lunes, 20 de febrero de 2012

LOS LOGROS DE LOS

GOBIERNOS DEL PAN

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es

Demoledor resulto el informe dado a conocer este fin de semana por El Centro de Estudios e Investigación, Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS), sobre el número de personas que fallecieron por desnutrición durante el período de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, como resultado de sus políticas públicas: 85,343 mexicanos y mexicanas.

Estos datos tienen sustento en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía que los compendia del 2001 al 2010, donde también admite que las muertes causadas por el narcotráfico durante ese mismo período alcanzo la cifra de 49 mil 804 personas, que comparada con los fallecimientos por desnutrición, resulta más catastrófico el número porque en nuestro país mueren casi el doble de personas por hambre que por asesinatos tanto del crimen organizado como de la lucha del gobierno contra las bandas delincuenciales.

Si de por si diferentes sectores sociales y partidos políticos han criticado severamente al Gobierno de Felipe Calderón por su fracaso en la lucha contra el narcotráfico, el secuestro, la extorsión y el robo, porque no se observa que el Estado vaya ganando esta batalla, por más que el gobierno panista afirme lo contrario, peor resulta enterarnos hoy que en 10 años las políticas públicas implementadas por los gobiernos blanquiazules de Vicente Fox y Felipe Calderón han matado más mexicanos que las armas de las bandas delincuenciales y el ejército mexicano.

Los decesos por hambre en México superan en 35 mil 539 a los causados por los diferentes carteles, y éstos 85,349 tienen a dos personas como culpables por haber implementado una serie de acciones de desgobierno que las han generado: Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes deberían responder por este genocidio que lamentablemente va continuar porque de acuerdo con la misma fuente (INEGI), hay más de 12 millones de compatriotas que no tienen ingreso suficiente para comprar la canasta básica de alimentos; 54.8 millones de mexicanos pobres que sobreviven con apenas dos dólares diarios, y cerca de catorce millones más con un dólar al día, que augura consecuencias funestas para el grueso de estos mexicanos. Cifras avaladas por el Banco Mundial inclusive, que agrega que es en nuestro país donde se congrega la mitad de los nuevos pobres del siglo XXI de Latinoamérica.

Estos muertos desde luego no han fallecido porque dios así lo haya querido. No, nada más lejos que eso. Estos muertos son producto de la negligencia de estos gobiernos neoliberales que prometieron el cambio en el año 2000 cuando tomaron el poder al derrotar al Partido Revolucionario Institucional, basando su triunfo en el discurso crítico a las políticas económicas que aplicaban los gobiernos priístas, a las que se comprometieron liquidar para generar con las suyas bienestar social, que a 11 años de distancia observamos que resultaron peores que las de los tricolores.

Así, mientras todos los días los mexicanos nos enteramos a través de los distintos medios de comunicación de la lucha frontal que libra el Estado contra las diferentes bandas delincuenciales, que tan solo durante los cinco años y 2 meses del mandato de Felipe Calderón ya superan los 50 mil muertos, por el otro ese mismo gobierno tiende una cortina de humo para que no nos enteremos de los más de 85 mil mexicanos y mexicanas muertas por el hambre, en franco contubernio con esos medios que ocultan esas muertes silenciosas que no son otra cosa, que víctimas de los efectos por acción u omisión del gobierno calderonista y sus políticas publicas.

Estos datos fríos y duros solo fueron posible conocerlos después de la tragedia que están viviendo los indios tarahuamaras y raramuris de Chihuahua, que salieron a relucir después de un trabajo periodístico de investigación dado a conocer en el noticiario estelar del canal 2 de televisa, que genero el repudio de millones de mexicanos que no daban crédito a lo que estaban viendo, y decidieron solidarizarse con esos compatriotas donando alimentos, ropa y dinero en efectivo para su ayuda, sin conocer que aun había cosas peores que esas escenas de desnutrición de decenas de miles de seres humanos.

Pero la hambruna no esta solo con los raramuris de Chihuahua. Esta ya en 339 municipios del país donde quien no muere por desnutrición morirá por alguna enfermedad generada por ésta, lo que exige una profunda revisión de toda la política social para crear una propuesta que genere políticas alimentarias parecidas a las aplicadas por el gobierno del general Lázaro Cárdenas, que durante sus dos primeros años de gobierno logro la autosuficiencia alimentaria y en los siguientes produjeron excedentes que se canalizaron a la exportación con la consabida entrada de divisas.

