domingo, 15 de agosto de 2010

Se ofendió Felipe
Calderón

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es

El 12 y 13 de agosto, el periódico GRANMA publico dos artículos del comandante Fidel Castro Rus, expresidente de la República de Cuba, titulados “”El gigante de las siete Leguas””, donde hace referencia el legendario revolucionario “”que desde 2004 se fraguo un complot contra el entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador, para evitar que llegara a la presidencia de la República en 2006””.

En los dos artículos, el héroe del Moncada detalla como entro al país, que en esas fechas él gobernaba, el empresario Carlos Ahumada. Los pormenores de su detención y de su extradición a la ciudad de México. Desmenuza detalles de los interrogatorios que el Ministerio del Exterior y el aparato jurídico de la Isla le practico al argentino, donde involucra al expresidentes de México Carlos Salinas de Gortari, a Diego Fernández de Ceballos y al en ese entonces Procurador General de la República Rafael Macedo de la Concha, en la confabulación para desprestigiar, calumniar y vituperar al gobernador de la ciudad de México, y así frenar su carrera por la presidencia de México.

Nos entera Fidel Castro que cuando Ahumada llega en un avión privado a Cuba, se encontraba viviendo en una casa que había comprado en La Habana Carlos Salinas de Gortari, quien solicito permiso de residencia permanente al gobierno cubano dado que se declaro perseguido político del expresidentes Ernesto Zedillo Ponce de León, y que a decir de Carlos Ahumada, el mismo le había aconsejado, a través de su abogado Juan Collado Mocelo que se refugiara en Cuba, dado que daban por descontado que allí no lo alcanzaría la justicia mexicana, quien ya había gestionado su búsqueda a través de la INTERPOL.

Fidel Castro narra la orden que dio para que Carlos Ahumada Kurtz fuera entregado a las autoridades que lo requerían en México, y que hasta hoy se atrevía hacer publicas todos estos hechos, debido a que como todos sabemos, él enfermo muy gravemente el 26 de julio del 2006, situación que le hizo inclusive declinar el liderazgo del gobierno.

Para un servidor, que ha venido leyendo la columna “”Reflexiones de Fidel””, que le publica el órgano oficial del Partido Comunista Cubano el periódico GRANMA, semana tras semana, resulto sorprendente encontrarme el pasado jueves con la primera parte del artículo El Gigante de las Siete Leguas, aunque en la medida en que fui adentrándome en su contenido, completado el viernes 13, no me sorprendió absolutamente nada, porque ya sabíamos acá la novela completa, así como el desenlace.

Cuando el comandante en jefe de la revolución cubana dice en un párrafo de su artículo, que “”el objetivo fundamental era dañar a López Obrador y al PRD para debilitarlo como candidato a las elecciones presidenciales de 2006””, habría que añadirle la frase: >misión cumplida<, porque al final, el complot orquestado logro sus propósitos: Evitar que Andrés Manuel se alzara con la victoria el primer domingo del mes de julio de aquel año, haiga sido como haiga sido. En efecto, Al desprestigio que desde los poderes fácticos impulsaron contra el peje, acá en México, se sumo el linchamiento del gobierno de Vicente Fox, de su procurador Macedo de la Concha, y de muchos legisladores del PAN y del PRI que se sumaron al desafuero del jefe de gobierno de la ciudad de México, por el simple hecho de haber abierto una calle par que las ambulancias pudieran llegar en línea recta al hospital. Los videos de Rene Bejarano eran pasados un día si y el otro también, con el ligamiento al oaxaqueño por haber sido su secretario, y más tarde, cuando nunca pudieron comprobar un solo hecho de corrupción contra Andrés Manuel, ni siquiera por un monto de 10 pesos, se confabularon de nueva cuenta Carlos Salinas, Diego Fernández de Ceballos, Felipe Calderón, Vicente Fox y los sectores más retrogradas de la burguesía nacional, para impulsar una campaña mediática que calificaba al destituido jefe de gobierno como “”un peligro para México””, y así minar su popularidad, de manera sucia, vil y cobarde. Solo así pudieron arrebatarle al pueblo de México la esperanza de tener un gobierno popular, nacionalista y de resultados a favor de los que menos tienen, actuando de manera perversa. Pero son tan “”dignos, pulcros e impolutos nuestros actuales gobernantes federales que se ofendieron con tales artículos de Fidel Castro, que de inmediato don Felipe Calderón le ordeno a la secretaria de relaciones exteriores que declarara “”carentes de sustento y con la intención de descalificar a las instituciones del país”” las afirmaciones del exmandatario cubano””. Y tal y como actúo don Felipe Calderón para ganar la presidencia de la república en el 2006, a base de mentiras y calumnias, la cancillería aludió al régimen de la Isla diciendo que “”México hace votos para que pronto el pueblo de Cuba pueda acudir a elecciones libres para elegir a sus representantes, y se respeten plenamente los derechos humanos””. Independientemente que en próximos artículos daremos cuenta sobre tales conceptos >elecciones libres y derechos humanos<, la pregunta inmediata para Felipe Calderón sería: ¿Tiene calidad moral para hablar de elecciones democráticas y libres, cuando en México su partido coacciona el voto a través de programas federales? y ¿en México se respetan los derechos humanos?

