EL INFRAMUNDO
CIBERNÉTICO
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Un incidente familiar ocurrido el sábado por la noche, cuyos responsables fueron unos adolescentes que pensaban que podían huir y esconderse, después de escucharlos que planearon la fechoría en su grupo de internet, empecé a darme cuenta del lado oscuro de esta herramienta, del que casi nunca se ocupa uno, pero que desgraciadamente es una realidad, y cada día le gana terreno al uso responsable y de ayuda, con el que deduzco, fue inventado.
El internet surgió como una tecnología del gobierno para tener acceso a la información y compartirla, de manera remota. Posteriormente surgieron otras aplicaciones tales como la publicación de interés general con el propósito de ahorrar horas-trabajo y horas-estudio en esto que es ya la revolución tecnológica, luego el correo electrónico, la publicidad, y desgraciadamente, de manera impetuosa y avasallante la pornografía, las páginas de adultos, las salas de chat y sitios que por ser inexperto en este tema, solo las identifico como hi5, amigos sonico o phishing
Contrario al propósito con el que fue creado, el internet se esta convirtiendo en un arma de doble filo, donde a decir en un estudio del tecnológico de Monterrey, cada día son más decenas de miles los jóvenes que lo utilizan no como un medio para aprender y avanzar en el conocimiento teórico y practico de las ciencias y el arte, sino para envilecerse, idiotizarse, perderse del mundo real que está a su alrededor, y que ellos mismos lo califican como el sitio ideal para aislarse de la realidad económica y social que esta afuera del cuarto donde tienen su computadora.
Sigue diciendo el estudio del tec, que 82% de todos los jóvenes que navegan, se han vuelto adictos al internet, pero no para auxiliarse en su preparación académica, sino para maquilar fraudes, robos, extorsiones, asesinatos, impulso al narcotráfico, al consumo del alcohol, del cigarro, de las drogas, del sexo libre y sin limitaciones, de la violencia, convirtiéndolos en personas potencialmente peligrosas.
Cada vez que se meten al internet en sitios como los descritos, o a sus famosos metroflogs, adquieren alteraciones de tipo psicológico como la depresión, el aislamiento, la abstracción del medio familiar o social, y como pasan tantas horas diarias frente a su computadora y con sus “”amigos”” o contactos, han creado un lenguaje, otro idioma distinto al suyo, que cualquier ser normal tardaría más de 20 minutos en descifrarlos, o nunca hacerlo porque ahora se basa en puntos, rayas, signos y palabrerías del bajo mundo, del bronx, “”donde su otro yo le hace creer que entre más porquerías digan y escriban más líderes serán de esos grupos””.
La descomposición social de estos jóvenes adictos al bajo mundo del internet (no para el que fue creado), los ha llevado a refugiarse en el alcoholismo, en el consumo de drogas, en pequeños y potenciales delincuentes porque es regla en sus conversaciones, que todos los de afuera están equivocados, que solo ellos con ese lenguaje y practicas que promueven disfrutan la vida, la viven intensamente, lo que refleja, según la tesis eysenckiana, que no tienen un futuro en su vida, de largo plazo, y por eso se exponen a los peligros diarios.
La patología de todos estos jóvenes adictos es, antes que otra cosa que hacer al despertarse, prender su computadora para ver que planean sus amigos o contactos para ese día, y aportar “”ideas”” si se les puede llamar así, para hacerlo más “”loco””, alejándolos de la vida productiva, responsable, y sin contratiempos, sigue diciendo la teoría, quien remata afirmando que cada vez les cuesta más trabajo apagar la computadora y salirse del internet, por el temor de que sus “”amigos y contactos”” lo puedan criticar de “aguado”, “hijo de familia”, “regañado”, “matado”, “nerds” , y de buey. (palabra que al escribirla los jóvenes le dan un sentido despectivo y menosprecio a su amigo, más que un lingüístico.
En las conversaciones vía chats y en los metroflogs, los jóvenes sacan sus represiones sociales, sus frustraciones, sus fracasos familiares, amorosos y estudiantiles, y dan rienda suelta a la doble personalidad, al perfil mediocre o perdedor que esconden y que un lenguaje de signos y obscenidades (palabras que no las puedo poner en este renglón), muestran la falta de respeto a quien debería ser, su verdadero amigo >>o sea: él<<.
