¿Qué esta pasando en Cuba?
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
La llegada de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos se tradujo, para los países no alineados, como la posibilidad de construir los puentes rotos por las anteriores administraciones norteamericanas, y para el resto de Latinoamérica como un real y auténtico golpe de timón, principalmente por la ideología del nuevo residente de la casa blanca, que habrá que decirlo, hasta el momento, ha impulsado una serie de acciones tendientes a demostrar que lo prometido, lo podrá ir cumpliendo en la medida que el tiempo se lo permita..
Para Cuba, Venezuela y Nicaragua, Barack era, en principio, el menos malo de todos los precandidatos, y posteriormente en el candidato de pensamiento distinto al ultra conservador, beligerante, expansionista y explotador de los Estados Unidos. Su plataforma electoral, su discurso, sus objetivos programáticos dados a conocer a los norteamericanos por conductos nada tradicionales, como fue el internet, confirmaron que con él, se podrían reconstruir relaciones despedazadas, y proyectar levantamientos de embargos y de otras medidas proteccionistas que lesionaban las economías de estas tres naciones.
Salvo Hugo Chávez que ha despotricado contra el presidente estadounidense, lo que me parece lamentable y poco inteligente, los otros dos al contrario, a través de sus líderes han mandado mensajes a Obama insinuándole que se pueden sentar a conversar, a dialogar para encontrar soluciones a sus diferencias, en el ánimo de mejorar los niveles de vida de sus respectivos pueblos.
En ese escenario, ¿Como podemos explicarnos lo que en Cuba, por lo que es y ha significado para los Estados Unidos, esta sucediendo, como el desfile de presidentes latinoamericanos y asiáticos que en los últimos tres meses han visitado la isla mayor de las antillas, y que todos sabemos, sin ser analistas políticos de la CIA, que no fueron para ver el estado de salud del comandante en jefe de la revolución cubana Fidel Castro Ruz, sin que merezca un comentario de la nueva administración norteamericana?
Por allá han pasado Rafael Correa de Ecuador; Cristina Fernández de Argentina; Luis Ignacio Lula da Silva, de Brasil; Álvaro Colón de Guatemala; Martín Torrijos, de Panamá; Michelle Bachelet, de Chile; Manuel Zelaya de Honduras; Leonel Fernández, de República Dominicana; Evo Morales de Bolivia, y para no variar de Hugo Chávez de Venezuela, mencionando de los países asiáticos solo al presidente ruso que estuvo por tres días en La Habana Dimitry Medvedev.
Los temas a tratar, hacia fuera de la isla, han sido los relacionados con la globalización y la crisis financiera mundial, con el nuevo presidente cubano Raúl Castro, empero las noticias más profusas de todas estas visitas son las que todos estos presidentes le han hecho a Fidel, con la popular fotografía que se sacan con el denominado hombre del siglo XX, en sus aposentos de enfermo, que han servido para hacer de esa enfermedad un mito, antes que otra cosa.
Lo cierto es que nadie de la nomenklatura norteamericana ha dicho nada sobre ese cuasi carnaval de jefes de estado en Cuba, no así de varios politólogos como Juan Bosch, que en su más reciente artículo en el Washington Post dice, que la verdad de esas visitas está no en lo que se ve o dejan ver, sino en lo que están ocultando todos estos presidentes, y el mismísimo Fidel castro.
El silencio de Obama y los miembros de su gabinete no puede ser casual a estos acontecimientos, y menos ahora que un sismo de 10 grados esta sacudiendo la isla, precisamente con la dimisión de dos de los hombres más fuertes del comandante Fidel, que ni los mismos cubanos se lo explican y digieren, a más de 8 días de haber acontecido.
La magnitud de las renuncias a los cargos que ostentaban Carlos Lage Dávila y Felipe Pérez Roque la debemos entender en el marco de que el primero fue el economista más cercano a Fidel castro, con quien trabajo 3 decenios el combate al embargo inhumano y criminal norteamericano, ideando las formas para revertirlo y hacer que los cubanos sobrevivieran a esa terrible y perversa medida decretada desde hace más de 40 años.
Y que decir de Felipe Pérez Roque, quien se formo en la ideología socialista desde niño, al formar parte de los pioneros, >niños< (primer eslabón en la carrera en el partido comunista cubano), para luego ser dirigente nacional de las juventudes comunistas, cuyo desempeño le valió la promoción para llegar a ser, por más de 17 años, el secretario particular de Fidel, y de allí nombrarlo ministro de relaciones exteriores, donde nadie duda del excelente papel que estaba desempeñando.
Como si las remociones de los cargos de estos dos hombres fuertes de Fidel >por lo menos hasta el 2 de marzo<, fuera poco, el jueves ambos renuncian “voluntariamente” a los que tenían en la asamblea nacional, y al partido comunista, en algo in entendible para los más conspicuos politólogos de dentro y fuera de La Habana, de la que solo algunos académicos norteamericanos han tocado el tema en artículos publicados en diferentes periódicos gringos, refiriéndose a “que ambas salidas fueron pactadas en secreto con los hermanos Fidel y Raúl Castro, con personeros del presidente estadounidense Barack Obama, para cerrarles toda posibilidad de sucesión sobre Raúl Castro, por considerarlos el gobierno norteamericano peligrosos para sus intereses, a cambio de ir planificando, por sus cabezas, el levantamiento gradual pero inminente del embargo comercial”.
