ECOLOGISTA
Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
Este partido fue fundado en 1986 con el nombre de Partido Verde Mexicano y su primer dirigente fue Jorge Gonzáles Torres.
El PVM participo, sin registro oficial como partido político, en las elecciones de 1988 como parte del frente democrático nacional, y en las de 1991 de manera independiente por primera vez, como Partido Ecologista de México. Al no obtener el porcentaje de la votación requerido por las leyes electorales para conseguir su registro definitivo, sus simpatizantes y militantes tuvieron que iniciar nuevamente las tareas para cumplir los requisitos para obtener un registro condicionado. Este fue obtenido en 1993 y en ese mismo año el partido cambio su nombre al actual Partido Verde Ecologista de México.
Este instituto político es catalogado por sociólogos y los medios de comunicación en general como una franquicia familiar, porque quien sucede a Jorge Gonzáles Torres, su fundador, es su hijo el actual senador de la República Jorge Emilio Gonzáles Martínez, de tristes recuerdos al salir en las pantallas de televisión pidiendo 2 millones de dólares por tramitar permisos para construir proyectos turísticos en Cancún, que en esos tiempos ese municipio estaba en manos de un miembro de ese partido.
A pesar de la difusión de esos videos, el niño verde como se le conoce, no fue tan vilipendiado como Rene Bejarano, el asambleísta de la ciudad de México que también fue grabado recibiendo apoyos para las campañas del PRD, muy a pesar que ni con mucho, la cantidad con la que fue pillado no representaba ni siquiera el 5% que le ofrecían o dieron al actual presidente del PVEM.
El partido Verde ha resultado un verdadero negocio para la familia Gonzáles. Su inconsistencia ideológica lo ha llevado aliarse a veces con el Partido Acción Nacional, y en otras elecciones con el PRI, del que ha sido prácticamente “”cliente frecuente””, quizás porque le ha ofrecido más cargos de elección popular y porcentajes de votación, que en términos de financiamiento electoral se traduce en cientos de millones de pesos que han ido a parar a Las Vegas, a Paris y otros centros turísticos y de diversión, a los que acude con frecuencia a libar y divertirse el niño verde en compañía de Jorge Caguachi y un sin fin de artistas de televisa, y solo una pequeña parte a las arcas de ese partido político.
En la pasada campaña federal de 2009, al desaparecer del Código electoral las coaliciones, a través de las cuales los partidos políticos en México podían unirse para postular a los mismos candidatos a distintos cargos de elección popular, mediante la firma de un convenio donde se dividían los porcentajes de la votación obtenida, el Partido Verde Ecologista de México tuvo que participar por primera vez con la misión de capturar sufragios bajo su emblema, que hizo diseñar a Jorge Gonzáles Martínez una estrategia francamente demagógica, basada en cuatro proclamas fundamentales: a) Pena de muerte para asesinos y secuestradores; b) ampliar las horas de escuela para relevar del cuidado de los hijos a los padres que trabajan; c) Medicinas gratuitas cuando las instituciones de salud públicas no se las entreguen, a través de un vale que se las surtirían las farmacias privadas y d) Cursos de computación e ingles para todos los escolares de manera gratuita.
Estas 4 mentiras le redituaron millones de votos al PVEM de parte de una sociedad mediatizada, que al ver a sus actores de televisión y cine Raúl Araiza y Mayte Perroni anunciando estas promesas, creyeron que al sufragar por ellos las cristalizarían, con la amarga realidad que ya paso más de un año sin que siquiera exista el menor asomo de cumplimiento, y más cuando no depende de los diputados y senadores de ese partido hacerlas efectivas.
Pero esa actitud de engaño a la sociedad no es el único pecado de la familia Gonzáles. El otro agravio se lo hacen a las mujeres de México al postular candidatas féminas que ya elegidas, las han hecho renunciar en beneficio de sus suplentes varones, cometiendo una verdadera burla a ese sector social que tantos votos les ha dado, y a las mexicanas en general.
Por eso hoy que escucho los spots que el Partido Verde lanza en la radio y la televisión en todos los estados donde hay campañas electorales, donde manifiestan “”muy pronto el partido verde te va cumplir las promesas que hace más de un año te hicimos, relativas a las medicinas gratuitas, al ingles y la computación obligatorias en las escuelas públicas, ampliar las horas de escuela para que los padres que trabajan no se preocupen por sus hijos, y la pena de muerte para los secuestradores y asesinos””, me invade una sensación de asco ante la demagogia del dueño de ese partido político, y más cuando ninguna autoridad electoral hace algo por sancionarlos, porque saben que son irrealizables y están jugando con la ignorancia y necesidad de sectores de la sociedad.
¿No será ya momento de abrir un capítulo en el Código Electoral Federal, para castigar con el retiro del registro de partido político aquel que engañe con falsas promesas a sus electores?