Deduzco, porque yo también me sorprendí del lenguaje utilizado por esta juventud adicta, y que el estudio del Tec. De Monterrey las transcribe de correos, chats y recados con fotografías que circulan entre todos ellos, que usted querido lector ni por su cabeza le afl oran las palabras allí utilizadas, y que las representamos con signos de $$$&&&%%%, como si estuvieran concursando por el primer lugar de quien dice las más ofensivas y denigrantes, independientemente de las imágenes y fotografías que pululan, además de la pornografía infantil que es ya pan de cada día.
El psiquiatra Ivan Goldeberg ha diagnosticado ya la psicopatología de todos aquellos que permanecen más de una hora diaria platicando en grupos en la red de redes, que se traduce en más del 25% de su tiempo diario, restándoles el dormir, estudiar, comer y las otras necesidades, en su libro “”desorden de adicción a internet””,: son gente sin autoestima, sin metas, con proyecciones de vida loca, sin avizorar consecuencias fatales de desintegración social que les quitaran oportunidades a largo plazo de bienestar social y de convivencia familiar. Afirma que 82 de cada 100 parejas de estos jóvenes que se casan o viven en unión libre, se separan antes de un año, que se vuelven 78% de ellos en padres desobligados si procrearon familia, y lo que es peor, que los hombres terminan dedicados a la delincuencia en todos sus niveles, y las mujeres, aparte de rechazadas por la sociedad por la vida que llevan, solteras, con hijos de varios hombres, viviendo en la pobreza e inmundicia, sin perspectivas de darle a ellos una carrera profesional el 43% de ellas, y el resto en las redes de la prostitución oficial y simulada.
Manifiesta que todo aquel que pasa tantas horas en el Internet los lleva irremediablemente a estar inventando una vida, que psicológicamente hablando, es distinta a la que allí le describen a sus amigos y contactos, y que de no apartarse de esa adicción, terminarán por hacerla, con las consecuencias funestas arriba descritas, dado que en la red de redes es donde hoy, en este momento, se están planeando conductas antisociales, y como corrobora Iván Goldeberg, destruyendo la vida de jóvenes adictos al internet, mejor conocidos como zombis cibernéticos, que construyen su propio mundo para hoy, ese mundo de desmadres, de despapayes, de vida loca como lo narran en sus chats, pero nunca pensando en el mañana.
¿Usted amable lector, sabe cuanto tiempo pasan sus hijos en el internet, y que uso le están dando? ¡Después no se llame a robado!
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Un incidente familiar ocurrido el sábado por la noche, cuyos responsables fueron unos adolescentes que pensaban que podían huir y esconderse, después de escucharlos que planearon la fechoría en su grupo de internet, empecé a darme cuenta del lado oscuro de esta herramienta, del que casi nunca se ocupa uno, pero que desgraciadamente es una realidad, y cada día le gana terreno al uso responsable y de ayuda, con el que deduzco, fue inventado.
El internet surgió como una tecnología del gobierno para tener acceso a la información y compartirla, de manera remota. Posteriormente surgieron otras aplicaciones tales como la publicación de interés general con el propósito de ahorrar horas-trabajo y horas-estudio en esto que es ya la revolución tecnológica, luego el correo electrónico, la publicidad, y desgraciadamente, de manera impetuosa y avasallante la pornografía, las páginas de adultos, las salas de chat y sitios que por ser inexperto en este tema, solo las identifico como hi5, amigos sonico o phishing
Contrario al propósito con el que fue creado, el internet se esta convirtiendo en un arma de doble filo, donde a decir en un estudio del tecnológico de Monterrey, cada día son más decenas de miles los jóvenes que lo utilizan no como un medio para aprender y avanzar en el conocimiento teórico y practico de las ciencias y el arte, sino para envilecerse, idiotizarse, perderse del mundo real que está a su alrededor, y que ellos mismos lo califican como el sitio ideal para aislarse de la realidad económica y social que esta afuera del cuarto donde tienen su computadora.
Sigue diciendo el estudio del tec, que 82% de todos los jóvenes que navegan, se han vuelto adictos al internet, pero no para auxiliarse en su preparación académica, sino para maquilar fraudes, robos, extorsiones, asesinatos, impulso al narcotráfico, al consumo del alcohol, del cigarro, de las drogas, del sexo libre y sin limitaciones, de la violencia, convirtiéndolos en personas potencialmente peligrosas.
