domingo, 15 de noviembre de 2009

DIRIGENCIA NARANJA

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
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El pasado jueves 12 se efectuó la tercera asamblea estatal ordinaria de Convergencia, donde 280 de 364 delegados eligieron por unanimidad la nueva dirigencia de este partido, encabezada por Adrián Ávila Estrada y Cuahutemoc Pola Estrada, como Presidente y Secretario General respectivamente.

La responsabilidad política que les espera es titánica, dado que les tocará conducir el proceso electoral de 2010, donde se renovarán 212 ayuntamientos, el Congreso local y la gubernatura, en situación francamente favorable para que Dante Delgado se alce con la victoria, más hoy que los legisladores del Partido (de) Acción Nacional y del revolucionario institucional votaron porque los veracruzanos paguemos más impuestos, lo que ha generado una irritación generalizada, inclusive hasta de los sectores privilegiados por el gobierno.

No es fácil, desde luego, construir el andamiaje necesario para tal meta. Requerirá de todas las capacidades del Presidente y Secretario General para lograrlo, so pena de ser rebasados por un gran movimiento social que sustituya a los partidos que apoyen al exgobernador, como sucedió en la campaña presidencial de 1988 cuando los partidos que postularon a Cuahutemoc Cárdenas (PPS, PARM, PFCRN y PMS), quedaron como figuras decorativas ante el impulso que la sociedad le dio, dando paso a la desaparición de los mismos ante el surgimiento de uno nuevo que aglutino, en principio, a todas esas corrientes políticas y populares.

Su primera misión será la de estructurar un órgano de dirección ágil, combativo, inteligente, incluyente, atractivo para la inmensa mayoría de los veracruzanos, porque sería equivocado pensar que en el actual están todos los necesarios para cumplir con los objetivos superiores de ganar la elección, no por afán egoísta o vengativo de buscar el poder por el poder mismo, sino para que a palacio de gobierno, a la Cámara de Diputados y a los Ayuntamientos lleguen las mejores mujeres y hombres que traduzcan los recursos públicos en bienestar social para los millones que tanto lo necesitan.
Deberán llamar a decenas o cientos de veracruzanos para invitarlos que se sumen a este esfuerzo, encomendándoles a cada uno las tareas que de acuerdo a sus perfiles sociales, profesionales o académicos resulten una garantía en la consecución de los objetivos políticos buscados.

Convergencia debe convertirse en la casa de todos. Hogar común para los maestros, para los obreros, para los campesinos y ejidatarios, para los pequeños agricultores y ganaderos; para toda la clase media lastimada hoy por las políticas públicas del gobierno federal, Debe cobijar también a los artesanos, a los vendedores ambulantes que no son culpables, al final de cuentas y a pesar de su satanización, de la actividad informal que realizan para poder sobrevivir. Debe ser refugio y habitación de los micro, medianos y grandes empresarios y comerciantes que sufrirán a partir del primero de enero con el pago de más impuestos; Convergencia deberá ser, a partir de hoy el lugar donde confluyan los políticos de bien, los científicos y académicos a reflexionar con voz, en alto, y con sus plumas en la articulación de un proyecto que enriquezca el plan 6/30 de Dante Delgado, quien sería el primer agradecido por tal acción.

La misión es, en efecto, agotadora y difícil, pero resultará menor en la medida en que el presidente y secretario general armen un equipo con los que están en ese órgano de dirección, pero primordialmente con los que no. Que tengan el talento para distribuir los recursos económicos de que dispone el partido con todo ese ejército, porque luego sucede que a los de casa se les trata peor que a los enemigos.

Si lo que buscamos es que Dante sea Gobernador debemos pensar como triunfadores, actuar como triunfadores, comportarnos como triunfadores, redoblando todos los días los esfuerzos para lograr que el pueblo veracruzano vuelva a tener un gobernador que instrumente políticas públicas que alivien su deteriorada economía familiar.

Aquí no se trata de trompicar a nadie. De buscar responsables en otras personas; de democratizar los errores y colgarse los éxitos. De lo que se trata es de trabajar todos parejo, sin egoísmos o rencores, desterrando la simulación que tanto daño hace en política.

Quitémonos los pretextos para no hacerlo. Dejemos atrás las justificaciones para minimizar nuestros pobres resultados. Olvidémonos de hacer política de turista, de café, de buenos restaurantes, para convertirnos todos en activistas militantes, de esos que todos los días buscan influir en la sociedad, extirpando la mentalidad de la semana inglesa.

No se trata de dejarle la responsabilidad total a Cuahutemoc y Adrián en esta etapa electoral. Nada más alejado que eso. Lo que se busca es que sepan ellos construir un extraordinario órgano de dirección que responda a las expectativas que está generando Dante de arribar a palacio de gobierno, para que la madrugada del 5 de julio puedan decir “”misión cumplida””, en lugar del recuento de los daños.

Como fundador de este partido paso lista de asistencia. Me coloco en la primera línea de batalla. Mi lealtad y mi honradez política jamás han sido puestas en duda. Mi mejor testigo es el propio Dante Delgado a quien trate como gobernador, siendo dirigente de un partido político de oposición al PRI, como ha sito toda mi vida.

Estoy dispuesto a continuar combatiendo a todos aquellos que como candidatos te regalan, y como diputados te apuñalan. A los políticos neoliberales que han empobrecido a las masas sociales. Nunca antes y menos hoy pondré pretexto alguno para el cumplimiento de las tareas que se me asignen. Pero también estaré atento a cualquier acto de simulación o corrupción que ponga en peligro la candidatura o el triunfo de Dante.

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