Nunca como en ese gobierno hubo apoyo al sector agrícola para que produjera alimentos para todos los mexicanos, que durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari fueron desmantelados en su totalidad, a grado tal que reformaron el artículo 27 constitucional para desaparecer EL EJIDO, generando el neolatifundismo y la huída de millones y millones de campesinos, comuneros, peones agrícolas y ejidatarios a las grandes ciudades en busca de empleo porque les retiraron todos los subsidios al campo mexicano, y muchos de ellos a los Estados Unidos.

A los que se quedaron los han convertido en limosneros y pordioseros tanto los gobiernos del PAN como los del PRI, acostumbrándolos a vivir de los programas sociales como el piso firme, las láminas para su jacal, la despensa, el programa de oportunidades, el 70 y más, a cambio de que voten por ellos en cada elección y no exijan fertilizantes baratos, semillas mejoradas, crédito para programas de desarrollo agrícola, acuícola, de ganado ovino, porcino bovino, o para agroindustrias.

Es difícil escribirlo y es difícil leerlo, pero las gentes del campo esperan con ansias las campañas electorales porque es cuando los partidos de la burguesía, los que tienen dinero, llegan abastecerles por unas cuantas semanas la cocina y calmarles el hambre, aunque después enfermen y mueran por desnutrición, como ya esta sucediendo en muchas colonias donde se han conformado los cinturones de miseria.

Que terrible y dramático es saber hoy que el hambre esta matando más gente, casi el doble, que las causadas por los enfrentamientos entre narcotraficantes y de éstos con el ejército mexicano, gracias a los gobiernos panistas de don Vicente y don Felipe, que nunca quisieron cambiar las políticas públicas diseñadas por los priístas Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, porque en el fondo las abrazan y comparten.


lunes, 13 de febrero de 2012

¡EL CAMPEONATO DE

LA POBREZA!

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es

En los diferentes foros que ha tenido el candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la República Enrique Peña Nieto, ha lanzado una serie de acusaciones contra los gobiernos federales panistas a quienes los ha responsabilizado de la pobreza, la desigualdad y la inseguridad que vive el país.

En el estado de Baja California, el exgobernador del Estado de México preciso que la encomienda de su partido es terminar con la violencia y la falta de espacios para los jóvenes que no tienen trabajo, “”producto de la ineficacia en la gestión del actual gobierno””.

En un foro en el estado de Yucatán celebrado la semana pasada, Peña Nieto acuso al presidente Felipe Calderón al señalarlo como un “”gobierno carente de oferta educativa para los millones de jóvenes mexicanos””, mientras que en Chihuahua dijo “”Al no encontrar los jóvenes empleo están cayendo en las garras del crimen organizado””, añadiendo que “”México es el único país de América Latina que no ha tenido crecimiento económico en los últimos años, debido al rezago en que sumieron a México las administraciones panistas””, agregando que “”en los últimos 10 años el país registra los peores índices de crecimiento económico en los últimos 80 años, pues de 2001 a 2011 los desocupados aumentaron de 996 mil a 2.5 millones.

Como la acusación no es menor, dado que forma parte del debate nacional que los candidatos sostendrán durante toda la campaña política frente a la sociedad que se ve agobiada, en efecto, por los flagelos del desempleo, de la pobreza, de los altos índices de marginación, de la pérdida de poder adquisitivo del salario, de políticas educativas ineficaces, de inseguridad creciente etc, y considerando que guardar silencio abonaría a favor de lo afirmado por el nativo de Atlacomulco, el expresidentes Vicente Fox emitió un comunicado titulado “”Precisiones sobre las declaraciones del candidato Enrique Peña Nieto sobre la pobreza””, donde afirma “”que el gobierno del cambio y la democracia de México, como califico su administración Vicente Fox (2000-2006), recibió al país con un nivel de pobreza de 53.6% de la población, según los estudios oficiales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), lográndola reducir su administración significativamente a 42.7%. Que por lo que se refiere a las familias en extrema pobreza que recibió el gobierno foxista en 24.1% la redujo a 13.6%””, concluyendo que “”más de 10 millones de mexicanos salieron de la pobreza extrema””.