Cada vez que se meten al internet en sitios como los descritos, o a sus famosos metroflogs, adquieren alteraciones de tipo psicológico como la depresión, el aislamiento, la abstracción del medio familiar o social, y como pasan tantas horas diarias frente a su computadora y con sus “”amigos”” o contactos, han creado un lenguaje, otro idioma distinto al suyo, que cualquier ser normal tardaría más de 20 minutos en descifrarlos, o nunca hacerlo porque ahora se basa en puntos, rayas, signos y palabrerías del bajo mundo, del bronx, “”donde su otro yo le hace creer que entre más porquerías digan y escriban más líderes serán de esos grupos””.
La descomposición social de estos jóvenes adictos al bajo mundo del internet (no para el que fue creado), los ha llevado a refugiarse en el alcoholismo, en el consumo de drogas, en pequeños y potenciales delincuentes porque es regla en sus conversaciones, que todos los de afuera están equivocados, que solo ellos con ese lenguaje y practicas que promueven disfrutan la vida, la viven intensamente, lo que refleja, según la tesis eysenckiana, que no tienen un futuro en su vida, de largo plazo, y por eso se exponen a los peligros diarios.
La patología de todos estos jóvenes adictos es, antes que otra cosa que hacer al despertarse, prender su computadora para ver que planean sus amigos o contactos para ese día, y aportar “”ideas”” si se les puede llamar así, para hacerlo más “”loco””, alejándolos de la vida productiva, responsable, y sin contratiempos, sigue diciendo la teoría, quien remata afirmando que cada vez les cuesta más trabajo apagar la computadora y salirse del internet, por el temor de que sus “”amigos y contactos”” lo puedan criticar de “aguado”, “hijo de familia”, “regañado”, “matado”, “nerds” , y de buey. (palabra que al escribirla los jóvenes le dan un sentido despectivo y menosprecio a su amigo, más que un lingüístico.
En las conversaciones vía chats y en los metroflogs, los jóvenes sacan sus represiones sociales, sus frustraciones, sus fracasos familiares, amorosos y estudiantiles, y dan rienda suelta a la doble personalidad, al perfil mediocre o perdedor que esconden y que un lenguaje de signos y obscenidades (palabras que no las puedo poner en este renglón), muestran la falta de respeto a quien debería ser, su verdadero amigo >>o sea: él<<.
Deduzco, porque yo también me sorprendí del lenguaje utilizado por esta juventud adicta, y que el estudio del Tec. De Monterrey las transcribe de correos, chats y recados con fotografías que circulan entre todos ellos, que usted querido lector ni por su cabeza le afl oran las palabras allí utilizadas, y que las representamos con signos de $$$&&&%%%, como si estuvieran concursando por el primer lugar de quien dice las más ofensivas y denigrantes, independientemente de las imágenes y fotografías que pululan, además de la pornografía infantil que es ya pan de cada día.
El psiquiatra Ivan Goldeberg ha diagnosticado ya la psicopatología de todos aquellos que permanecen más de una hora diaria platicando en grupos en la red de redes, que se traduce en más del 25% de su tiempo diario, restándoles el dormir, estudiar, comer y las otras necesidades, en su libro “”desorden de adicción a internet””,: son gente sin autoestima, sin metas, con proyecciones de vida loca, sin avizorar consecuencias fatales de desintegración social que les quitaran oportunidades a largo plazo de bienestar social y de convivencia familiar. Afirma que 82 de cada 100 parejas de estos jóvenes que se casan o viven en unión libre, se separan antes de un año, que se vuelven 78% de ellos en padres desobligados si procrearon familia, y lo que es peor, que los hombres terminan dedicados a la delincuencia en todos sus niveles, y las mujeres, aparte de rechazadas por la sociedad por la vida que llevan, solteras, con hijos de varios hombres, viviendo en la pobreza e inmundicia, sin perspectivas de darle a ellos una carrera profesional el 43% de ellas, y el resto en las redes de la prostitución oficial y simulada.
Manifiesta que todo aquel que pasa tantas horas en el Internet los lleva irremediablemente a estar inventando una vida, que psicológicamente hablando, es distinta a la que allí le describen a sus amigos y contactos, y que de no apartarse de esa adicción, terminarán por hacerla, con las consecuencias funestas arriba descritas, dado que en la red de redes es donde hoy, en este momento, se están planeando conductas antisociales, y como corrobora Iván Goldeberg, destruyendo la vida de jóvenes adictos al internet, mejor conocidos como zombis cibernéticos, que construyen su propio mundo para hoy, ese mundo de desmadres, de despapayes, de vida loca como lo narran en sus chats, pero nunca pensando en el mañana.
¿Usted amable lector, sabe cuanto tiempo pasan sus hijos en el internet, y que uso le están dando? ¡Después no se llame a robado!