No se pueden explicar estos degüellos de otra forma, después de saber todo lo que Carlos Lage y Felipe Pérez Roque han significado para la lucha revolucionaria en Cuba
La llegada de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos se tradujo, para los países no alineados, como la posibilidad de construir los puentes rotos por las anteriores administraciones norteamericanas, y para el resto de Latinoamérica como un real y auténtico golpe de timón, principalmente por la ideología del nuevo residente de la casa blanca, que habrá que decirlo, hasta el momento, ha impulsado una serie de acciones tendientes a demostrar que lo prometido, lo podrá ir cumpliendo en la medida que el tiempo se lo permita..
Para Cuba, Venezuela y Nicaragua, Barack era, en principio, el menos malo de todos los precandidatos, y posteriormente en el candidato de pensamiento distinto al ultra conservador, beligerante, expansionista y explotador de los Estados Unidos. Su plataforma electoral, su discurso, sus objetivos programáticos dados a conocer a los norteamericanos por conductos nada tradicionales, como fue el internet, confirmaron que con él, se podrían reconstruir relaciones despedazadas, y proyectar levantamientos de embargos y de otras medidas proteccionistas que lesionaban las economías de estas tres naciones.
Salvo Hugo Chávez que ha despotricado contra el presidente estadounidense, lo que me parece lamentable y poco inteligente, los otros dos al contrario, a través de sus líderes han mandado mensajes a Obama insinuándole que se pueden sentar a conversar, a dialogar para encontrar soluciones a sus diferencias, en el ánimo de mejorar los niveles de vida de sus respectivos pueblos.
En ese escenario, ¿Como podemos explicarnos lo que en Cuba, por lo que es y ha significado para los Estados Unidos, esta sucediendo, como el desfile de presidentes latinoamericanos y asiáticos que en los últimos tres meses han visitado la isla mayor de las antillas, y que todos sabemos, sin ser analistas políticos de la CIA, que no fueron para ver el estado de salud del comandante en jefe de la revolución cubana Fidel Castro Ruz, sin que merezca un comentario de la nueva administración norteamericana?
Por allá han pasado Rafael Correa de Ecuador; Cristina Fernández de Argentina; Luis Ignacio Lula da Silva, de Brasil; Álvaro Colón de Guatemala; Martín Torrijos, de Panamá; Michelle Bachelet, de Chile; Manuel Zelaya de Honduras; Leonel Fernández, de República Dominicana; Evo Morales de Bolivia, y para no variar de Hugo Chávez de Venezuela, mencionando de los países asiáticos solo al presidente ruso que estuvo por tres días en La Habana Dimitry Medvedev.
Los temas a tratar, hacia fuera de la isla, han sido los relacionados con la globalización y la crisis financiera mundial, con el nuevo presidente cubano Raúl Castro, empero las noticias más profusas de todas estas visitas son las que todos estos presidentes le han hecho a Fidel, con la popular fotografía que se sacan con el denominado hombre del siglo XX, en sus aposentos de enfermo, que han servido para hacer de esa enfermedad un mito, antes que otra cosa.
Lo cierto es que nadie de la nomenklatura norteamericana ha dicho nada sobre ese cuasi carnaval de jefes de estado en Cuba, no así de varios politólogos como Juan Bosch, que en su más reciente artículo en el Washington Post dice, que la verdad de esas visitas está no en lo que se ve o dejan ver, sino en lo que están ocultando todos estos presidentes, y el mismísimo Fidel castro.
El silencio de Obama y los miembros de su gabinete no puede ser casual a estos acontecimientos, y menos ahora que un sismo de 10 grados esta sacudiendo la isla, precisamente con la dimisión de dos de los hombres más fuertes del comandante Fidel, que ni los mismos cubanos se lo explican y digieren, a más de 8 días de haber acontecido.
La magnitud de las renuncias a los cargos que ostentaban Carlos Lage Dávila y Felipe Pérez Roque la debemos entender en el marco de que el primero fue el economista más cercano a Fidel castro, con quien trabajo 3 decenios el combate al embargo inhumano y criminal norteamericano, ideando las formas para revertirlo y hacer que los cubanos sobrevivieran a esa terrible y perversa medida decretada desde hace más de 40 años.
Y que decir de Felipe Pérez Roque, quien se formo en la ideología socialista desde niño, al formar parte de los pioneros, >niños< (primer eslabón en la carrera en el partido comunista cubano), para luego ser dirigente nacional de las juventudes comunistas, cuyo desempeño le valió la promoción para llegar a ser, por más de 17 años, el secretario particular de Fidel, y de allí nombrarlo ministro de relaciones exteriores, donde nadie duda del excelente papel que estaba desempeñando.
Como si las remociones de los cargos de estos dos hombres fuertes de Fidel >por lo menos hasta el 2 de marzo<, fuera poco, el jueves ambos renuncian “voluntariamente” a los que tenían en la asamblea nacional, y al partido comunista, en algo in entendible para los más conspicuos politólogos de dentro y fuera de La Habana, de la que solo algunos académicos norteamericanos han tocado el tema en artículos publicados en diferentes periódicos gringos, refiriéndose a “que ambas salidas fueron pactadas en secreto con los hermanos Fidel y Raúl Castro, con personeros del presidente estadounidense Barack Obama, para cerrarles toda posibilidad de sucesión sobre Raúl Castro, por considerarlos el gobierno norteamericano peligrosos para sus intereses, a cambio de ir planificando, por sus cabezas, el levantamiento gradual pero inminente del embargo comercial”.
No se pueden explicar estos degüellos de otra forma, después de saber todo lo que Carlos Lage y Felipe Pérez Roque han significado para la lucha revolucionaria en Cuba
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