Twitter:HELIHERRERA.es
Este partido fue fundado en 1986 con el nombre de Partido Verde Mexicano y su primer dirigente fue Jorge Gonzáles Torres.
El PVM participo, sin registro oficial como partido político, en las elecciones de 1988 como parte del frente democrático nacional, y en las de 1991 de manera independiente por primera vez, como Partido Ecologista de México. Al no obtener el porcentaje de la votación requerido por las leyes electorales para conseguir su registro definitivo, sus simpatizantes y militantes tuvieron que iniciar nuevamente las tareas para cumplir los requisitos para obtener un registro condicionado. Este fue obtenido en 1993 y en ese mismo año el partido cambio su nombre al actual Partido Verde Ecologista de México.
Este instituto político es catalogado por sociólogos y los medios de comunicación en general como una franquicia familiar, porque quien sucede a Jorge Gonzáles Torres, su fundador, es su hijo el actual senador de la República Jorge Emilio Gonzáles Martínez, de tristes recuerdos al salir en las pantallas de televisión pidiendo 2 millones de dólares por tramitar permisos para construir proyectos turísticos en Cancún, que en esos tiempos ese municipio estaba en manos de un miembro de ese partido.
A pesar de la difusión de esos videos, el niño verde como se le conoce, no fue tan vilipendiado como Rene Bejarano, el asambleísta de la ciudad de México que también fue grabado recibiendo apoyos para las campañas del PRD, muy a pesar que ni con mucho, la cantidad con la que fue pillado no representaba ni siquiera el 5% que le ofrecían o dieron al actual presidente del PVEM.
El partido Verde ha resultado un verdadero negocio para la familia Gonzáles. Su inconsistencia ideológica lo ha llevado aliarse a veces con el Partido Acción Nacional, y en otras elecciones con el PRI, del que ha sido prácticamente “”cliente frecuente””, quizás porque le ha ofrecido más cargos de elección popular y porcentajes de votación, que en términos de financiamiento electoral se traduce en cientos de millones de pesos que han ido a parar a Las Vegas, a Paris y otros centros turísticos y de diversión, a los que acude con frecuencia a libar y divertirse el niño verde en compañía de Jorge Caguachi y un sin fin de artistas de televisa, y solo una pequeña parte a las arcas de ese partido político.
En la pasada campaña federal de 2009, al desaparecer del Código electoral las coaliciones, a través de las cuales los partidos políticos en México podían unirse para postular a los mismos candidatos a distintos cargos de elección popular, mediante la firma de un convenio donde se dividían los porcentajes de la votación obtenida, el Partido Verde Ecologista de México tuvo que participar por primera vez con la misión de capturar sufragios bajo su emblema, que hizo diseñar a Jorge Gonzáles Martínez una estrategia francamente demagógica, basada en cuatro proclamas fundamentales: a) Pena de muerte para asesinos y secuestradores; b) ampliar las horas de escuela para relevar del cuidado de los hijos a los padres que trabajan; c) Medicinas gratuitas cuando las instituciones de salud públicas no se las entreguen, a través de un vale que se las surtirían las farmacias privadas y d) Cursos de computación e ingles para todos los escolares de manera gratuita.
Estas 4 mentiras le redituaron millones de votos al PVEM de parte de una sociedad mediatizada, que al ver a sus actores de televisión y cine Raúl Araiza y Mayte Perroni anunciando estas promesas, creyeron que al sufragar por ellos las cristalizarían, con la amarga realidad que ya paso más de un año sin que siquiera exista el menor asomo de cumplimiento, y más cuando no depende de los diputados y senadores de ese partido hacerlas efectivas.
Pero esa actitud de engaño a la sociedad no es el único pecado de la familia Gonzáles. El otro agravio se lo hacen a las mujeres de México al postular candidatas féminas que ya elegidas, las han hecho renunciar en beneficio de sus suplentes varones, cometiendo una verdadera burla a ese sector social que tantos votos les ha dado, y a las mexicanas en general.
Por eso hoy que escucho los spots que el Partido Verde lanza en la radio y la televisión en todos los estados donde hay campañas electorales, donde manifiestan “”muy pronto el partido verde te va cumplir las promesas que hace más de un año te hicimos, relativas a las medicinas gratuitas, al ingles y la computación obligatorias en las escuelas públicas, ampliar las horas de escuela para que los padres que trabajan no se preocupen por sus hijos, y la pena de muerte para los secuestradores y asesinos””, me invade una sensación de asco ante la demagogia del dueño de ese partido político, y más cuando ninguna autoridad electoral hace algo por sancionarlos, porque saben que son irrealizables y están jugando con la ignorancia y necesidad de sectores de la sociedad.
¿No será ya momento de abrir un capítulo en el Código Electoral Federal, para castigar con el retiro del registro de partido político aquel que engañe con falsas promesas a sus electores?