Concluye el expresidentes Vicente Fox afirmado en este comunicado que aparece publicado hoy domingo en la inmensa mayoría de los periódicos nacionales que “”Aún con la crisis mundial de 2007, el porcentaje de pobres en el país, es inferior al de la última administración del Partido Revolucionario Institucional que era del 53.6%””.

Así, en este toma y daca del candidato priísta a la Presidencia de la República Enrique Peña Nieto con los gobiernos federales panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón, lo lamentable es la pugna entre ellos por ver que partido político es el que ha producido más pobres y miserables en México, quien es el campeón en ese segmento para impulsar una campaña de desprestigio que le reditúe votos a cualquiera de ellos, sin proponerle a los mexicanos, en cambio, políticas públicas de desarrollo que combatan esos flagelos, incluyendo el sistema educativo nacional.

Si Peña Nieto acusa a los gobiernos del PAN de generar 12 millones de pobres en 11 años, debería acusarlos también de aumentar el número de mexicanos que viven en la economía informal, cifra que paso de 12.3 millones de personas en 2010 a 14 millones en 2011, que en un universo de 50.3 millones de mexicanos que forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), ya representa el 28% de su total; que en lugar de generar un millón de empleos anuales como lo requiere la economía nacional solo esta generando según cifras oficiales entre 500 y 550 mil lo que evita la reactivación del mercado interno. Pero lo más importante y lo que nos gustaría escuchar a la mayoría de mexicanos es: la propuesta de Enrique Peña Nieto para solucionar estos problemas que los gobiernos del PAN no pudieron hacerlo.

Y digo que nos encantaría escucharlo del candidato del PRI porque cuando el fue gobernador del Estado de México según el Centro de Investigación y Docencia Económica ese estado se convirtió en la entidad más peligrosa para que viva una mujer pues la probabilidad de que sea ultrajada o privada de la vida es la mayor en todo el territorio nacional. De 2000 a 2008 fueron asesinadas 641 mujeres que significo un aumento del 33% de ese índice delictivo.
Por lo que se refiere al rubro del desempleo, el Estado de México lo dejo don Enrique ubicado en el segundo lugar a nivel nacional con 357 mil personas sin trabajo, 5.9%, solo por debajo de Coahuila que tiene el 6.5% según afirmación del titular de la Secretaría del Trabajo del Estado de México (priísta). Rubros nada dignos de alabar o presumir.

En esta pugna que libran los gobiernos panistas con el candidato del PRI a la Presidencia de la República por el campeonato de “¿Quien empobreció más a los mexicanos si los priístas o los panistas? ¿Quién los volvió más miserables si los priístas o los panistas? ¿Quién ha generado más desempleo si los priístas o los panistas? ¿Quién ha generado mayor inseguridad nacional si los priístas o los panistas? A los mexicanos de pie nos gustaría saber si en alguno de ellos queda un poco de vergüenza y arrepentimiento por los daños patrimoniales, espirituales y de bienestar causados por sus acciones de gobierno al grueso de la población nacional.

¿O hay que alegrarnos y sentirnos orgullosos por gobiernos como los de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo donde la devaluación del peso, la inflación, la impunidad y la corrupción eran el sello de sus mandatos?

¿O debemos sentirnos contentos y presumir los gobiernos de don Vicente Fox y sus ocurrencias, o el de Felipe Calderón al que pomposamente se autodenominó el presidente del empleo, siendo el ejecutivo que más desempleo ha generado?

lunes, 6 de febrero de 2012

HAIGA SIDO, COMO

HAIGA SIDO

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter: HELIHERRERA.es

11 años le bastaron a la cúpula del Partido (de) Acción Nacional para igualar y superar las mapacherías del Partido Revolucionario Institucional.

11 años de aprendizaje desde el poder, rodeados del dinero público y de la fuerza que emana del cargo administrativo que detentan, desde el cual impulsaron las candidaturas de tres aspirantes a la Presidencia de la República: La de Santiago Creel como una caricatura que le permitió al Presidente Felipe Calderón pintar hacia el exterior un rostro de un proceso democrático, a sabiendas que el exconsejero del Instituto Federal Electoral no tenía nada que hacer en esta contienda interna; La de Josefina Vázquez Mota cargada más de sentimentalismo azul, de significancia insurrectiva de panistas que a través de ella querían demostrar la independencia del partido con respecto al Presidente de la República y, la de don Ernesto Cordero reviviendo la cultura del dedazo, la cultura priísta que le permitió sobrevivir 72 años en la vida política de México; la de la imposición del candidato a como de lugar, valiéndose para el caso de los efectos que dimanan del poder público, del poder presidencial que, como lo hemos visto con los resultados, son efectivos a la hora de convencer al panista cuando emitió su voto hoy domingo 5 de mayo.

