Calderón
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
El 12 y 13 de agosto, el periódico GRANMA publico dos artículos del comandante Fidel Castro Rus, expresidente de la República de Cuba, titulados “”El gigante de las siete Leguas””, donde hace referencia el legendario revolucionario “”que desde 2004 se fraguo un complot contra el entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador, para evitar que llegara a la presidencia de la República en 2006””.
En los dos artículos, el héroe del Moncada detalla como entro al país, que en esas fechas él gobernaba, el empresario Carlos Ahumada. Los pormenores de su detención y de su extradición a la ciudad de México. Desmenuza detalles de los interrogatorios que el Ministerio del Exterior y el aparato jurídico de la Isla le practico al argentino, donde involucra al expresidentes de México Carlos Salinas de Gortari, a Diego Fernández de Ceballos y al en ese entonces Procurador General de la República Rafael Macedo de la Concha, en la confabulación para desprestigiar, calumniar y vituperar al gobernador de la ciudad de México, y así frenar su carrera por la presidencia de México.
Nos entera Fidel Castro que cuando Ahumada llega en un avión privado a Cuba, se encontraba viviendo en una casa que había comprado en La Habana Carlos Salinas de Gortari, quien solicito permiso de residencia permanente al gobierno cubano dado que se declaro perseguido político del expresidentes Ernesto Zedillo Ponce de León, y que a decir de Carlos Ahumada, el mismo le había aconsejado, a través de su abogado Juan Collado Mocelo que se refugiara en Cuba, dado que daban por descontado que allí no lo alcanzaría la justicia mexicana, quien ya había gestionado su búsqueda a través de la INTERPOL.
Fidel Castro narra la orden que dio para que Carlos Ahumada Kurtz fuera entregado a las autoridades que lo requerían en México, y que hasta hoy se atrevía hacer publicas todos estos hechos, debido a que como todos sabemos, él enfermo muy gravemente el 26 de julio del 2006, situación que le hizo inclusive declinar el liderazgo del gobierno.
Para un servidor, que ha venido leyendo la columna “”Reflexiones de Fidel””, que le publica el órgano oficial del Partido Comunista Cubano el periódico GRANMA, semana tras semana, resulto sorprendente encontrarme el pasado jueves con la primera parte del artículo El Gigante de las Siete Leguas, aunque en la medida en que fui adentrándome en su contenido, completado el viernes 13, no me sorprendió absolutamente nada, porque ya sabíamos acá la novela completa, así como el desenlace.
Cuando el comandante en jefe de la revolución cubana dice en un párrafo de su artículo, que “”el objetivo fundamental era dañar a López Obrador y al PRD para debilitarlo como candidato a las elecciones presidenciales de 2006””, habría que añadirle la frase: >misión cumplida<, porque al final, el complot orquestado logro sus propósitos: Evitar que Andrés Manuel se alzara con la victoria el primer domingo del mes de julio de aquel año, haiga sido como haiga sido. En efecto, Al desprestigio que desde los poderes fácticos impulsaron contra el peje, acá en México, se sumo el linchamiento del gobierno de Vicente Fox, de su procurador Macedo de la Concha, y de muchos legisladores del PAN y del PRI que se sumaron al desafuero del jefe de gobierno de la ciudad de México, por el simple hecho de haber abierto una calle par que las ambulancias pudieran llegar en línea recta al hospital. Los videos de Rene Bejarano eran pasados un día si y el otro también, con el ligamiento al oaxaqueño por haber sido su secretario, y más tarde, cuando nunca pudieron comprobar un solo hecho de corrupción contra Andrés Manuel, ni siquiera por un monto de 10 pesos, se confabularon de nueva cuenta Carlos Salinas, Diego Fernández de Ceballos, Felipe Calderón, Vicente Fox y los sectores más retrogradas de la burguesía nacional, para impulsar una campaña mediática que calificaba al destituido jefe de gobierno como “”un peligro para México””, y así minar su popularidad, de manera sucia, vil y cobarde. Solo así pudieron arrebatarle al pueblo de México la esperanza de tener un gobierno popular, nacionalista y de resultados a favor de los que menos tienen, actuando de manera perversa. Pero son tan “”dignos, pulcros e impolutos nuestros actuales gobernantes federales que se ofendieron con tales artículos de Fidel Castro, que de inmediato don Felipe Calderón le ordeno a la secretaria de relaciones exteriores que declarara “”carentes de sustento y con la intención de descalificar a las instituciones del país”” las afirmaciones del exmandatario cubano””. Y tal y como actúo don Felipe Calderón para ganar la presidencia de la república en el 2006, a base de mentiras y calumnias, la cancillería aludió al régimen de la Isla diciendo que “”México hace votos para que pronto el pueblo de Cuba pueda acudir a elecciones libres para elegir a sus representantes, y se respeten plenamente los derechos humanos””. Independientemente que en próximos artículos daremos cuenta sobre tales conceptos >elecciones libres y derechos humanos<, la pregunta inmediata para Felipe Calderón sería: ¿Tiene calidad moral para hablar de elecciones democráticas y libres, cuando en México su partido coacciona el voto a través de programas federales? y ¿en México se respetan los derechos humanos?
¿Acaso no sabe que en Cuba hay elecciones, y que, por mencionar un solo ejemplo, el cantautor Pablo Milanes ha sido elegido dos veces como diputado a la Asamblea Nacional?
