DE BUENOS PROPÓSITOS
Por Helí Herrera Hernández.
plazacaracol@hotmail.com
Twiter:HELIHERRERA@hotmail.es
El cumplimiento de 3 años de gobierno del Presidente de la República lo llevo a desplegar una campaña informativa en los principales medios de comunicación, donde dio a conocer sus “”logros””, y los pendientes por realizar.
Sirvieron los noticiarios más importantes del duopolio televisivo para que Felipe Calderón les dijera a los mexicanos, como también lo hizo a través de la prensa escrita y la radio, que no esta satisfecho con lo realizado en sus primera mitad de mandato, atribuyéndole desde luego no a su incapacidad como servidor público, sino a la crisis financiera mundial que en México resulto, más que un simple catarro, como lo pronosticaba el secretario de hacienda, en una pulmonía de la que se pretende salir por decreto, antes que por políticas económicas saludables.
Como no tuvo mucho que informarle a los mexicanos sobre avances tangibles en materia de bienestar social, don Felipe prefirió asumir una postura religiosa, -como buen católico que es-, arguyendo que el pueblo tiene mucha razón en desconfiar de sus gobernantes por los deteriorados niveles de vida, pero que la otra mitad de su gobierno la iba a dedicar a “”ganarse la confianza de los mexicanos””, sin precisar el medio y las acciones.
“”Como ganarme la confianza de los mexicanos: mi gran reto”” fue lo que le dijo el Presidente a infinidad de entrevistadores de los distintos medios de comunicación con los que converso, lo que de suyo resulta trascendental, refiriéndome, desde luego, al hecho que don Felipe ya acepta que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas no se al tienen.
Quizás para lograrlo tenga que aceptar, en principio, que el origen de la desconfianza se deba a que su elección fue muy cuestionada no solo porque el manejo del padrón electoral estuvo en manos de su cuñado Hildebrando Zavala del Campo, sino por la campaña sucia mediática a la que recurrió para ganarse votos, mismos que se negó a contar uno a uno y casilla por casilla, y de esa forma evitar la suspicacia que su triunfo fue producto de un gigantesco y perverso fraude electoral.
Deberá también generar los tres millones de empleos que prometió en campaña. Es decir, el millón de 2007, el millón de 2008 y el millón de 2009; por lo menos, al hacerlo, ya esos tres millones de compatriotas podrán afirmar que si fue EL PRESIDENTE DEL EMPLEO como lo afirmo en su peregrinar político electoral.
Igualmente tendrá que bajar los impuestos generales y los especiales, tal y como lo aseguro en los debates de los candidatos presidenciables en majo y junio de 2006, cuando dijo “”como presidente de la república voy a decretar la desaparición del impuesto a la tenencia vehicular de inmediato””, así como “”la reducción de los restantes””.
Ganara su reto de generar confianza, si no permite que la violencia en las calles vuelva a cobrar víctimas. La sociedad lo único que desea es salir de sus casas a cualquier hora del día y no sufrir asaltos, asesinatos, o encontrarse con una bala perdida de esas que diariamente se tiran entre grupos delictivos o de alguno de éstos con el Ejército o las policías.
Ganara mucha confianza si decide bajarles el salario, las compensaciones y sus insultantes bonos de productividad y de fin de año a todos los miembros de su gabinete. Si genera los acuerdos para que también ocurra lo mismo con los diputados y senadores de la República, así como con los integrantes del Poder judicial, porque mientras todos estos señoritos viven como reyes, el resto de la sociedad lo hace como parias.
Los mexicanos le tributarán confianza y apoyo si decide ya no condonarles el pago a TELEVISA por más de 5 mil 200 millones de pesos por utilizar bandas anchas de comunicación, para favorecer sus compañías de telefonía celular y fija, así como a muchos otros de esos mexicanos de excepción que han recibido dinero público para salvar sus empresas, o simplemente para enriquecerse más.
Ganara el reto de agenciarse la confianza de nuestros compatriotas, si decide ya no despedir, inhumana e injustamente a 44 mil trabajadores electricistas, simple y sencillamente porque se oponían a la privatización de la industria eléctrica.
Le tributarán confianza millones de mujeres mexicanas cuando decida ya no perseguirlas a través de leyes perversas como las “”antiabortos”” que son, las que han generado miles y miles de muertes de jovencitas y señoras que, al no tener empleo (de esos que genero el presidente del empleo), se ven obligas a practicarlo.
Y como el espacio es corto y la mecha grande para seguir recomendándole como ganarse la confianza de los mexicanos, donde tácitamente acepta que la ha perdido, justo sería también que le impusiéramos una penitencia, dado que es apostólico, católico y romano, para también de esa forma darle una ayudadita a su pecaminosa conciencia que lo esta atribulando por lo que se ve: Que viva él y su familia con un salario mínimo, para que empiece amar a dios en despoblado, y no desde la mitra y el glamour como su clase social esta acostumbrada.
