LA SUCESIÓN YA INICIO
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
El auto destape del licenciado Héctor Yunes Landa a la candidatura de su partido al gobierno de Veracruz, ocurrida el seis de julio, desató una polémica, pero también, por lo que se lee y lo que se escucha, pasiones de bajos instintos por sus propios correligionarios.
Polémica porque a decir de muchos su aspiración esta fuera de contexto, o fuera de lugar, como mejor lo entienda. Es decir, que debió esperar por lo menos hasta el año que entra para hacerlo, y mientras aprovechar el cargo que tenía de coordinador de la junta política del congreso del estado, para catapultarse.
Visto así el escenario, Yunes Landa cometió entonces un error, debido a que no quiso aprovechar el cargo para impulsar su campaña en la búsqueda por la candidatura, dado que ostentaba una posición política envidiable que le daba poder, dinero y capacidad para moverse por todo el estado, sin caer o cometer un delito electoral.
Sin embargo, sus simpatizantes y amigos manifiestan lo contrario. Arguyen que tan demócrata es Héctor que prefirió alejarse de ese cargo público, para poder luchar de manera limpia por la aspiración que tiene de gobernar su estado, sin sacar raja alguna del erario público, o de la fuerza que la coordinación de la junta de gobierno de la legislatura local le daba.
Por eso afirmo que la decisión del oriundo de Soledad de Doblado, de manifestar públicamente su legítima aspiración de buscar la candidatura del Partido Revolucionario Institucional desato una polémica hacia dentro de ese instituto político, pero también hacia fuera y en los medios de comunicación que están discutiendo uno y otro enfoque, provocado premeditadamente >quizás< por el propio Yunes Landa, que de una u otra forma lo esta teniendo en boca de todos, justo cuando los reflectores apuntaban hacia los triunfadores de la elección de diputados.
Y es que, en efecto, pasada la elección federal, de lo que se iba hablar a todo lo largo y ancho del Estado era de los diputados elegidos, de sus porcentajes, de las ventajas que le sacaron a sus oponentes, de quien obtuvo la más alta votación y quien la última, y posteriormente al “”efecto triunfo””, vendría el posicionamiento de los otros precandidatos al gobierno de Veracruz desde el seno de la cámara baja, porque no es secreto que Javier Duarte de Ochoa, Carolina Gudiño, José Yunes Zorrilla y ahora hasta don Ricardo Ahued también la quieren.
Si así lo pensó el diputado local habrá que reconocerle que la decisión fue acertada, porque la polémica le resulta favorable tanto por los que dicen que es un adelantado y hasta un ingrato con el jefe político del partido tricolor, hasta por los que simpatizan con su candidatura y/o por haber dado el pronunciamiento, porque nadie en su sano juicio negará que don Héctor Yunes Landa tiene militantes partidistas jóvenes y de la vieja guardia que le apuestan para que sea su candidato.
No hay más tema en los corrillos, en los cafés, en los noticiarios de radio, en la prensa escrita, en la televisión, y en general en todos los lugares públicos que no sea el del destape de Yunes Landa y hasta del perseguimiento y/o acoso que denuncia esta siendo objeto por haber dado a conocerle a sus paisanos su aspiración.
Unos a favor y la mayoría en contra, pero conociendo como se hace política hoy día, Héctor esta en boca de todos, multiplicándose, ganando más fama y popularidad con su auto destape que cuando era el jefe en la cámara de diputados, robando reflectores sobre los otros aspirantes que traían, desde tiempo atrás, toda una campaña mediática que hacía suponer que la decisión del candidato a Gobernador del PRI en Veracruz estaba decidida.
Independientemente que ahora les dice a los de adentro de su partido y a los de afuera que el quiere, también sacude la conciencia y tranquilidad de los otros suspirantes, algunos de ellos que iban en caballo de hacienda, inclusive, en una sucesión que rompe con el signo de tranquilidad conque se esperaba.
El destape de Yunes Landa augura un alumbramiento difícil en el proceso interno del PRI para elegir a su candidato a Gobernador en Veracruz, que podría >>en un momento dado<<, convertirse en un aborto, es decir, en decidir antes de los tiempos que sus estatutos lo marcan, lo que provocaría un sismo, lo quieran reconocer o no.
Si el PRI no actúa con mesura frente a la actitud adoptada del choleño, los dolores de cabeza irán aumentando, en la misma proporción que las posibilidades de Dante Delgado y Miguel Ángel Yunes Linares, que se soban las manos para que los “”golpeadores del PRI y de los medios”” arrecien los ataques y siembren discordias que los beneficiarían a ellos directamente, es sus aspiraciones por gobernar Veracruz
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
El auto destape del licenciado Héctor Yunes Landa a la candidatura de su partido al gobierno de Veracruz, ocurrida el seis de julio, desató una polémica, pero también, por lo que se lee y lo que se escucha, pasiones de bajos instintos por sus propios correligionarios.