¿Acaso no sabe que en Cuba hay elecciones, y que, por mencionar un solo ejemplo, el cantautor Pablo Milanes ha sido elegido dos veces como diputado a la Asamblea Nacional?

Habrá tiempo y suficiente tinta para desvestir a los actuales miembros del gabinete federal, que tienen piel de gallina cuando los aluden, pero de víbora cuando de atacar y calumniar se trata

domingo, 8 de agosto de 2010

CAMBIO DE DIRIGENTES
PRI-ESTATAL

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es


En política, los resultados electorales son los que cuenta.

No hay mejor evaluación para un partido político tras una campaña que comparar lo ganado con lo perdido, para de allí calificar a sus dirigentes aprobándolos o reprobándolos.

En el Partido Revolucionario Institucional no se quisieron esperar a los tiempos que marcan sus estatutos para sacudirse al actual dirigente estatal Jorge Carballo Delfín, quien a pesar del optimismo que irradiaba frente a los medios de comunicación sabía, que ha pasado a la historia interna de su partido, como el dirigente que más municipios ha perdido, superando, inclusive, a Miguel Ángel Yunes Linares, quien en las elecciones de 1997 ya había obtenido el record.

El que manda en ese instituto político decidió solo dejar pasar 35 días para ajustar cuentas, contra el responsable de la debacle sufrida por el tricolor, ya que, hasta el momento el PRI tiene perdidas 127 municipalidades y ganadas 84, sin contar las que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le vaya a quitar, dado que no están cerrados los casos de municipios tan importantes como el Puerto de Veracruz, Boca del Río y Perote, por mencionar solo tres de varios impugnados por los otros partidos políticos, en donde se sabe existen serias irregularidades sucedidas tanto en la jornada electoral como en el recuento de los sufragios.

El cambio de Jorge Carballo era inevitable porque además, pierde 10 diputaciones uninominales, lo que imposibilita a su partido tener la mayoría calificada en la próxima Legislatura, arrinconándolos a negociar con la oposición reformas y acuerdos trascendentales para su proyecto de gobierno. De allí que la guadaña no se hizo esperar y la pasa quien lo puso en el cargo y encomienda a cumplir, porque le fallo y tuvo resultados electorales no solo malos, sino catastróficos.

El decapitamiento del futuro legislador habla bien, -hay que reconocérselo-, del verdadero líder del PRI en el Estado, el gobernador Fidel Herrera Beltrán, dado que manda un claro mensaje a sus “jóvenes” que en política no se puede fallar, y menos cuando tuvieron todos los recursos materiales y económicos como para sacar una clara ventaja tanto a la coalición PAN-PANAL, como de la que integraron el PRD-PT y CONVERGENCIA.

La llegada de Ranulfo Márquez Hernández como presidente del PRI estatal se avizora de transición, es decir, de tiempos cortos, tan cortos como los meses que se necesitan para que la actual legislatura concluya su mandato, a fin de que Héctor Yunes Landa pueda llegar a dirigirlo para la etapa de preparar el proceso electoral federal del 2012 y, si el mismo lo hace con pulcritud e inteligencia, construir su candidatura a la primera o segunda senaduría de Veracruz.

La sacudida pues en el PRI ya se dio, por lo que cabe la pregunta: ¿y en los otros partidos acaso no paso nada, o es que sus dirigentes nacionales o reales están contentos con los resultados obtenidos?

Porque la pasada elección dejo a todos los partidos políticos participantes insatisfechos en sus pretensiones. El PRI no logra repetir los triunfos de la contienda electoral pasada y pierde diputaciones y presidencias municipales. El PAN a pesar del avance en Ayuntamientos y Diputaciones falla en conseguir el triunfo en la gubernatura, a pesar de todo el apoyo económico que el gobierno federal le dio, y pierde un bastión que le duele tanto, como la gubernatura: la presidencia municipal de Boca del Río; el Partido del Trabajo, al igual que el Verde pierden su derecho a recibir prerrogativas del gobierno estatal y sus lugares en los órganos electorales, independientemente que el registro lo mantienen por ser partidos políticos nacionales, no así el Partido de Manuel Laborde el PRV, que por ser estatal desaparece del escenario político. Convergencia que retrocede en sus porcentajes de votación que logro en la elección anterior superior al 7%, para caer ahora a un poco más del 4%, y el PRD que pierde dos diputaciones plurinominales al pasar de 4 que hoy tiene, a dos que tendrá.

¿Allí, en los partidos de oposición al PRI-Gobierno no van a evaluar sus resultados? ¿Se van hacer como que todo sigue igual? ¿O para los dirigentes nacionales o formales de esos institutos políticos, lo obtenido el 4 de julio es más que satisfactorio y mantendrán, en consecuencia, como premio, a sus actuales dirigentes estatales?

