¡TRABAJADORES CULPABLES!
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
“El mundo al revés” pensé ponerle como título a este artículo, dadas las contundentes afirmaciones del presidente Felipe Calderón para justificar la liquidación de la compañía Luz y Fuerza del Centro.
Reflexioné dos veces para escribir de manera consecutiva en este espacio sobre el mismo tema, empero, la trascendencia del asunto obliga a desenmascarar al gobierno federal, que aprovecho el encuentro con la industria de la radio y la televisión, la semana pasada, para ganarse los aplausos de los dueños del cuarto poder, que como él, la acción de despedir a 44 mil trabajadores es un hecho que merece la ovación, de pie, para el ejecutivo que en campaña se bautizo como “el presidente del empleo”.
El argumento toral que da Felipe Calderón es que la compañía Luz y Fuerza del Centro era un barril sin fondo que le costaba al gobierno subsidios por 40 mil millones de pesos anuales. La pregunta aquí es: ¿De quien era responsabilidad de que la compañía LyFC operar con eficiencia económica? ¿De los trabajadores o de los gerentes y administradores de la misma?
¿En cualquier empresa o industria, para entender mejor esto, llámase Pepsicola, coca cola, televisa, tamsa, Colgate-Palmolive, Sears, chedraui, etc., sus dueños, a quienes contratan para hacerlas rentables económicamente hablando? ¿A los trabajadores o a sus gerentes y administradores? Y si no están operando todas esas empresas con números negros a quienes hay que despedir: ¿A los gerentes o a los trabajadores?
Toda mi vida he sido testigo que cualquier comercio, fábrica, empresa o industria, cuando no genera ganancias, los propietarios a los que liquidan en sus puestos son efectivamente a sus administradores, a sus empleados de confianza, porque son estos los directamente responsables de tal tarea, dado que, se supone, tienen las capacidades para lograr eficiencia en sus funciones, y nunca a la totalidad de sus trabajadores.
Los gerentes y directores de la compañía LyFC son puestos por el Presidente de la República en turno, quien a su vez es el responsable, frente a los mexicanos, de la operación exitosa de esa industria. Si la Compañía Luz y Fuerza del Centro no funciona bien, es por culpa de los gerentes, directores y Presidente a quienes deberían renunciar para buscar a personas con inteligencia para dirigirlas, porque léase bien, en ninguna otra parte del mundo, los grandes trusts, oligopolios y monopolios han despedido a la totalidad de sus trabajadores, debido al alto costo que les significa su formación laboral.
Pero en México, donde tenemos que ver “”al revés las cosas””, se crucifica a los trabajadores mientras a los altos cargos gerenciales se les premia con salarios que llegan alcanzar los 300 mil pesos, con todo y bonos de “”eficiencia y productividad””, independientemente de los actos de corrupción en que caen cotidianamente.
En peor circunstancia se encuentra la Comisión Federal de Electricidad que gasta más que la hoy liquidada LyFC, y ni que decir de PEMEX, cuyo director y grupos gerenciales realizan cada negocio con compañías extranjeras, violatorios del marco constitucional, de miles de millones de pesos, del que no es ajeno ni este presidente de la república ni los pasados, y que por eso, cuando terminan su mandato, se dan el lujo de pasear a todo lujo por el mundo.
Arguye Calderón que a la compañía de luz y fuerza del centro se le transferían apoyos por 40 mil millones de pesos anuales >lo cual es falso por la exorbitante cantidad<, pero aceptando sin conceder, la pregunta es ¿Cuánto le costo al gobierno federal el rescate de las autopistas a la iniciativa privada, y cuanto costo y nos sigue costando el rescate bancario, mejor conocido como el FOBAPROA?
La deuda pública generada para la recuperación de 23 autopistas que habían sido concecionadas a inversionistas privados (amigos de Carlos Salinas de Gortari, de Ernesto Zedillo y de Vicente Fox), supero los 165 mil millones de pesos, traduciéndose en una carga fiscal para las finanzas públicas 4 veces superior a lo que dice Calderón cuesta la Compañía LyFC.
Pero a los sufridos banqueros, cuando mañosamente argumentaron la quiebra de sus bancos, a pesar de haberse gastado ellos nuestro dinero, el gobierno federal acudió inmediatamente a su auxilio, apoyándolos para rescatar sus centros de enriquecimiento y usura con la friolera cantidad de 542 MIL MILLONES DE PESOS, 13 veces más que lo que, a decir de Calderón, costaba rescatar la compañía LyFC.
¡El rescate bancario le ha costado al país el 14.4 por ciento del Producto Interno Bruto!, pero para estos gángsters de cuello blanco y corbatas de seda, no solo el apoyo económico, sino la exención de impuestos, como es el caso de Roberto Hernández, expropietarios de BANAMEX, quien se lo vendió al consorcio financiero norteamericano Citigroup en 12 mil 500 millones de dólares, y no pago, léalo bien, ni UN DÓLAR POR DICHA VENTA, DE IMPUESTO.
Por eso la ovación del pasado martes de los varones del dinero para Felipe Calderón. Por eso los aplausos de pie para un presidente reaccionario que al movimiento obrero lo garrotea y aniquila, mientras a los millonarios de este país les da dinero público para rescatar sus empresas, y los exenta de impuestos.
¿Usted ha recibido esa misma consideración del presidente del empleo?
