domingo, 16 de mayo de 2010

INSTITUCIONES
INEFICACES

Por Helí Herrera Hernández

plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es


El plagio de Diego Fernández de Ceballos ubica a México en el plano internacional, como el país más inseguro del orbe.

Si algo le hacía falta a nuestra nación era, precisamente, que se diera el secuestro contra uno de los políticos más prominentes, que ha sido prácticamente todo, con excepción de Presidente de la República.

No tiene ningún caso pormenorizar en este artículo todos los cargos que ha ostentado “el Jefe Diego”, porque la mayoría de los hombres y mujeres que leen las paginas editoriales de los periódicos, o las columnas de los portales electrónicos saben del personaje que estamos hablando.

La litis en este caso viene a ser la ineficacia de nuestras instituciones y la ineptitud de los gobernantes, que en los últimos años han dado clara muestra de cómo desgobernar a una nación que de repente, a partir de los gobiernos panistas, México ha pasado a ocupar los primeros lugares en crímenes, secuestros y robos violentos, más que Irak y más que Afganistan, que son países ocupados por tropas extranjeras, o algunos otros que tienen guerras internas.

La guerra desatada por Felipe Calderón contra el crimen organizado nació derrotada, porque jamás tuvo en su escritorio un informe especializado sobre su enemigo. Nunca supo cuantos hombres, cuantas armas y cuanto dinero tenían los narcotraficantes, independientemente de las tácticas que estos grupos podrían realizar como la guerra de guerrillas, que al final, les ha estado dando tan buen resultados.

Se lanzo contra todos ellos a tientas y a locas, y el resultado usted lo conoce: miles y miles de muertos cada año entre los que se encuentran, lamentablemente en los últimos meses estudiantes, jóvenes y niños.

Lo peor de todo esto no son los más 45 mil militares y 20 mil agentes federales que se encuentran en las calles librando batallas contra estos grupos, sino el descrédito del ejército mexicano a quien se le atribuyen muchas de esas muertes, y todo por la ineptitud de los titulares de las instituciones de seguridad pública nacional, comenzando por el Presidente, que debió haber iniciado por limpiar la casa, es decir, acabar con la corrupción de todas esas dependencias que a la postre han sido y son las que protegen e informan a los grupos delincuenciales.

La desconfianza de los mexicanos ayer sobre los cuerpos de seguridad y los órganos de impartir justicia, hoy han impactado al ejército mexicano que recibe todos los días señalamientos de abuso de poder, y todo por las erróneas decisiones de los políticos mexicanos que pensaron, entre sus fantasías de generar un millón de empleos, no subir impuestos, desaparecer el pago de la tenencia vehicular, bajar el pago del Impuesto sobre la renta, la de liquidar de un plumazo, casi casi por decreto, la desaparición del narcotráfico en México, con las consecuencias que padecemos.

Elucubraron, en aras de mantener el gobierno federal, planes con las rodillas con costos que están a la vista: una nación aterrorizada por que observa como la guerra la va perdiendo el gobierno y sus instituciones, con ciudades que viven prácticamente en estados de sitio, con ciudadanos que se niegan a salir de sus hogares después de las siete de la tarde, y con la zozobra de ser sacados o asesinados en sus propias casas, sin que haya nada ni nadie que pueda evitarlo.

Los secuestros, levantotes y crimines hoy son el pan de cada día, aunque nunca nos imaginamos, y hablo por mi, que pudieran llegar a tan prominente hombre como Diego Fernández de Ceballos. Si el viernes por la noche fue él, ¿Que podemos esperar nosotros?

Hasta el momento de escribir este artículo nada se sabe sobre el paradero o destino del “”Jefe Diego””. Se especula que el autor de su desaparición es el capo que sufrió la semana pasada la detención de una de sus esposas, y que urdió este plan para demostrarle al gobierno federal el grado de organización, fuerza e impunidad que disfruta para realizar estos hechos.

Sea eso, o sean los grupos de secuestradores que pululan por el país, con el mismo grado de inmunidad de quienes los protegen, la verdad es que México esta llegando al borde de una crisis de gobernabilidad, que ponen en peligro inminente a sus instituciones, que lamentablemente han sido rebasadas por los grupos delincuenciales internos y externos que hay en el país.

El destino del político derechista mexicano podría ser atribuido a grupos izquierdistas que, alejados de la lucha electoral, han visto en la guerrilla el medio para desestabilizar al gobierno de Felipe Calderón, principalmente también por las ultimas decisiones que ha tomado, como la liquidación de la Compañía Luz y Fuerza del Centro, la de aumentar los impuestos, el IVA, el ISR, o la de permitir el encarecimiento de la canasta básica que esta matando de hambre a millones de nuestros compatriotas.

Esta podría ser la salida que den “”los cerebros de la derecha en México””, como para justificar sus ineptitudes.

Independientemente que en la capital del Estado –Xalapa-, existe un periódico que festino la desaparición del excandidato a la presidencia de la República en 1994 por el Partido (de) Acción Nacional, yo solo deseo que lo devuelvan con vida, al igual que debe ocurrir con todos los cientos de mexicanos “”sin nombre”” que están secuestrados, y que por no ser políticos o empresarios de raigambre, no ocupan las primeras planas, ni las televisoras cortan sus programaciones habituales para dedicarles tiempo.

Para todos los plagiados en México, la misma suerte: que los devuelvan con vida.

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