Cinco veces heroico
Veracruz
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
Aun no se reparaban los daños causados por las inundaciones en la cuenca del Papaloapan y en la región Sur, ocasionados por los desbordamientos de los ríos Coatzacoalcos y las mariposas, cuando el huracán KARL llega el viernes 16 a nuestro territorio, para generar muerte y desolación en la parte central del Estado.
Aun se trabajaba en las labores de limpieza en Tlacotalpan, Minatitlán, Hidalgotitlan, y se regresaban los refugiados en los albergues ubicados en Coatzacoalcos, el puerto de Veracruz y Boca del Río a esa ciudades golpeadas por las intensas lluvias tenidas en los primeros días del mes patrio, cuando a escasos 15 kilómetros del heroico puerto tocaba tierra un huracán con categoría tres, cuyas consecuencias apenas se están viviendo hoy, pero que seguramente continuarán mañana y varias semanas más.
La tragedia a escasas 48 horas de este fenómeno natural (escribo este artículo hoy domingo 19, justo cuando tuve que cambiar de tema porque pensaba hacerlo sobre el 25 aniversario del terremoto de la ciudad de México), es en verdad desgarradora porque hay más de 500 mil veracruzanos afectados por KARL, y ciudades prácticamente destruidas como Chachalacas cuya infraestructura turística y comercial no sirve para nada; como Cotaxtla y el Salmoral que están bajo el agua, o como Cardel que tardara meses, sino es que años en reponer todo lo que el huracán arraso a su paso, o posterior a él por las secuelas de agua que vertió.
En el puerto de Veracruz, a quien a partir de hoy debemos calificarlo como 5 veces heroico, las huellas de KARL se pueden ver no solo en las colonias, sino en todo el centro histórico inclusive, donde el agua inundo el palacio municipal, la iglesia-catedral, los comercios, las zona restaurantera, y en donde además destecho más de 1800 viviendas, daño más de 23 gasolineras, y causo daños a la infraestructura telefónica y eléctrica por varios millones de pesos.
Algo similar viven las ciudades de Boca del Río, Medellín, Ursulo Galván, Vega de Alatorre y diversas poblaciones aledañas como Soledad de Doblado, Omealca, Tlalixcoyan y Carrillo Puerto.
En la zona de Nautla hay zonas incomunicadas. Costa esmeralda de nueva cuenta fue golpeada con severidad dañando, una vez más todo el sector pesquero, hotelero y restaurantero. Misantla y Martínez de la Torre sufren en estos momentos el corte de carreteras y varias de sus congregaciones no tienen acceso a sus cabeceras municipales. San Rafael volvió inundarse con su propio río que para variar, volvió a desbordarse dañando otra vez los comercios, ranchos y hatos ganaderos.
Nos guste o no, pero Veracruz esta de cabeza porque tenemos varios puentes colapsados, varios kilómetros de carreteras destruidos; cientos sino es que miles de casas destruidas; miles de comercios parados por los daños que sufrieron; algunos muertos de los que no se puede precisar aun el número y más de 500 mil damnificados, cifras todas estas que se pueden leer en minutos, pero que tardaran muchos meses en reconstruirse y volver a la normalidad.
Ya para que Papantla, que es una ciudad que esta de bajada, se haya inundado, nos da una muestra de los miles y miles de milímetros de agua que dejo KARL.
En este momento, ninguna autoridad ha podido cuantificar los daños, y mucho menos lo que costará repararlos, porque pasarán, desde mi punto de vista, unas dos o tres semanas para poder evaluar todo lo que el huracán destruyo a lo largo y ancho del estado de Veracruz.
Yo mismo sufrí daños en mi patrimonio y se lo que en estos momentos siente cualquier veracruzano, pero tenemos, ante todo, que ver para adelante porque los bienes materiales, a pesar que se ha requerido toda una vida para tenerlos, van y vienen, pero nuestra existencia no tiene precio y eso es, al final de toda esta tragedia, lo que todos debemos de valorar, antes que otra cosa.
Vaya mi solidaridad pues para todos los veracruzanos en desgracia; para aquellos que en la medida del patrimonio que tenían perdieron algo o todo. La vida sigue y tenemos que mirar para adelante.
Y para los que nada perdieron, los invito a ayudar a sus paisanos, a sus prójimos que hoy, son ellos los que están en desgracia.
