domingo, 1 de agosto de 2010

Los efectos de un destape
Anunciado

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es


El domingo 25 de julio, Andrés Manuel López Obrador oficializo su precandidatura por la presidencia de la República, generando, como seguramente lo previó, una serie de comentarios de los actores políticos nacionales, y de los principales columnistas de la radio, la televisión y los distintos medios escritos.

Visionero como lo es, el tabasqueño armo todo el escenario para saltar de nueva cuenta a la palestra nacional, como un medio para romper los cercos informativos que los poderes fácticos tendieron sobre las actividades que todas las semanas realiza a lo largo y ancho del país, y anunciar sus pretensiones, por segunda ocasión, de llegar a la titularidad del Poder Ejecutivo en las elecciones del 2012.

De las mismas todo mundo sabía. No era un secreto pues. Pero del momento de hacerlas publicas la inmensa mayoría pensábamos que las haría a finales del 2011. de allí que su pronunciamiento ha generado –como lo previó-, reacciones no solo de los otros precandidatos de los diferentes partidos políticos nacionales, sino de todos los sectores sociales, desde obispos, banqueros, empresarios, líderes patronales y sindicales, miembros de los gobiernos estatales y federal, de prominentes integrantes de las comunidades educativas y científicas.

El quiso que fuera así. Que su pronunciamiento despertara no solo corrientes de simpatía para con su proyecto de nación, sino una serie de controversias y comentarios adversos a la misma, para que lo posicionaran de nueva cuenta a nivel nacional e internacional, y romper de esa manera con el monopolio que “”el candidato de la tele”” mantenía hasta antes del domingo 25 de julio.

Ahora no solo se habla de Enrique Peña Nieto como seguro candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República en la radio, los periódicos y la televisión, sino también de López Obrador, ya sea, insisto, para bien o para mal, pero al fin de cuentas >se habla<, y por lo que se observa, >se habla mucho<.

Su anuncio de ir por segunda vez en búsqueda de la Presidencia de la República hizo pasar a segundo plano, inclusive, los resultados electorales del pasado 4 de julio. Borro de un plumazo los pírricos triunfos estatales del PRI, cuya dirigencia nacional los quería magnificar: es decir, pretendían equipara el triunfo de su candidato a gobernador de Tlaxcala con el del convergente Gabino Cue de Oaxaca, por ejemplo, o el del pequeño estado de Aguas Calientes con el obtenido por la coalición Convergencia-PRD-PAN-PANAL de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Atrás dejo su destape los comentarios sobre los resultados electorales del 4 de julio, y las controversias que los mismos dejaron a nivel nacional. Hoy se habla más de “”si AMLO es un testarudo, un terco, un adelantado, un enfermo del poder, o un patriota, un hombre de bien, un mexicano de excepción, o un demócrata”.

Lo cierto es, nos guste o no, que al lograr llenar la plaza de la Constitución en la ciudad de México el domingo 25 de julio, habla del poder de convocatoria que tiene el exgobernador de esa metrópoli; de su capacidad de movilización entre las masas nacionales que siguen creyendo en él, en su visión de gobierno y de modelo económico.

No verlo así se traduciría en un error político de consecuencias funestas principalmente para los que realizamos actividad gubernamental, social, religiosa, educativa, cultural y de liderazgos.

Andrés Manuel midió premeditadamente sus acciones y las concateno a sus tiempos, a sus conveniencias, sin importarle las criticas que éstas generarían, más bien, provocándolas, diría yo, para potencializarlas en su cometido. Si no ¿mire usted de que se ha hablado toda la semana pasada y lo que va de ésta?

Lo que dijo Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, los lideres y funcionarios del Partido (de) Acción Nacional y hasta Marcelo Ebrard, su otro contendiente por la candidatura, en lugar de perjudicarlo lo han posicionado más, justo cuando la televisión., la radio y los periódicos nada hablaban de AMLO.

Hoy se habla, se escribe, se comenta en los medios de comunicación, en los pasillos, en los cafés, en los restaurantes, en la antesala de las iglesias, en las plazas, en los cines, en los estadios y en las playas el destape de Andrés Manuel López Obrador y eso, eso es precisamente lo que buscaba el tabasqueño que ocurriera con la concentración de decenas de miles y miles de compatriotas en el zócalo de la ciudad de México, para anunciarles que va por la candidatura presidencial, de nueva cuenta.

A pesar, diría yo, del robo que don Felipe Calderón y su pandilla le hicieron hace 4 años, “haiga sido como haiga sido”.

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