Leer y enterarnos de las denuncias de los tres aspirantes durante su jornada electoral era como revivir aquellos tiempos en que todos los partidos de oposición acusaban al PRI de acarreo de votantes y Urnas embarazadas; de coacción al voto; de compra de sufragios con dinero en efectivo y/o con despensas; de amenazas de despido de los carguitos, cargos y cargotes que dentro de la pirámide del poder federal tienen los panistas; y superando a su archienemigo el PRI, los del PAN hoy a ese grueso libro de trampocerías publicado por los tricolores y con varias ediciones, los azules agregaron otras mañas, otras trampas, otras chapucerías que demostraron al final de la jornada electoral que ya pueden ser hasta maestros de los alquimistas del Partido Revolucionario Institucional.

Así, los pulcros demócratas de Acción Nacional imponen la cultura del “haíga sido como haiga sido” como el método para ganar elecciones. Como el medio para sustituir voluntades. Como la vía para empoderarse por encima de lo que el pueblo en el 2006 quería, y hoy su militancia quiere. Es su patente, es derecho de autor de Felipe Calderón, es, en pocas palabras su marca registrada.

Hoy Acción Nacional ya no podrá exigirle al PRI transparencia y honestidad electoral cuando ellos han resultado mejores en la alquimia, en la multiplicación de votos, en la compra de voluntades. Hoy, los ideólogos azules y panistas de medio vuelo ya no podrán criticar a las tribus del PRD de facciosos, cuando los equipos de Josefina Vázquez Mota y Ernesto Cordero mostraron que la perversidad es lo suyo, cuando de ganar una elección se trata.

El triunfo de Josefina Vázquez Mota esta muy lejos de ser cantado como un triunfo legal, un triunfo democrático porque esta preñado de robo de urnas con gente armada que impunemente llegaron hasta las mesas de recepción lo mismo en el Estado de Puebla como el de Veracruz, amenazando e intimidando a los panistas de a pie que creyeron que en ese partido, las elecciones son limpias, transparentes, diáfanas, y que no caben los malhechores en ese instituto político.

Nada más alejado que eso. Las pruebas hay están, denunciadas por los mismos panistas que se sienten agredidos, traicionados, burlados por una maquinaria humana que demuestra que aprendió bien de los que antes acusaban de mapaches electorales. Artimañas corregidas y aumentadas por el asesor de la diputada con licencia Pedro Sola, autor de las campañas más sucias de las que tenga registro el sistema electoral mexicano, y algunos países latinoamericanos donde ha actuado perversamente ese gachupin.

Independientemente que los contendientes de doña Josefina acepten su derrota y manifiesten su apoyo a la candidatura de ésta a la campaña presidencial, los más contentos con el triunfo de la exsecretaria de educación son ahora, en este momento, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador porque ya saben que la abanderada panista no sabe debatir, y en una campaña presidencial, el debate es la condición >sine cuan non< no se puede alzar con el triunfo el que lo rehúye.

La precampaña panista sirvió para que afloraran las debilidades de los contendientes y mostró el punto débil de la hoy presunta candidata de Acción Nacional. A partir de mañana un día si y otro también, tanto el candidato del PRI como el de la izquierda convocarán a doña Josefina para debatir y sacar ventajas, a sabiendas, desde luego, que tendrán que cuidarse de su equipo de campaña que resulto ser ruin, maquiavélico, y que no dudaran en hacer trampa para conseguir ganar cualquier elección.

Con el triunfo de Josefina Vázquez se completa el espectro electoral presidencial y toca hoy a los mexicanos con credencial de elector la posibilidad de distinguir entre la cultura del “dedazo”, del “haiga sido como haiga sido” y de la candidatura ciudadana la que mejor defienda sus intereses y la lleven al triunfo el domingo primero de julio.

Ojala y esta sociedad muestre madurez y sabiduría para no dejarse intimidar y/o vender su conciencia por un puñado de lentejas.