2009: Llegó la pesadilla
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
A todos los compatriotas hay que decirles que el sueño termino. Que los días felices terminaron. Que los años de bonanza (dicho por todos los gobiernos) han llegado a su fin y que el 2009 ya inicio y con él, una verdadera pesadilla para los mexicanos donde miles perderán sus empleos, otros tantos verán reducidos sus salarios y la inmensa mayoría, su capacidad de compra.
Aquellos que no supieron administrar los aguinaldos en estos momentos ya están padeciendo los estragos de la crisis económica capitalista mundial, que en nuestra patria, desde luego no es la excepción, y ni que decir de aquellos que están a punto de ser despedidos de sus empleos, ya por problemas financieros de las industrias y empresas donde laboran, o por haber sido contratados temporalmente por comercios que los requirieron para atender las ventas decembrinas.
La situación pinta mal, desgraciadamente muy mal para mexicanos y veracruzanos que iniciaron el año con otro aumento a la gasolina y al diesel, que ya acumulan en tan solo un año, 10.1% la magna, 9.6% la premium y 24.4% el diesel, provocando este último aumento que las flotas camaroneras de Sinaloa hayan paralizado sus actividades desde el 2 de enero, sumándose a éste los pescadores de Oaxaca y Campeche el sábado, que provocará escasez de mariscos en el mercado nacional, y por ende su aumento inmediato a los precios finales.
Importante sería que el gobierno federal nos informara que esta haciendo con los ingresos adicionales que obtuvo con todos estos aumentos, que afirmado por la Secretaría de Hacienda han sido de 8 mil 340 millones en el periodo junio-noviembre por lo que se refiere a la gasolina magna, y de 5 mil 126 millones de pesos por el diesel, porque la sociedad no tiene noticias al respecto, aunque eso si, los concesionarios de las franquicias gasolineras ya anunciaron un recorte de personal mínimo del 10% que generará desempleo, debido a la caída en las ventas de estos combustibles por los altos precios, que van del 30% en la gasolina magna y del 40 en la Premium.
A este problema habrá que sumarle la disminución del 10.68% de las remesas enviadas por nuestros paisanos que trabajan en los Estados Unidos que pasaron de 23 mil 969 millones de dólares a 21 mil 577, provocando menos circulante de esa moneda extranjera, y por lógica su apreciación en el mercado de las divisas, todo esto a pesar de las políticas monetarias implementadas por el Banco de México que inyecto al mercado de divisas cerca de 15 mil millones de dólares >18% del total de las reservas internacionales<, tomando en consideración que eran de 80 mil millones de dólares.
No podemos perder de vista que en los primeros días de octubre del 2008, el peso mexicano presentaba un precio de 10 pesos con 90 centavos, y que al cierre del año pasado estaba en 13.75 pesos por dólar, en una devaluación cercana ya al 25%, es decir, de 2 pesos con 85 centavos más.
En el rubro de las hipotecas podemos afirmar que la cartera vencida de los créditos hipotecarios avanzará de manera constante y sostenida en los próximos meses, ya por el desempleo en que caerán miles de mexicanos que tienen créditos contratados con inmobiliarias privadas y públicas, o porque los aumentos a los combustibles, a los pasajes, a los productos de la canasta básica, a las colegiaturas, a la luz, a la ropa, zapatos y bienes intermedios serán pan de todos los días, minimizando los salarios, colocando al burócrata, al obrero, al empleado, a los profesionistas entre la disyuntiva de pagar la hipoteca de la casa o del departamento, o comer y ver que la familia se atienda de sus enfermedades, pero no podrá con ambas cosas.
Si bien es cierto que el coordinador del Comité de Crédito Hipotecario de la Asociación de Bancos de México Ricardo García Condé dijo que pese a la crisis financiera internacional no prevé un desplome en los precios de vivienda social o media, tampoco afirma que ésta crecerá, lo que hace suponer que sus estadísticas las ubican en “estancamiento”, en el mejor de los escenarios.
El aparato productivo nacional lo diga el gobierno federal o no se desacelerará. Al no tener dinero para gastar la sociedad mexicana irremediablemente miles de industrias, empresas y el sector comercial sufrirán las consecuencias arrastrando a sus empelados al desempleo, salvándose solamente aquellas cuyo giro sea el de la exportación de bienes de consumo o intermedios, que dicho sea de paso se vuelven atractivos por el alto poder económico que en estos momentos tiene el dólar, pero que también hay que decirlo, son las menos.
Si bien es cierto que el gobierno federal esta apostando, para combatir el desempleo, por el incremento en el gasto social y de infraestructura, también lo es que será insuficiente frente al resto de las políticas públicas financieras equivocadas, que ni siquiera en los tiempos de bonanza económica pudieron generar bienestar social para los mexicanos, y solo para un selecto grupo de industriales, banqueros y políticos que se enriquecieron brutalmente con ellas.
Y si todas estas malas noticias son para mediano y largo plazo, en lo mediato esta el pago del ilegal impuesto de la tenencia vehicular; de las contribuciones, del aumento al costo del agua. ¿Guardo usted para estos menesteres?
Si no, allí están las voraces casa de empeño particulares que recibirán con los brazos abiertos los electrodomésticos que fue usted a comprar a 18 meses sin intereses en las populosas ventas nocturnas que no se quiso perder por nada del mundo. O también el monte de piedad que como su nombre lo dice, es más piadoso que las primeras.