Polémica porque a decir de muchos su aspiración esta fuera de contexto, o fuera de lugar, como mejor lo entienda. Es decir, que debió esperar por lo menos hasta el año que entra para hacerlo, y mientras aprovechar el cargo que tenía de coordinador de la junta política del congreso del estado, para catapultarse.
Visto así el escenario, Yunes Landa cometió entonces un error, debido a que no quiso aprovechar el cargo para impulsar su campaña en la búsqueda por la candidatura, dado que ostentaba una posición política envidiable que le daba poder, dinero y capacidad para moverse por todo el estado, sin caer o cometer un delito electoral.
Sin embargo, sus simpatizantes y amigos manifiestan lo contrario. Arguyen que tan demócrata es Héctor que prefirió alejarse de ese cargo público, para poder luchar de manera limpia por la aspiración que tiene de gobernar su estado, sin sacar raja alguna del erario público, o de la fuerza que la coordinación de la junta de gobierno de la legislatura local le daba.
Por eso afirmo que la decisión del oriundo de Soledad de Doblado, de manifestar públicamente su legítima aspiración de buscar la candidatura del Partido Revolucionario Institucional desato una polémica hacia dentro de ese instituto político, pero también hacia fuera y en los medios de comunicación que están discutiendo uno y otro enfoque, provocado premeditadamente >quizás< por el propio Yunes Landa, que de una u otra forma lo esta teniendo en boca de todos, justo cuando los reflectores apuntaban hacia los triunfadores de la elección de diputados.
Y es que, en efecto, pasada la elección federal, de lo que se iba hablar a todo lo largo y ancho del Estado era de los diputados elegidos, de sus porcentajes, de las ventajas que le sacaron a sus oponentes, de quien obtuvo la más alta votación y quien la última, y posteriormente al “”efecto triunfo””, vendría el posicionamiento de los otros precandidatos al gobierno de Veracruz desde el seno de la cámara baja, porque no es secreto que Javier Duarte de Ochoa, Carolina Gudiño, José Yunes Zorrilla y ahora hasta don Ricardo Ahued también la quieren.
Si así lo pensó el diputado local habrá que reconocerle que la decisión fue acertada, porque la polémica le resulta favorable tanto por los que dicen que es un adelantado y hasta un ingrato con el jefe político del partido tricolor, hasta por los que simpatizan con su candidatura y/o por haber dado el pronunciamiento, porque nadie en su sano juicio negará que don Héctor Yunes Landa tiene militantes partidistas jóvenes y de la vieja guardia que le apuestan para que sea su candidato.
No hay más tema en los corrillos, en los cafés, en los noticiarios de radio, en la prensa escrita, en la televisión, y en general en todos los lugares públicos que no sea el del destape de Yunes Landa y hasta del perseguimiento y/o acoso que denuncia esta siendo objeto por haber dado a conocerle a sus paisanos su aspiración.
Unos a favor y la mayoría en contra, pero conociendo como se hace política hoy día, Héctor esta en boca de todos, multiplicándose, ganando más fama y popularidad con su auto destape que cuando era el jefe en la cámara de diputados, robando reflectores sobre los otros aspirantes que traían, desde tiempo atrás, toda una campaña mediática que hacía suponer que la decisión del candidato a Gobernador del PRI en Veracruz estaba decidida.
Independientemente que ahora les dice a los de adentro de su partido y a los de afuera que el quiere, también sacude la conciencia y tranquilidad de los otros suspirantes, algunos de ellos que iban en caballo de hacienda, inclusive, en una sucesión que rompe con el signo de tranquilidad conque se esperaba.
El destape de Yunes Landa augura un alumbramiento difícil en el proceso interno del PRI para elegir a su candidato a Gobernador en Veracruz, que podría >>en un momento dado<<, convertirse en un aborto, es decir, en decidir antes de los tiempos que sus estatutos lo marcan, lo que provocaría un sismo, lo quieran reconocer o no.
Si el PRI no actúa con mesura frente a la actitud adoptada del choleño, los dolores de cabeza irán aumentando, en la misma proporción que las posibilidades de Dante Delgado y Miguel Ángel Yunes Linares, que se soban las manos para que los “”golpeadores del PRI y de los medios”” arrecien los ataques y siembren discordias que los beneficiarían a ellos directamente, es sus aspiraciones por gobernar Veracruz
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