Habrá tiempo y suficiente tinta para desvestir a los actuales miembros del gabinete federal, que tienen piel de gallina cuando los aluden, pero de víbora cuando de atacar y calumniar se trata
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
El 12 y 13 de agosto, el periódico GRANMA publico dos artículos del comandante Fidel Castro Rus, expresidente de la República de Cuba, titulados “”El gigante de las siete Leguas””, donde hace referencia el legendario revolucionario “”que desde 2004 se fraguo un complot contra el entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador, para evitar que llegara a la presidencia de la República en 2006””.
En los dos artículos, el héroe del Moncada detalla como entro al país, que en esas fechas él gobernaba, el empresario Carlos Ahumada. Los pormenores de su detención y de su extradición a la ciudad de México. Desmenuza detalles de los interrogatorios que el Ministerio del Exterior y el aparato jurídico de la Isla le practico al argentino, donde involucra al expresidentes de México Carlos Salinas de Gortari, a Diego Fernández de Ceballos y al en ese entonces Procurador General de la República Rafael Macedo de la Concha, en la confabulación para desprestigiar, calumniar y vituperar al gobernador de la ciudad de México, y así frenar su carrera por la presidencia de México.
Nos entera Fidel Castro que cuando Ahumada llega en un avión privado a Cuba, se encontraba viviendo en una casa que había comprado en La Habana Carlos Salinas de Gortari, quien solicito permiso de residencia permanente al gobierno cubano dado que se declaro perseguido político del expresidentes Ernesto Zedillo Ponce de León, y que a decir de Carlos Ahumada, el mismo le había aconsejado, a través de su abogado Juan Collado Mocelo que se refugiara en Cuba, dado que daban por descontado que allí no lo alcanzaría la justicia mexicana, quien ya había gestionado su búsqueda a través de la INTERPOL.
Fidel Castro narra la orden que dio para que Carlos Ahumada Kurtz fuera entregado a las autoridades que lo requerían en México, y que hasta hoy se atrevía hacer publicas todos estos hechos, debido a que como todos sabemos, él enfermo muy gravemente el 26 de julio del 2006, situación que le hizo inclusive declinar el liderazgo del gobierno.
Para un servidor, que ha venido leyendo la columna “”Reflexiones de Fidel””, que le publica el órgano oficial del Partido Comunista Cubano el periódico GRANMA, semana tras semana, resulto sorprendente encontrarme el pasado jueves con la primera parte del artículo El Gigante de las Siete Leguas, aunque en la medida en que fui adentrándome en su contenido, completado el viernes 13, no me sorprendió absolutamente nada, porque ya sabíamos acá la novela completa, así como el desenlace.
Cuando el comandante en jefe de la revolución cubana dice en un párrafo de su artículo, que “”el objetivo fundamental era dañar a López Obrador y al PRD para debilitarlo como candidato a las elecciones presidenciales de 2006””, habría que añadirle la frase: >misión cumplida<, porque al final, el complot orquestado logro sus propósitos: Evitar que Andrés Manuel se alzara con la victoria el primer domingo del mes de julio de aquel año, haiga sido como haiga sido. En efecto, Al desprestigio que desde los poderes fácticos impulsaron contra el peje, acá en México, se sumo el linchamiento del gobierno de Vicente Fox, de su procurador Macedo de la Concha, y de muchos legisladores del PAN y del PRI que se sumaron al desafuero del jefe de gobierno de la ciudad de México, por el simple hecho de haber abierto una calle par que las ambulancias pudieran llegar en línea recta al hospital. Los videos de Rene Bejarano eran pasados un día si y el otro también, con el ligamiento al oaxaqueño por haber sido su secretario, y más tarde, cuando nunca pudieron comprobar un solo hecho de corrupción contra Andrés Manuel, ni siquiera por un monto de 10 pesos, se confabularon de nueva cuenta Carlos Salinas, Diego Fernández de Ceballos, Felipe Calderón, Vicente Fox y los sectores más retrogradas de la burguesía nacional, para impulsar una campaña mediática que calificaba al destituido jefe de gobierno como “”un peligro para México””, y así minar su popularidad, de manera sucia, vil y cobarde. Solo así pudieron arrebatarle al pueblo de México la esperanza de tener un gobierno popular, nacionalista y de resultados a favor de los que menos tienen, actuando de manera perversa. Pero son tan “”dignos, pulcros e impolutos nuestros actuales gobernantes federales que se ofendieron con tales artículos de Fidel Castro, que de inmediato don Felipe Calderón le ordeno a la secretaria de relaciones exteriores que declarara “”carentes de sustento y con la intención de descalificar a las instituciones del país”” las afirmaciones del exmandatario cubano””. Y tal y como actúo don Felipe Calderón para ganar la presidencia de la república en el 2006, a base de mentiras y calumnias, la cancillería aludió al régimen de la Isla diciendo que “”México hace votos para que pronto el pueblo de Cuba pueda acudir a elecciones libres para elegir a sus representantes, y se respeten plenamente los derechos humanos””. Independientemente que en próximos artículos daremos cuenta sobre tales conceptos >elecciones libres y derechos humanos<, la pregunta inmediata para Felipe Calderón sería: ¿Tiene calidad moral para hablar de elecciones democráticas y libres, cuando en México su partido coacciona el voto a través de programas federales? y ¿en México se respetan los derechos humanos?
¿Acaso no sabe que en Cuba hay elecciones, y que, por mencionar un solo ejemplo, el cantautor Pablo Milanes ha sido elegido dos veces como diputado a la Asamblea Nacional?
Habrá tiempo y suficiente tinta para desvestir a los actuales miembros del gabinete federal, que tienen piel de gallina cuando los aluden, pero de víbora cuando de atacar y calumniar se trata