A todos los compatriotas hay que decirles que el sueño termino. Que los días felices terminaron. Que los años de bonanza (dicho por todos los gobiernos) han llegado a su fin y que el 2009 ya inicio y con él, una verdadera pesadilla para los mexicanos donde miles perderán sus empleos, otros tantos verán reducidos sus salarios y la inmensa mayoría, su capacidad de compra.
Aquellos que no supieron administrar los aguinaldos en estos momentos ya están padeciendo los estragos de la crisis económica capitalista mundial, que en nuestra patria, desde luego no es la excepción, y ni que decir de aquellos que están a punto de ser despedidos de sus empleos, ya por problemas financieros de las industrias y empresas donde laboran, o por haber sido contratados temporalmente por comercios que los requirieron para atender las ventas decembrinas.
La situación pinta mal, desgraciadamente muy mal para mexicanos y veracruzanos que iniciaron el año con otro aumento a la gasolina y al diesel, que ya acumulan en tan solo un año, 10.1% la magna, 9.6% la premium y 24.4% el diesel, provocando este último aumento que las flotas camaroneras de Sinaloa hayan paralizado sus actividades desde el 2 de enero, sumándose a éste los pescadores de Oaxaca y Campeche el sábado, que provocará escasez de mariscos en el mercado nacional, y por ende su aumento inmediato a los precios finales.
Importante sería que el gobierno federal nos informara que esta haciendo con los ingresos adicionales que obtuvo con todos estos aumentos, que afirmado por la Secretaría de Hacienda han sido de 8 mil 340 millones en el periodo junio-noviembre por lo que se refiere a la gasolina magna, y de 5 mil 126 millones de pesos por el diesel, porque la sociedad no tiene noticias al respecto, aunque eso si, los concesionarios de las franquicias gasolineras ya anunciaron un recorte de personal mínimo del 10% que generará desempleo, debido a la caída en las ventas de estos combustibles por los altos precios, que van del 30% en la gasolina magna y del 40 en la Premium.
A este problema habrá que sumarle la disminución del 10.68% de las remesas enviadas por nuestros paisanos que trabajan en los Estados Unidos que pasaron de 23 mil 969 millones de dólares a 21 mil 577, provocando menos circulante de esa moneda extranjera, y por lógica su apreciación en el mercado de las divisas, todo esto a pesar de las políticas monetarias implementadas por el Banco de México que inyecto al mercado de divisas cerca de 15 mil millones de dólares >18% del total de las reservas internacionales<, tomando en consideración que eran de 80 mil millones de dólares.
No podemos perder de vista que en los primeros días de octubre del 2008, el peso mexicano presentaba un precio de 10 pesos con 90 centavos, y que al cierre del año pasado estaba en 13.75 pesos por dólar, en una devaluación cercana ya al 25%, es decir, de 2 pesos con 85 centavos más.
En el rubro de las hipotecas podemos afirmar que la cartera vencida de los créditos hipotecarios avanzará de manera constante y sostenida en los próximos meses, ya por el desempleo en que caerán miles de mexicanos que tienen créditos contratados con inmobiliarias privadas y públicas, o porque los aumentos a los combustibles, a los pasajes, a los productos de la canasta básica, a las colegiaturas, a la luz, a la ropa, zapatos y bienes intermedios serán pan de todos los días, minimizando los salarios, colocando al burócrata, al obrero, al empleado, a los profesionistas entre la disyuntiva de pagar la hipoteca de la casa o del departamento, o comer y ver que la familia se atienda de sus enfermedades, pero no podrá con ambas cosas.
Si bien es cierto que el coordinador del Comité de Crédito Hipotecario de la Asociación de Bancos de México Ricardo García Condé dijo que pese a la crisis financiera internacional no prevé un desplome en los precios de vivienda social o media, tampoco afirma que ésta crecerá, lo que hace suponer que sus estadísticas las ubican en “estancamiento”, en el mejor de los escenarios.
El aparato productivo nacional lo diga el gobierno federal o no se desacelerará. Al no tener dinero para gastar la sociedad mexicana irremediablemente miles de industrias, empresas y el sector comercial sufrirán las consecuencias arrastrando a sus empelados al desempleo, salvándose solamente aquellas cuyo giro sea el de la exportación de bienes de consumo o intermedios, que dicho sea de paso se vuelven atractivos por el alto poder económico que en estos momentos tiene el dólar, pero que también hay que decirlo, son las menos.
Si bien es cierto que el gobierno federal esta apostando, para combatir el desempleo, por el incremento en el gasto social y de infraestructura, también lo es que será insuficiente frente al resto de las políticas públicas financieras equivocadas, que ni siquiera en los tiempos de bonanza económica pudieron generar bienestar social para los mexicanos, y solo para un selecto grupo de industriales, banqueros y políticos que se enriquecieron brutalmente con ellas.
Y si todas estas malas noticias son para mediano y largo plazo, en lo mediato esta el pago del ilegal impuesto de la tenencia vehicular; de las contribuciones, del aumento al costo del agua. ¿Guardo usted para estos menesteres?
Si no, allí están las voraces casa de empeño particulares que recibirán con los brazos abiertos los electrodomésticos que fue usted a comprar a 18 meses sin intereses en las populosas ventas nocturnas que no se quiso perder por nada del mundo. O también el monte de piedad que como su nombre lo dice, es más piadoso que las primeras.
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