Por Helí Herrera Hernández.
plazacaracol@hotmail.com
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El cumplimiento de 3 años de gobierno del Presidente de la República lo llevo a desplegar una campaña informativa en los principales medios de comunicación, donde dio a conocer sus “”logros””, y los pendientes por realizar.
Sirvieron los noticiarios más importantes del duopolio televisivo para que Felipe Calderón les dijera a los mexicanos, como también lo hizo a través de la prensa escrita y la radio, que no esta satisfecho con lo realizado en sus primera mitad de mandato, atribuyéndole desde luego no a su incapacidad como servidor público, sino a la crisis financiera mundial que en México resulto, más que un simple catarro, como lo pronosticaba el secretario de hacienda, en una pulmonía de la que se pretende salir por decreto, antes que por políticas económicas saludables.
Como no tuvo mucho que informarle a los mexicanos sobre avances tangibles en materia de bienestar social, don Felipe prefirió asumir una postura religiosa, -como buen católico que es-, arguyendo que el pueblo tiene mucha razón en desconfiar de sus gobernantes por los deteriorados niveles de vida, pero que la otra mitad de su gobierno la iba a dedicar a “”ganarse la confianza de los mexicanos””, sin precisar el medio y las acciones.
“”Como ganarme la confianza de los mexicanos: mi gran reto”” fue lo que le dijo el Presidente a infinidad de entrevistadores de los distintos medios de comunicación con los que converso, lo que de suyo resulta trascendental, refiriéndome, desde luego, al hecho que don Felipe ya acepta que la inmensa mayoría de nuestros compatriotas no se al tienen.
Quizás para lograrlo tenga que aceptar, en principio, que el origen de la desconfianza se deba a que su elección fue muy cuestionada no solo porque el manejo del padrón electoral estuvo en manos de su cuñado Hildebrando Zavala del Campo, sino por la campaña sucia mediática a la que recurrió para ganarse votos, mismos que se negó a contar uno a uno y casilla por casilla, y de esa forma evitar la suspicacia que su triunfo fue producto de un gigantesco y perverso fraude electoral.
Deberá también generar los tres millones de empleos que prometió en campaña. Es decir, el millón de 2007, el millón de 2008 y el millón de 2009; por lo menos, al hacerlo, ya esos tres millones de compatriotas podrán afirmar que si fue EL PRESIDENTE DEL EMPLEO como lo afirmo en su peregrinar político electoral.
Igualmente tendrá que bajar los impuestos generales y los especiales, tal y como lo aseguro en los debates de los candidatos presidenciables en majo y junio de 2006, cuando dijo “”como presidente de la república voy a decretar la desaparición del impuesto a la tenencia vehicular de inmediato””, así como “”la reducción de los restantes””.
Ganara su reto de generar confianza, si no permite que la violencia en las calles vuelva a cobrar víctimas. La sociedad lo único que desea es salir de sus casas a cualquier hora del día y no sufrir asaltos, asesinatos, o encontrarse con una bala perdida de esas que diariamente se tiran entre grupos delictivos o de alguno de éstos con el Ejército o las policías.
Ganara mucha confianza si decide bajarles el salario, las compensaciones y sus insultantes bonos de productividad y de fin de año a todos los miembros de su gabinete. Si genera los acuerdos para que también ocurra lo mismo con los diputados y senadores de la República, así como con los integrantes del Poder judicial, porque mientras todos estos señoritos viven como reyes, el resto de la sociedad lo hace como parias.
Los mexicanos le tributarán confianza y apoyo si decide ya no condonarles el pago a TELEVISA por más de 5 mil 200 millones de pesos por utilizar bandas anchas de comunicación, para favorecer sus compañías de telefonía celular y fija, así como a muchos otros de esos mexicanos de excepción que han recibido dinero público para salvar sus empresas, o simplemente para enriquecerse más.
Ganara el reto de agenciarse la confianza de nuestros compatriotas, si decide ya no despedir, inhumana e injustamente a 44 mil trabajadores electricistas, simple y sencillamente porque se oponían a la privatización de la industria eléctrica.
Le tributarán confianza millones de mujeres mexicanas cuando decida ya no perseguirlas a través de leyes perversas como las “”antiabortos”” que son, las que han generado miles y miles de muertes de jovencitas y señoras que, al no tener empleo (de esos que genero el presidente del empleo), se ven obligas a practicarlo.
Y como el espacio es corto y la mecha grande para seguir recomendándole como ganarse la confianza de los mexicanos, donde tácitamente acepta que la ha perdido, justo sería también que le impusiéramos una penitencia, dado que es apostólico, católico y romano, para también de esa forma darle una ayudadita a su pecaminosa conciencia que lo esta atribulando por lo que se ve: Que viva él y su familia con un salario mínimo, para que empiece amar a dios en despoblado, y no desde la mitra y el glamour como su clase social esta acostumbrada.