domingo, 25 de julio de 2010

MÁS PRESUPUESTO
PARA LA U.V.

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es

34 mil 187 fueron los aspirantes a ingresar a la única universidad pública que tiene el Estado de Veracruz. De este universo, solo 15 mil 499 egresados de preparatorias tendrán un lugar asegurado para continuar sus estudios en los 146 programas educativos que ofrece la Universidad Veracruzana, en sus distintas modalidades: escolarizada, abierta, a distancia y virtual.

Como es de observarse, más de la mitad de los jóvenes que presentaron su examen de admisión fueron rechazados, más que por sus resultados académicos, por los espacios educativos que tiene nuestra máxima casa de estudios.

Al final de cuentas, los responsables del proceso de admisión de la U.V. tienen en el examen que presentan los egresados de los bachilleratos el método de excluir o admitir, sin importar el promedio que los jóvenes traigan, sino por el resultado allí obtenido. De esta forma, puede suceder, como sucede, que un excelente preparatoriano que trae un promedio de 9.8, 9.9 o 10 quede sin derecho a escribirse en la carrera universitaria que haya escogido, mientras que otro con promedio de 6 o 7 quede adentro.

Los factores para que esos resultados se den no son objeto de análisis de los calificadores. A ellos no les importa que el más presionado a la hora de contestar su examen sea el de mayor rendimiento académico que el que trae menor. El primero sabe que por cualquier error que tenga, la ilusión de estudiar en la universidad se le puede diluir, mientras que el segundo lo presenta a sabiendas que nada pierde y se ha visto y comprobado, por el tipo de examen que presentan, que muchos se van al tín marín en las respuestas, con la grata sorpresa al consultar los resultados: que pasaron.

Este sistema de ingreso adoptado por las autoridades universitarias, de suyo injusto es, además, antidemocrático y anticonstitucional, porque no le otorga las mismas oportunidades a todos los veracruzanos/mexicanos de recibir una educación superior, dado que se convierte en elitista, segregacionista y privilegiada, rompiendo con el objetivo constitucional de brindarles los mismos derechos a todos sin excepción.

Si a los más de 19 mil rechazados de este año le sumamos los de los años anteriores, en Veracruz ya tenemos un ejército de más de 100 mil jóvenes a los que el Estado les ha negado su derecho a una educación universitaria, pública y gratuita, abdicando de esa responsabilidad, dejándolos en manos de falsos educadores, mercaderes profesionales en esos menesteres., que han multiplicado sus riquezas en los mismos tiempos que la universidad ha dejado de dar cabida a todos los solicitantes, permitiendo no solo su enriquecimiento, sino la deformación académica fincada en la improvisación de cientos y cientos de “”académicos”” que son puestos frente a grupos.

Por eso me llama la atención la declaración del rector RaúlArias Lovillo, manifestada la semana pasada, relacionada con este problema selectivo de admisión a nuestra alma Mater, donde precisa que para resolverlo, es decir, para admitir al 100 por ciento de los solicitantes, es necesario ampliar el presupuesto de la Universidad Veracruzana de un 30 a 40%.

Precisa además, que el presupuesto actual de la U.V. es de 3 mil 100 millones de pesos, por lo que deduzco que se requerirían de 900 a 1200 millones de pesos más para poder solucionar este problema de exclusión-admisión de manera seria, profesional, porque al final de cuentas no se trata de llenar las aulas de alumnos, sino de formarlos académicamente.

Ese dinero faltante para nuestra universidad no sería problema recaudarlo, si el gobierno del estado decretara una reducción en los salarios de los altos funcionarios del aparato gubernamental, es decir de directores de áreas para arriba de un 25 al 30%.

Pero una reducción formal, seria, responsable, que vaya directamente a los tabuladores de los salarios de todos esos funcionarios, y no aquella que se declara con bombo y platillo frente a los medios de comunicación, presumiendo bajas en los salarios de todos ellos, pero dejando intactas las prebendas que por debajo de la mesa reciben todos ellos por autorizar obras o compras.

Una reducción que abarcaría a todas las mujeres y todos los hombres que se desempeñan en los 3 poderes del Estado, y que resultan insultantes al sumarse al salario (el que se redujeron públicamente para ganarse simpatías o preferencias), las compensaciones, las horas extras y, lo que más les importa a ellos, las prebendas que se negocian por debajo de la mesa.

Allí esta la solución. Yo la propongo desde este momento. Espero que a ella se sumen todos aquellos que están interesados en resolver este problema de falta de dinero que tiene nuestra universidad, incluyendo nuestro rector, quien debe promoverla en las altas esferas del poder público.

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