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
Twitter:HELIHERRERA.es
Aun no se reparaban los daños causados por las inundaciones en la cuenca del Papaloapan y en la región Sur, ocasionados por los desbordamientos de los ríos Coatzacoalcos y las mariposas, cuando el huracán KARL llega el viernes 16 a nuestro territorio, para generar muerte y desolación en la parte central del Estado.
Aun se trabajaba en las labores de limpieza en Tlacotalpan, Minatitlán, Hidalgotitlan, y se regresaban los refugiados en los albergues ubicados en Coatzacoalcos, el puerto de Veracruz y Boca del Río a esa ciudades golpeadas por las intensas lluvias tenidas en los primeros días del mes patrio, cuando a escasos 15 kilómetros del heroico puerto tocaba tierra un huracán con categoría tres, cuyas consecuencias apenas se están viviendo hoy, pero que seguramente continuarán mañana y varias semanas más.
La tragedia a escasas 48 horas de este fenómeno natural (escribo este artículo hoy domingo 19, justo cuando tuve que cambiar de tema porque pensaba hacerlo sobre el 25 aniversario del terremoto de la ciudad de México), es en verdad desgarradora porque hay más de 500 mil veracruzanos afectados por KARL, y ciudades prácticamente destruidas como Chachalacas cuya infraestructura turística y comercial no sirve para nada; como Cotaxtla y el Salmoral que están bajo el agua, o como Cardel que tardara meses, sino es que años en reponer todo lo que el huracán arraso a su paso, o posterior a él por las secuelas de agua que vertió.
En el puerto de Veracruz, a quien a partir de hoy debemos calificarlo como 5 veces heroico, las huellas de KARL se pueden ver no solo en las colonias, sino en todo el centro histórico inclusive, donde el agua inundo el palacio municipal, la iglesia-catedral, los comercios, las zona restaurantera, y en donde además destecho más de 1800 viviendas, daño más de 23 gasolineras, y causo daños a la infraestructura telefónica y eléctrica por varios millones de pesos.
Algo similar viven las ciudades de Boca del Río, Medellín, Ursulo Galván, Vega de Alatorre y diversas poblaciones aledañas como Soledad de Doblado, Omealca, Tlalixcoyan y Carrillo Puerto.
En la zona de Nautla hay zonas incomunicadas. Costa esmeralda de nueva cuenta fue golpeada con severidad dañando, una vez más todo el sector pesquero, hotelero y restaurantero. Misantla y Martínez de la Torre sufren en estos momentos el corte de carreteras y varias de sus congregaciones no tienen acceso a sus cabeceras municipales. San Rafael volvió inundarse con su propio río que para variar, volvió a desbordarse dañando otra vez los comercios, ranchos y hatos ganaderos.
Nos guste o no, pero Veracruz esta de cabeza porque tenemos varios puentes colapsados, varios kilómetros de carreteras destruidos; cientos sino es que miles de casas destruidas; miles de comercios parados por los daños que sufrieron; algunos muertos de los que no se puede precisar aun el número y más de 500 mil damnificados, cifras todas estas que se pueden leer en minutos, pero que tardaran muchos meses en reconstruirse y volver a la normalidad.
Ya para que Papantla, que es una ciudad que esta de bajada, se haya inundado, nos da una muestra de los miles y miles de milímetros de agua que dejo KARL.
En este momento, ninguna autoridad ha podido cuantificar los daños, y mucho menos lo que costará repararlos, porque pasarán, desde mi punto de vista, unas dos o tres semanas para poder evaluar todo lo que el huracán destruyo a lo largo y ancho del estado de Veracruz.
Yo mismo sufrí daños en mi patrimonio y se lo que en estos momentos siente cualquier veracruzano, pero tenemos, ante todo, que ver para adelante porque los bienes materiales, a pesar que se ha requerido toda una vida para tenerlos, van y vienen, pero nuestra existencia no tiene precio y eso es, al final de toda esta tragedia, lo que todos debemos de valorar, antes que otra cosa.
Vaya mi solidaridad pues para todos los veracruzanos en desgracia; para aquellos que en la medida del patrimonio que tenían perdieron algo o todo. La vida sigue y tenemos que mirar para adelante.
Y para los que nada perdieron, los invito a ayudar a sus paisanos, a sus prójimos que hoy, son ellos los que están en desgracia.
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