Por Helí Herrera Hernández
plazacaracol@hotmail.com
“El mundo al revés” pensé ponerle como título a este artículo, dadas las contundentes afirmaciones del presidente Felipe Calderón para justificar la liquidación de la compañía Luz y Fuerza del Centro.
Reflexioné dos veces para escribir de manera consecutiva en este espacio sobre el mismo tema, empero, la trascendencia del asunto obliga a desenmascarar al gobierno federal, que aprovecho el encuentro con la industria de la radio y la televisión, la semana pasada, para ganarse los aplausos de los dueños del cuarto poder, que como él, la acción de despedir a 44 mil trabajadores es un hecho que merece la ovación, de pie, para el ejecutivo que en campaña se bautizo como “el presidente del empleo”.
El argumento toral que da Felipe Calderón es que la compañía Luz y Fuerza del Centro era un barril sin fondo que le costaba al gobierno subsidios por 40 mil millones de pesos anuales. La pregunta aquí es: ¿De quien era responsabilidad de que la compañía LyFC operar con eficiencia económica? ¿De los trabajadores o de los gerentes y administradores de la misma?
¿En cualquier empresa o industria, para entender mejor esto, llámase Pepsicola, coca cola, televisa, tamsa, Colgate-Palmolive, Sears, chedraui, etc., sus dueños, a quienes contratan para hacerlas rentables económicamente hablando? ¿A los trabajadores o a sus gerentes y administradores? Y si no están operando todas esas empresas con números negros a quienes hay que despedir: ¿A los gerentes o a los trabajadores?
Toda mi vida he sido testigo que cualquier comercio, fábrica, empresa o industria, cuando no genera ganancias, los propietarios a los que liquidan en sus puestos son efectivamente a sus administradores, a sus empleados de confianza, porque son estos los directamente responsables de tal tarea, dado que, se supone, tienen las capacidades para lograr eficiencia en sus funciones, y nunca a la totalidad de sus trabajadores.
Los gerentes y directores de la compañía LyFC son puestos por el Presidente de la República en turno, quien a su vez es el responsable, frente a los mexicanos, de la operación exitosa de esa industria. Si la Compañía Luz y Fuerza del Centro no funciona bien, es por culpa de los gerentes, directores y Presidente a quienes deberían renunciar para buscar a personas con inteligencia para dirigirlas, porque léase bien, en ninguna otra parte del mundo, los grandes trusts, oligopolios y monopolios han despedido a la totalidad de sus trabajadores, debido al alto costo que les significa su formación laboral.
Pero en México, donde tenemos que ver “”al revés las cosas””, se crucifica a los trabajadores mientras a los altos cargos gerenciales se les premia con salarios que llegan alcanzar los 300 mil pesos, con todo y bonos de “”eficiencia y productividad””, independientemente de los actos de corrupción en que caen cotidianamente.
En peor circunstancia se encuentra la Comisión Federal de Electricidad que gasta más que la hoy liquidada LyFC, y ni que decir de PEMEX, cuyo director y grupos gerenciales realizan cada negocio con compañías extranjeras, violatorios del marco constitucional, de miles de millones de pesos, del que no es ajeno ni este presidente de la república ni los pasados, y que por eso, cuando terminan su mandato, se dan el lujo de pasear a todo lujo por el mundo.
Arguye Calderón que a la compañía de luz y fuerza del centro se le transferían apoyos por 40 mil millones de pesos anuales >lo cual es falso por la exorbitante cantidad<, pero aceptando sin conceder, la pregunta es ¿Cuánto le costo al gobierno federal el rescate de las autopistas a la iniciativa privada, y cuanto costo y nos sigue costando el rescate bancario, mejor conocido como el FOBAPROA?
La deuda pública generada para la recuperación de 23 autopistas que habían sido concecionadas a inversionistas privados (amigos de Carlos Salinas de Gortari, de Ernesto Zedillo y de Vicente Fox), supero los 165 mil millones de pesos, traduciéndose en una carga fiscal para las finanzas públicas 4 veces superior a lo que dice Calderón cuesta la Compañía LyFC.
Pero a los sufridos banqueros, cuando mañosamente argumentaron la quiebra de sus bancos, a pesar de haberse gastado ellos nuestro dinero, el gobierno federal acudió inmediatamente a su auxilio, apoyándolos para rescatar sus centros de enriquecimiento y usura con la friolera cantidad de 542 MIL MILLONES DE PESOS, 13 veces más que lo que, a decir de Calderón, costaba rescatar la compañía LyFC.
¡El rescate bancario le ha costado al país el 14.4 por ciento del Producto Interno Bruto!, pero para estos gángsters de cuello blanco y corbatas de seda, no solo el apoyo económico, sino la exención de impuestos, como es el caso de Roberto Hernández, expropietarios de BANAMEX, quien se lo vendió al consorcio financiero norteamericano Citigroup en 12 mil 500 millones de dólares, y no pago, léalo bien, ni UN DÓLAR POR DICHA VENTA, DE IMPUESTO.
Por eso la ovación del pasado martes de los varones del dinero para Felipe Calderón. Por eso los aplausos de pie para un presidente reaccionario que al movimiento obrero lo garrotea y aniquila, mientras a los millonarios de este país les da dinero público para rescatar sus empresas, y los exenta de impuestos.
¿Usted ha recibido esa misma consideración del presidente del empleo?
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