monsivais en su reciente visita a Xalapa, se “”siente más insegura con las autoridades que tiene que con la delincuencia””, que por sus resultados, esta mejor organizada que las propias instituciones políticas y del orden público.
Si a este cóctel de problemas económicos y sociales, le suma usted la crisis política que estamos viviendo, donde los principales partidos políticos nacionales (PRI y PAN), han llevado lodo a las campañas políticas, donde la bajeza esta por encima de la propuesta; la perversidad por arriba de la oferta electoral, y la ruindad antes que la civilidad, en una guerra de spots de ¡Sálvese el que pueda!, pues el país si que esta al borde de la inestabilidad social, al límite de la paciencia de 103 millones de mexicanos que ya no sienten lo duro sino lo tupido, al margen de 2 o 3 millones más que sortean esta problemática por su posición económica actual.
Este Estado que tenemos muestra fracturas cada día más profundas de ingobernabilidad. Su incapacidad para orquestar políticas públicas económicas para detener el deteriorado salario, el desempleo galopante, la seguridad nacional, y organizar elecciones federales y estatales pulcras, democráticas y del más alto nivel ideológico, son el más claro ejemplo de ineptitud en sus representantes e ineficacia en sus acciones, como resultado del ayuno en sus representantes de talento, inteligencia, experiencia, amor por la patria y de servicio al prójimo.
Nos da una visión clara y contundente de que ya no solo es incapaz de combatir al crimen organizado para capturar a los secuestradores, estafadores, asesinos y los altos mandos del narcotráfico, sino ni siquiera tienen la capacidad para retener aquellos que circunstancialmente fueron detenidos y estaban presos.
Ni a quien irle en esta ineptitud. Tal parece que el gobierno federal juega “a las ganadillas”” con los estatales para ver quien rompe el record de dejar salir más presos por mes de las cárceles nacionales, para no decirles Centros de Readaptación Social porque nada tienen de eso.
Hoy día lo mismo se fuga Joaquín Guzmán Loera (a) el chapo, de una cárcel de alta seguridad en el estado de Jalisco, que 53 presos detenidos en el estado de Zacatecas, o de la que usted recuerde en este momento por estar más cerca de su domicilio, pero además, donde no se tira ni siquiera un solo balazo para “”despertar, diría yo””, a los dizque custodios.
Este ejemplo es el reflejo de lo que escribí la semana pasada en este mismo espacio, respecto a la “”caricatura que tenemos del Estado Mexicano””, permeado principalmente por la corrupción de sus integrantes, pero también de su ineptitud, y en consecuencia ineficacia para atender y cumplir sus responsabilidades de prohijar el bien común.
Los motines, fugas, balaceras, asesinatos son hoy el pan de cada día en el sistema penitenciario nacional, como fiel reflejo de la ausencia de capacidades de nuestros funcionarios de elección popular o de designación para gobernar este país, que ni siquiera a los que tienen privados de su libertad pueden retener, en lo que sería el timbre y el sello de sus talentos.
¿Qué nos podemos esperar luego entonces de estos gobernantes respecto al desempleo, a la carencia, a la insalubridad y a la inseguridad que se vive en todo el territorio nacional, cuando ni siquiera a los que tiene (tenía presos) los puede mantener detenidos para evitar que dañen a la sociedad que juraron proteger?
A la crisis económica que esta viviendo el país, donde los salarios no alcanzan la velocidad a la que están subiendo la mayoría de las mercancías, principalmente los alimentos, habrá que agregarle las crisis de inseguridad y social que esta viviendo la sociedad nacional, que amenaza, sin ser catastrofista, con convertirse en una insurrección violenta contra las disque instituciones políticas del Estado.
Los principales diarios de la República dan cuenta este fin se semana del alza incontrolable de precios a los artículos de consumo básico, donde la papa, el chile poblano, el frijol, el aguacate hass, el ejote, el chayote, el huevo, el atún, la leche, los medicamentos, el gas y otros productos han subido sus precios en promedio 38%, ante la ineficacia del gobierno para frenar esta escalada que daña a más de 80 millones de compatriotas.
