sábado, 27 de diciembre de 2008

LAS TIENDAS DE RAYA DEL NUEVO SIGLO

Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com

Si usted amable lector ha estado visitando el centros comerciales de las ciudades de Poza Rica, Tuxpan, Xalapa, Córdoba, Orizaba, Veracruz-Boca del Río, Minatitlán o Coatzacoalcos, por mencionar solo las principales, se habrá dado cuenta de las masas sociales que están acudiendo a gastar dinero a manos llenas, como si no existiera una crisis económica severa, y como si el año próximo no abra recesión en nuestro Estado y país.

Las empresas comerciales de manera consumista han orquestado campañas “incauta bobos” para quitarles los aguinaldos a los trabajadores que por estas fechas los cobran, y similar a lo que ocurría con las tiendas de raya en la etapa porfirista, los encadenan para que les deban casi casi de por vida, con esas promociones de 18 meses sin intereses, y 25% de monedero electrónico, >a las mercancías de suyo rebajadas, según reza el promocional<, como si no hubieran aumentado previamente los precios, aunque los compradores no reparen en eso.

Claro, estos centros comerciales al siguiente día de la venta se están presentando a los bancos a cobrar sus dineros, y serán éstos los que iniciaran, como ha ocurrido desde hace muchos años y con la complacencia de las autoridades hacendarias, cobros escandalosos por el financiamiento de la compra, en la cual muchos de los consumidores sufrirán las consecuencias de su consumismo e irresponsable uso de sus tarjetas de crédito que los llevaran a enfrentar juicios ejecutivos mercantiles, donde las instituciones financieras les quitarán hasta la cobija.

Pero así esta diseñado el capitalismo. Por un lado se explota al trabajador en el empleo con salarios raquíticos, con horas extras de trabajo sin remuneración y nulas prestaciones sociales, y por el otro urdiendo formas para quitarle hasta el último centavo ganado, con el beneplácito, insisto, del gobierno que para eso llevaron al poder, quien se obnubila a propósito y evita realizar campañas ya no para anular el alza de los precios de las mercancías, sino eficaces para hacer razonar a los empleados y trabajadores a cuidar su aguinaldo, mismo que confiesan es utilizado en un 70% para liquidar deudas atrasadas con bancos, con rentas de sus departamentos, en hipotecas y colegiaturas escolares de sus hijos.

¿Como entender a esas marabuntas sociales que, a sabiendas de la tremenda crisis económica en la que estamos inmersos, y de los tiempos difíciles que se vienen, fueron a endeudarse más en las famosas ventas nocturnas?

Es irracional pero es cierto. Estas miles y miles de personas no han reparado siquiera en la recesión que se avecina, y que amenaza con aumentar el desempleo en el país, el cual llego en estos momentos a 4.47% según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), es decir, que dos millones 30 mil mexicanos ya no tienen trabajo, tomando en consideración que la Población Económicamente Activa es de 45.5 millones de compatriotas.

Esto sin contar todavía los problemas que grandes industrias oligopólicas establecidas en nuestro país tendrán para el año próximo, principalmente la automotriz, que se aprestan a cerrar varias plantas armadoras, la cementera que sufrirá severamente por los altos precios de sus productos; la acerera y otras empresas manufactureras que lanzarán por miles a las calles a sus empleados que irán a engrosar el ejercito de trabajadores en reserva.

Y para colmo de los males nuestro presidente del empleo, y ahora presidente de los salarios mínimos acaba de decretar un extraordinario aumento a los mismos: 2 pesos con 27 centavos al día, que dicho por los líderes sindicales mas representativos del país solo servirán para comprar 2 huevos; un cuarto de kilo de tortilla; 46 gramos de carne de res, o 200 mililitros de leche.

Esto sin contar, desde luego que en este año, los productos de la canasta básica subieron prácticamente todos. Los más espectaculares fueron la leche y sus derivados en un 18%; el arroz que paso de 7 pesos el kilo a entre 14 y 18 pesos; el huevo que inicio 2008 costando 70 centavos la pieza y hoy día vale un peso con 30 centavos; el aceite que costaba 14 pesos el litro y ahora subió hasta los 28 pesos, sin contar el aumento a la gasolina, al gas domestico, a los pasajes y a la ropa.

Con este frió y negro panorama no me explico como la gente atesta los centros comerciales para despilfarrar su aguinaldo, cuando debería estar guardando la mayor parte de éste para los durísimos tiempos que se avecinan.

Más que desearles una feliz navidad y un venturoso 2009 lleno de éxitos y realidades, lo mejor es suplicarles que cuiden su empleo porque de perderlo, se van a pasar todo el año buscando uno nuevo que no encontrarán. Y cuiden los pocos dineros que tengan porque buena falta les va hacer.

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