domingo, 3 de mayo de 2009

ELECCIONES EN
TIEMPOS DE COLERA

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com

México esta viviendo un período especial. Basta salir de nuestra casa para observar que no hay una vida normal, que nada es igual, que la psicosis social se ha apoderado de millones de compatriotas que se protegen de un virus que las propias autoridades lo están mutando, porque a veces informan que no es peligroso, pero otras que si lo es, en una serie de contradicciones alentadas por el propio presidente Felipe Calderón, que en muchas presentaciones en los medios ha dado cuenta de diferentes cifras tanto de muertos como de infectados, lo que alimenta el desaliento de la sociedad que piensa, 6 de cada 10, que nos esta ocultando la información real de las consecuencias del virus AH1N1.

Y es que las medidas adoptadas por el gobierno federal hacen pensar que, en efecto, el horno no esta para bollos. La suspensión de clases a nivel nacional alarmó, pero no en la proporción como el cierre de cines, tiendas departamentales, plazas comerciales, algunas industrias y empresas no estratégicas para la economía, la prohibición para no ir a los estadios de futbol, la suspensión de actividades deportivas y el cierre parcial de miles y miles de restaurantes.

El asunto toma otras proporciones cuando en cadena nacional el ejecutivo federal anuncio el enclaustramiento de todos nosotros, hasta el día 5 de mayo, con un mensaje subliminal de “quédense en sus casas para evitar un posible contagio”, o lo que es lo mismo, “si te quieres infectar, sal a la calle” porque el virus pulula aquí, allá, acullá y en dondequiera.

La situación es grave. Eso usted amable lector ya lo percibió porque las generaciones que habitamos el país nunca habíamos vivido una situación similar, excepciones hechas y muy contadas de aquellos ancianos de más de 95 años que les toco vivir a principios del siglo pasado la fiebre española o vómito negro, de consecuencias funestas para casi todas la familias mexicanas, que vieron perder por lo menos a uno de sus integrantes, como nos lo narraban nuestros padres.

En estos momentos los mexicanos, en el plano internacional, somos como una peste de la que todo mundo quiere deshacerse o aislar, porque ven a todos como portadores del virus de la influenza humana, y la discriminación es ya una práctica en aeropuertos internacionales, hoteles y dondequiera que vean a un compatriota en tierra extraña, a grado tal que la estigmatización ya mereció una condena por la Organización Mundial de la Salud.

El peligro de la epidemia se refleja hasta en el proceso electoral federal y en los locales en varios estados de la República del 5 de julio, cuando las autoridades electorales han prohibido la realización de actos y mítines en lugares cerrados, pero además con la imposición de una serie de reglas increíbles en aquellos lugares públicos, que han dado a conocer en los Lineamientos Sanitarios para los Periodos de Campañas Electorales y Capacitación para Contribuir a la Mitigación de los Efectos del brote de Influenza Epidémica, mientras dura el Estado de Emergencia, que circula en los cuarteles generales de los partidos políticos y sus candidatos.

En el se consigna, por ejemplo, para realizar la trasportación de personas que acudan a los mítines, que los responsables de las unidades verifiquen que la unidad cuente con ventanas que funcionen y permitan la entrada del aire y de la luz solar. La limpieza y desinfección previa y posterior del trasporte, con un trapo con agua y detergente, o con una solución de cloro. Supervisar a la entrada de la unidad a cada uno de los viajeros para la identificación de algún síntoma de infección respiratoria aguda, así como la dotación de cubre bocas a todas las personas dentro de la unidad.

Pero si de suyo estos lineamientos son ya extraordinarios, los que exigen para realizar eventos al aire libre resultan más elocuentes de lo que esta pasando en el país. Lea usted porque: Los candidatos deberán organizar el evento de tal manera que no haya una densidad humana mayor a 4 personas por cada 10 metros cuadrados, o a dos si hay niños presentes. Que el horario para realizar los eventos será entre las 10 y las 15 horas; Que previo a la realización del evento, deberán llevar a cabo la limpieza del inmueble con agua y detergente, o con una solución de cloro tanto en pisos, asientos, mesas, superficies de contacto como barandales y pasamanos. Que las instalaciones deberán contar con sanitarios y garantizar que en ellos haya agua suficiente, jabón liquido, toallas desechables y botes de basura con tapas y bolsas de plástico en su interior, pero, lo más elocuente de las medidas y muestreo en consecuencia de la peligrosidad de estas manifestaciones políticas se consagra cuando las autoridades sanitarias determinan que las personas del podium o presidium deberán estar separadas una de otra a 2.25 metros, así como la utilización de un micrófono deferente para cada una de las personas que vayan hablar en el mitin, mismos que previa y posteriormente deberán limpiar con cloro.

La pregunta inevitable ante todo esto es, ¿si las autoridades electorales no deberían mejor cambiar la fecha de la elección, trasladándola por lo menos para la primera semana de agosto, y de esa forma evitar que los actos políticos se conviertan en focos de infección del virus AH1N1, como ellos mismos desprenden que pueden ser?

Este periodo especial que estamos viviendo creo que lo ameritaba y más, cuando los efectos económicos de la epidemia para el País superarán los 4 mil 500 millones de dólares en pérdidas, lo que equivale al 0.5% del Producto Interno Bruto, el PIB.

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