Si en una empresa los gerentes se ganan los puestos y ascensos en razón de productividad y ganancias, en política es en base a resultados electorales, y en este rubro, solo el PRI esta justipreciando tal axioma, demostrando interés en recomponer las cosas, en cambiar todo lo que fallo para prepararse para futuras batallas.

Lamentable pues, que en el resto de los partidos políticos sus dirigentes nacionales y/o formales conviertan en premio los fracasos obtenidos, manteniendo en sus lugares a quienes no supieron conducir con talento, inteligencia, capacidad y liderazgo las pasadas elecciones del 4 de julio.

domingo, 1 de agosto de 2010

Los efectos de un destape
Anunciado

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es


El domingo 25 de julio, Andrés Manuel López Obrador oficializo su precandidatura por la presidencia de la República, generando, como seguramente lo previó, una serie de comentarios de los actores políticos nacionales, y de los principales columnistas de la radio, la televisión y los distintos medios escritos.

Visionero como lo es, el tabasqueño armo todo el escenario para saltar de nueva cuenta a la palestra nacional, como un medio para romper los cercos informativos que los poderes fácticos tendieron sobre las actividades que todas las semanas realiza a lo largo y ancho del país, y anunciar sus pretensiones, por segunda ocasión, de llegar a la titularidad del Poder Ejecutivo en las elecciones del 2012.

De las mismas todo mundo sabía. No era un secreto pues. Pero del momento de hacerlas publicas la inmensa mayoría pensábamos que las haría a finales del 2011. de allí que su pronunciamiento ha generado –como lo previó-, reacciones no solo de los otros precandidatos de los diferentes partidos políticos nacionales, sino de todos los sectores sociales, desde obispos, banqueros, empresarios, líderes patronales y sindicales, miembros de los gobiernos estatales y federal, de prominentes integrantes de las comunidades educativas y científicas.

El quiso que fuera así. Que su pronunciamiento despertara no solo corrientes de simpatía para con su proyecto de nación, sino una serie de controversias y comentarios adversos a la misma, para que lo posicionaran de nueva cuenta a nivel nacional e internacional, y romper de esa manera con el monopolio que “”el candidato de la tele”” mantenía hasta antes del domingo 25 de julio.

Ahora no solo se habla de Enrique Peña Nieto como seguro candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República en la radio, los periódicos y la televisión, sino también de López Obrador, ya sea, insisto, para bien o para mal, pero al fin de cuentas >se habla<, y por lo que se observa, >se habla mucho<.

Su anuncio de ir por segunda vez en búsqueda de la Presidencia de la República hizo pasar a segundo plano, inclusive, los resultados electorales del pasado 4 de julio. Borro de un plumazo los pírricos triunfos estatales del PRI, cuya dirigencia nacional los quería magnificar: es decir, pretendían equipara el triunfo de su candidato a gobernador de Tlaxcala con el del convergente Gabino Cue de Oaxaca, por ejemplo, o el del pequeño estado de Aguas Calientes con el obtenido por la coalición Convergencia-PRD-PAN-PANAL de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Atrás dejo su destape los comentarios sobre los resultados electorales del 4 de julio, y las controversias que los mismos dejaron a nivel nacional. Hoy se habla más de “”si AMLO es un testarudo, un terco, un adelantado, un enfermo del poder, o un patriota, un hombre de bien, un mexicano de excepción, o un demócrata”.

Lo cierto es, nos guste o no, que al lograr llenar la plaza de la Constitución en la ciudad de México el domingo 25 de julio, habla del poder de convocatoria que tiene el exgobernador de esa metrópoli; de su capacidad de movilización entre las masas nacionales que siguen creyendo en él, en su visión de gobierno y de modelo económico.

No verlo así se traduciría en un error político de consecuencias funestas principalmente para los que realizamos actividad gubernamental, social, religiosa, educativa, cultural y de liderazgos.

Andrés Manuel midió premeditadamente sus acciones y las concateno a sus tiempos, a sus conveniencias, sin importarle las criticas que éstas generarían, más bien, provocándolas, diría yo, para potencializarlas en su cometido. Si no ¿mire usted de que se ha hablado toda la semana pasada y lo que va de ésta?

Lo que dijo Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, los lideres y funcionarios del Partido (de) Acción Nacional y hasta Marcelo Ebrard, su otro contendiente por la candidatura, en lugar de perjudicarlo lo han posicionado más, justo cuando la televisión., la radio y los periódicos nada hablaban de AMLO.

Hoy se habla, se escribe, se comenta en los medios de comunicación, en los pasillos, en los cafés, en los restaurantes, en la antesala de las iglesias, en las plazas, en los cines, en los estadios y en las playas el destape de Andrés Manuel López Obrador y eso, eso es precisamente lo que buscaba el tabasqueño que ocurriera con la concentración de decenas de miles y miles de compatriotas en el zócalo de la ciudad de México, para anunciarles que va por la candidatura presidencial, de nueva cuenta.

A pesar, diría yo, del robo que don Felipe Calderón y su pandilla le hicieron hace 4 años, “haiga sido como haiga sido”.