Asientan también los índices de desempleo, frente a un presidente de la República cuyo eje de campaña fue la creación de empleos, que sobrepasa ya el millón de mexicanos, y el aumento >afortunadamente diría yo<, de la economía subterránea que aglomera a casi 17 millones de personas que se cobijan en el subempleo para sobrevivir, antes que dedicarse a la delincuencia.
Y ni que decir de la inseguridad nacional, cuando el propio Secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont admitió el sábado que en el País “”hay espacios que han sido cooptados por el crimen organizado, subvirtiendo el orden constitucional””, en una clara muestra de ingobernabilidad e ineptitud del gobierno federal y estatales como para mantener en paz y tranquilidad social a la nación y su sociedad, que como lo manifestara el escritor Carlos Monsivais en su reciente visita a Xalapa, se “”siente más insegura con las autoridades que tiene que con la delincuencia””, que por sus resultados, esta mejor organizada que las propias instituciones políticas y del orden público.
Si a este cóctel de problemas económicos y sociales, le suma usted la crisis política que estamos viviendo, donde los principales partidos políticos nacionales (PRI y PAN), han llevado lodo a las campañas políticas, donde la bajeza esta por encima de la propuesta; la perversidad por arriba de la oferta electoral, y la ruindad antes que la civilidad, en una guerra de spots de ¡Sálvese el que pueda!, pues el país si que esta al borde de la inestabilidad social, al límite de la paciencia de 103 millones de mexicanos que ya no sienten lo duro sino lo tupido, al margen de 2 o 3 millones más que sortean esta problemática por su posición económica actual.
Este Estado que tenemos muestra fracturas cada día más profundas de ingobernabilidad. Su incapacidad para orquestar políticas públicas económicas para detener el deteriorado salario, el desempleo galopante, la seguridad nacional, y organizar elecciones federales y estatales pulcras, democráticas y del más alto nivel ideológico, son el más claro ejemplo de ineptitud en sus representantes e ineficacia en sus acciones, como resultado del ayuno en sus representantes de talento, inteligencia, experiencia, amor por la patria y de servicio al prójimo.
Nos da una visión clara y contundente de que ya no solo es incapaz de combatir al crimen organizado para capturar a los secuestradores, estafadores, asesinos y los altos mandos del narcotráfico, sino ni siquiera tienen la capacidad para retener aquellos que circunstancialmente fueron detenidos y estaban presos.
Ni a quien irle en esta ineptitud. Tal parece que el gobierno federal juega “a las ganadillas”” con los estatales para ver quien rompe el record de dejar salir más presos por mes de las cárceles nacionales, para no decirles Centros de Readaptación Social porque nada tienen de eso.
Hoy día lo mismo se fuga Joaquín Guzmán Loera (a) el chapo, de una cárcel de alta seguridad en el estado de Jalisco, que 53 presos detenidos en el estado de Zacatecas, o de la que usted recuerde en este momento por estar más cerca de su domicilio, pero además, donde no se tira ni siquiera un solo balazo para “”despertar, diría yo””, a los dizque custodios.
Este ejemplo es el reflejo de lo que escribí la semana pasada en este mismo espacio, respecto a la “”caricatura que tenemos del Estado Mexicano””, permeado principalmente por la corrupción de sus integrantes, pero también de su ineptitud, y en consecuencia ineficacia para atender y cumplir sus responsabilidades de prohijar el bien común.
Los motines, fugas, balaceras, asesinatos son hoy el pan de cada día en el sistema penitenciario nacional, como fiel reflejo de la ausencia de capacidades de nuestros funcionarios de elección popular o de designación para gobernar este país, que ni siquiera a los que tienen privados de su libertad pueden retener, en lo que sería el timbre y el sello de sus talentos.
¿Qué nos podemos esperar luego entonces de estos gobernantes respecto al desempleo, a la carencia, a la insalubridad y a la inseguridad que se vive en todo el territorio nacional, cuando ni siquiera a los que tiene (tenía presos) los puede mantener detenidos para evitar que dañen a la sociedad que juraron proteger?